(Segunda de dos partes)

El Centro de Capacitación y Servicios. 

Gabriela videla

SU HISTORIA 

En 1976 un conjunto de familias, la mayoría hijos o nietos de ejidatarios, que tomar los terrenos ejidales de las lomas al poniente de la ciudad, pertenecientes al Ejido del Salto de San Antón, lo que hoy es la colonia Lagunilla del Salto y a la cual se han agregado otras colonias en el curso de 50 años.   Los padres y abuelos no pensaron en sus herederos y dejaron esas tierras semi abandonadas, despertando la codicia de fraccionadores y del gobierno que hacía planes para construir un centro penitenciario o lotificarlo.   

Este núcleo de pobladores de escasos recursos no sólo quería tener un pedazo de tierra para construir su casa, tuvieron la visión de pensar, con el apoyo de profesionales universitarios, en una colonia modelo, donde cada familia tuviera bastante espacio y hubiera tierras para los diferentes servicios para la comunidad.  Aunque al principio fueron chozas precarias, dejaron espacios para que se construyera una escuela primaria, una secundaria, un centro cívico, canchas, mercado, iglesia y otros servicios. 

Las mujeres y las familias estuvieron involucradas desde el principio en las acciones comunitarias para defender la colonia ante la represión que se desató de parte del gobierno y también para ir obteniendo todos los servicios: luz, agua, carretera (la hicieron los colonos en faenas), escuela, etc.  Cada servicio costó una fuerte lucha y mucha organización y compromiso de estos primeros pobladores.   

De una entrevista realizada a Teresa Escorcia, fundadora de la colonia y del centro de capacitación, recogemos su experiencia de los primeros tiempos de la colonia.  Ella dice: 

“Cuando los hombres salían a trabajar, las mujeres estábamos al frente. Por ejemplo, cuando llegó la policía, dijeron: ‘ustedes se van a ir, tienen 20 días’, a lo que las mujeres contestamos: ‘No queremos irnos, nuestros hijos y nosotros necesitamos donde vivir’.  Éramos bravas. En las comisiones iban dos hombres y cinco mujeres.  Una mujer era la encargada de los cohetes.  Hubo mujeres que se animaron a agarrar su terreno, mientras sus maridos no se aparecían.  Ellas trabajaban, representaban su lote.  Muchas mujeres solas se mantuvieron firmes” (Periódico Cuexcomate) 

Esto lo confirmó Darío Ríos, uno de los fundadores ya fallecido (una calle lleva su nombre) cuando dijo al mismo periódico: “Pura mujer era la que estaba organizando, porque el hombre era el que tenía que salir a trabajar para la papa y la mujer era la que tenía que jalar para todos lados”   

La organización de las mujeres fue determinante, pues ellas fueron protagonistas en todo el proceso de la lucha por la vivienda y una colonia digna.   Unas 30 mujeres empezaron a reunirse acompañadas por la hermana Dolores, luego apoyadas por miembros del periódico María Liberación del Pueblo (este publicó una fotonovela con la historia de la lucha de los primeros colonos). Como no había espacio se reunían debajo de los árboles donde reflexionaban sobre la palabra de Dios y se organizaban como grupo para ver como colaboraban en las diferentes tareas.  Por ejemplo, la construcción de la escuela definitiva, ya que una escuelita rústica y provisoria fue la primera construcción que realizaron.  Ya constituidas como grupo, las mujeres consiguieron bancos para la escuela. Aun sin terminar, ellas mismas usaron la escuelita para sus cursos de corte y confección y sus reuniones.  

Fue entonces cuando empezaron a soñar en tener un espacio especial para las mujeres, cuenta Tere Escorcia, fundadora del centro y primera presidenta:   

“Para hacerlo realidad pedimos a la asamblea de la colonia que nos proporcionara un espacio.  Accedieron como reconocimiento a nuestra labor.  Para ello pidieron a la Iglesia que donara un pedazo de su terreno.  Aprobado esto y confirmado en las actas de las reuniones de asamblea de la colonia empezamos a mover a personas e instituciones interesadas en el proyecto para conseguir apoyos. Junto con ello, limpiamos el terreno, marcamos   como sería el edificio y organizamos faenas en las cuales participaron las familias del grupo de mujeres y muchos colonos- hombres, mujeres y niños, con el disciplinado sistema de faenas con el cual se realizaban todas las obras de la colonia en los fines de semana. 

“En 1978 se empezó a construir con el apoyo de la ONG Gansos Salvajes de Holanda y más adelante la organización católica de los obispos de Estados Unidos llamada Chatolic Relief Service.  Estudiantes de arquitectura de la UAEM nos apoyaron con los planos para la construcción.  Estudiantes extranjeros, venían a hacer faenas con nosotros, la Embajada de Canadá nos apoyó para comprar máquinas de coser.  El Centro de Encuentros y Diálogos, Gabriela Videla, el padre José Luis Calvillo, Ana María Rumayor, Koos Koster fueron personas que de un principio se destacaron por su apoyo y solidaridad, sin dejar de recordar la presencia solidaria de don Sergio Méndez Arceo Obispo de gran memoria en este lugar y todo Morelos, México y América Latina. 

