Si las rosas suelen considerarse el lenguaje del amor, las matemáticas pueden entenderse como el lenguaje de la vida, y es que las matemáticas están en todas partes, en la forma de las hojas y las flores, en la música que escuchamos, en los sistemas económicos que organizan la sociedad y en las tecnologías que usamos a diario. Cada 14 de marzo se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, una jornada retomada por la UNESCO en 2019 para reconocer el papel fundamental de esta disciplina en la comprensión del mundo; pero en esta fecha también se conmemora el Día del número PI, coincidiendo con el 3.14 en el formato anglosajón y el natalicio de Albert Einstein. 

Uno de los símbolos más conocidos de las matemáticas es el número Pi (π), cuyo valor aproximado es 3.1416, este número infinito se trata de la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro, una constante que aparece siempre sin importar el tamaño del círculo. Aunque el concepto existe desde hace miles de años con registros que se remontan a civilizaciones antiguas como la egipcia, el símbolo π comenzó a utilizarse en el siglo XVIII gracias al filólogo William Jones, y fue popularizado por el matemático suizo Leonhard Euler. 

¿Qué es pi? 

El misterio de π también radica en su naturaleza pues es un número irracional, lo que significa que su expansión decimal es infinita y no sigue un patrón repetitivo. En teoría, entre sus interminables decimales podría encontrarse cualquier secuencia de números, incluso fechas o combinaciones aparentemente significativas, aunque los matemáticos aún investigan hasta dónde llegan estas propiedades. 

Más allá de su curiosidad matemática, π es indispensable para disciplinas como la ingeniería, la física, la informática o la estadística. Permite calcular desde el diseño de ruedas y engranajes hasta la estructura de puentes y edificios, además de modelar fenómenos naturales y procesos tecnológicos. 

Los números en todas partes  

La celebración del Día Internacional de las Matemáticas busca precisamente recordar que esta ciencia es clave para el desarrollo humano y para enfrentar desafíos globales. Para 2026, la UNESCO propuso el lema Matemáticas y esperanza, con el objetivo de destacar cómo el pensamiento matemático ayuda a comprender fenómenos complejos, impulsar la cooperación científica y contribuir a metas como el desarrollo sostenible. 

En la ciencia moderna, las matemáticas son indispensables, se utilizan para descifrar el genoma humano, desarrollar sistemas de inteligencia artificial, crear dispositivos de imagen médica y garantizar la seguridad digital mediante la criptografía. También son la base del funcionamiento de internet y de la infraestructura tecnológica que sostiene la comunicación global. 

Incluso en la organización social las matemáticas desempeñan un papel central: ayudan a optimizar redes de transporte y telecomunicaciones, analizar estadísticas en los sistemas de salud pública, comprender la propagación de epidemias y apoyar la toma de decisiones en economía y política pública. 

E = mc² en la vida cotidiana 

Cuando se habla de matemáticas y ciencia, una de las figuras que suele venir a la mente es Albert Einstein, conocido por su Teoría de la relatividad. Aunque muchas personas reconocen su nombre sin conocer los detalles de su teoría, su trabajo transformó la comprensión del espacio, el tiempo y la energía. 

En 1905, Einstein publicó cuatro artículos científicos que revolucionaron la física: explicó el efecto fotoeléctrico, describió el movimiento browniano que confirmó la existencia de los átomos, desarrolló las bases de la relatividad especial y formuló la ecuación E = mc², que establece la equivalencia entre masa y energía. 

¿Pero que consecuencias prácticas en la vida cotidiana tienen las ideas de Einstein?  

El funcionamiento del GPS, por ejemplo, depende de correcciones derivadas de la relatividad para sincronizar con precisión los relojes de los satélites y los de la Tierra. Sin estas correcciones, los sistemas de navegación podrían acumular errores de varios kilómetros en apenas un día. 

El efecto fotoeléctrico, por su parte, es el principio detrás de los paneles solares, que convierten la luz en electricidad al liberar electrones cuando los fotones impactan ciertos materiales. También la medicina moderna se beneficia de la ecuación E = mc², que permitió comprender procesos nucleares utilizados en radioterapia y en técnicas de diagnóstico como la tomografía por emisión de positrones. 

Incluso tecnologías cotidianas como los lectores de códigos de barras, las impresoras láser o la fibra óptica tienen su origen en un fenómeno que Einstein predijo en 1917: la emisión estimulada, principio que hizo posible el desarrollo de los láseres. 

Curiosamente, el 14 de marzo también está relacionado con otros hitos científicos, como el aniversario luctuoso del físico teórico, cosmólogo y divulgador científico británico, considerado uno de los científicos más influyentes del siglo XX y principios del XXI, Stephen Hawking, fallecido en 2018. Un recordatorio simbólico de cómo las matemáticas y la física han moldeado nuestra comprensión del universo. 

Así, desde el número π hasta las ecuaciones que describen el cosmos, las matemáticas no son solo una herramienta académica. Es una disciplina que permite descifrar la naturaleza e impulsar la innovación tecnológica. Bajo el lema de este año de la UNESCO, Matemáticas y esperanza, la conmemoración de este año recuerda que detrás de cada cifra, fórmula o modelo hay una herramienta para imaginar y construir un futuro más sostenible. Al final, ese lenguaje que explica desde la forma de una flor hasta el movimiento del universo también puede ayudarnos a entender mejor el mundo y transformarlo. 

Imagen: aprendiendomatematicas.com
Las proporciones áureas en el Hombre de Vitruvio de Leonardo. Foto: guioteca.com
La cifra omnipresente del PI. Imagen: nationalgeographic.com.es
Jazmin Aguilar