“Junto con las faenas comunitarias y las kermeses, las mujeres se organizaban para el trabajo de las faenas y la comida que se ofrecía a los que trabajaban en la construcción. 

 “En la construcción del centro comunitarios planearon dos áreas: una como salón de actividades múltiples y espacios para taller de costura y otros talleres.  Aparte un edificio para cocina, lavandería y baños públicos.  Todo alrededor del amate muy viejo, que duró hasta el año pasado. 

“El primer nombre que recibió nuestro centro fue el de Centro de Superación Femenil.  En 1980 decidimos constituirnos como Asociación civil con el nombre de Centro de Capacitación y Servicios de la Lagunilla del Salto”. 

Este domingo 1 de marzo a las 9 horas se
dialogará sobre la gesta de la colonia en el
Centro de Capacitación de Lagunilla del
Salto. Eucalipto Núm. 2. Mzn. 15.
Imagen: Cortesía de la autora.

A lo largo de estos más de 50 años se han realizado numerosas actividades.  Entre ellos, Cocina económica, Cursos de primeros auxilios, homeopatía, Hortalizas, Cursos de soya, Tejido y bordado, Medicina tradicional (incluyendo Temazcal), Acupuntura, Cursos de inglés, Aerobics. 

Se han desarrollado servicios permanentes en diferentes períodos: lavandería, taller de costura, guardería, comedor.  Además, en el local han podido desarrollar actividades los alcohólicos anónimos, el INEA con los cursos de regularización, la estudiantina para sus ensayos, etc. 

Por muchos años la Fundación para niños y ancianos, mediante apadrinamientos colabora con más de 100 familias, bajo la dirección de Aurora Maldonado, como proyecto del centro.  Ello permite que se puedan ofrecer diferentes servicios, entre ellos, el servicio de comedor escolar, talleres de manualidades, bordados, elaboración de huaraches, zumba.    

En diferentes etapas del centro han funcionado diversas actividades con voluntarios y voluntarias.                                

Una socia trabajo en el taller de costura, otra llevó el servicio de lavandería, bazar de ropa, venta de tortillas a mano, un quiropráctico dio consultas En diferentes temporadas se cuenta con jóvenes voluntarios, funcionó por varios años. 

PROBLEMÁTICAS QUE HA VIVIDO EL CENTRO 

Así hablan las socias actuales: 

“No ha habido la suficiente comprensión y visión de parte de sectores de la comunidad para este centro- Han existido grupos políticos y líderes negativos que no ven bien que las mujeres tengan un espacio propio e independiente, basado en su trabajo   

“Cuando CORET dio títulos de propiedad, el gobierno aprovechó para poner a su nombre todas las construcciones que las organizaciones independientes habían logrado con su esfuerzo y sus contactos.  Ya se apropiaron a la fuerza y con gran violencia de la tortillería y de otros espacios.  El nuestro también nos lo quieren quitar, pues lo han puesto desde 1997 a nombre del ayuntamiento.  Estamos como posesionarias y no como dueñas, aunque nosotras lo construimos con nuestro trabajo y recursos que conseguimos. Ni un solo peso puso el gobierno. Nos sentimos inseguras.  En varias ocasiones durante el tiempo que lleva el centro hemos tenido que venir a hacer guardias con nuestros esposos durante algunas noches por las amenazas. 

“Debido a la situación de delincuencia existente en varias ocasiones nos han robado material, la bomba de agua, los cables, etc. 

“Nuestro centro comunitario es un espacio abierto a todos sin rechazar a nadie ni por su edad, religión o sexo”. 

PROCESO ORGANIZATIVO 

A pesar de tener más tantos años el centro se ha mantenido, algunas de sus fundadoras viven, otras ya murieron.  Los comités que han pasado han ido aportando parte de su vida y servicio. Actualmente somos 15 mujeres las que atendemos el centro en sus diferentes servicios 

El comité está formado por una presidenta, secretaria y tesorera   y dos vocales, sesionamos cada mes, y como criterio de duración en esta coordinación decidimos prestar este servicio por tres años.  Estamos constituidas como Asociación Civil.  Tenemos acta constitutiva y protocolización de actas de asamblea.  

 Tratamos de tener reglamentos que rijan el trabajo de los comités y directiva.  Las reuniones mensuales generales nos ayudan a ello, como también debatir los problemas entre la directiva    

Dos problemas nos preocupan: rescatar el centro que se ha puesto a nombre del Municipio y que sentimos que en cualquier momento pueden quitárnoslo como lo hicieron con la tortillería, donde sacaron a los cooperativistas a la fuerza y con policía.  Hacemos gestiones ante el gobierno municipal y el estatal.  

¿QUÉ NOS HA DEJADO EL PARTICIPAR COMO MUJERES EN EL CENTRO COMUNITARIO? 

Aprendimos a convivir con otras mujeres 

Nos capacitamos con los diferentes talleres que hemos recibido 

Hemos ido teniendo un aprendizaje unas con otras 

Aprendemos a escucharnos y poder aportar nuestras ideas 

El centro nos enseñó a no vivir aisladas de la comunidad y trabajar para darle servicios a la colonia. 

A unir nuestras fuerzas para defender lo que es nuestro. 

Foto: Cortesía de la autora 
La Jornada Morelos