
Luz María Zagal Guzmán es la presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en la capital de Morelos (DIF Cuernavaca), una ciudad con alrededor de 400 mil habitantes, más de cien mil de ellos en condiciones de pobreza moderada y por lo menos 17 mil en situación de pobreza extrema grupos sociales a los que la dinámica social y las condiciones de ingresos del resto de la población prácticamente invisibiliza.
A diferencia de otros DIF municipales en el estado, el primer reto del de Cuernavaca en la administración del alcalde, José Luis Urióstegui Salgado, fue hacer entender a la gente que, a pesar de que a veces no lo parece, en Cuernavaca también hay pobreza y miles de personas viven en condiciones de vulnerabilidad.
La charla con Luz María Zagal inicia justamente en eso, ¿Cómo hiciste para convencer a la gente de que en la capital de Morelos también existe mucha marginación?
La presidenta del DIF reconoce que no fue fácil, mucho más porque el DIF municipal estaba prácticamente en el abandono. “Llegas a las instalaciones y lo primero es ves un edificio deteriorado en que dices no podemos atender a las gentes en esas condiciones. Llegamos con muy poco recurso, pero también lo más importante es tener un buen equipo de trabajo”, y se formó con las personas que llegaron, pero también con otras que estaban ya en el sistema y que hicieron los principales aportes en materia de información.
“Teníamos unidades móviles paradas en el que no funcionaban y lo que hicimos fue invertir y salir a las colonias”, para ubicar y atender a la gente que reside en los polígonos de pobreza. Se apoyó también mucho, explica, en los medios de comunicación para explicar lo que se hace, a qué colonias se visita, y de esta forma hacer conciencia en la gente de que hay muchísimos cuernavaquenses que padecen vulnerabilidades todos los días.
“Les llevamos medicina general, les llevamos área dental, les llevamos temas de nutrición, donaciones, donaciones de ropa, (porque también recibimos eso en el DIF, donaciones, somos intermediarios, lo que hacemos es llevarlo a las colonias y la gente toma lo que necesita). Esa es una forma de dar a conocer a la gente que también hay otras personas que requieren. Concientizar por medio de programas como Arropando con Amor, tráeme ropa que tú ya no utilices, dámela, hay gente que sí la puede necesitar. Tienes despensas, Ayúdame a tener despensas para el programa de única ocasión que la gente puede pasar si la requiere y se toman sus datos y por supuesto se les hace entrega”, abunda.

“Eso ha ayudado a que la gente visualice y se acerque y genera confianza cuando se dan cuenta que las cosas sí llegan a las personas que lo necesiten, eso va generando confianza, se van acercando”, expone.
Así se han ido construyendo y reconstruyendo los programas del DIF municipal, se empezó por la salud, luego los matrimonios comunitarios, y poco a poco se fueron extendiendo los brazos del DIF Municipal hasta abarcar a los miles de personas que diariamente se atienden.
Los matrimonios gratuitos son un ejemplo de coordinación, explica Luz María Zagal, “quisimos hablar con el presidente, acercarnos con el secretario que depende de las oficialías de Registro Civil, de la secretaría del Ayuntamiento y hacer números a cuánta gente podemos apoyar. Hay gente de la sociedad que nos acercamos también a ellos. Aquí entra el inicio Marcos Manuel Suárez que nos ha prestado (el jardín) La Estancia, Y se hace un evento digno, bonito, la gente se va muy contenta, ellas llegan vestidas de novias, van acompañadas de sus familias”. Esa coordinación ha permitido emprender también otros programas.



El tamaño del problema.
Aunque hay cálculos sobre el número de población vulnerable en Cuernavaca, Luz María Zagal lo mide más bien por el impacto de la atención. En las jornadas de salud se hacen los martes y los jueves nos vamos a las colonias que lo necesitan, se hacen a veces más de cien servicios por día”, es decir, doscientas personas a la semana que se acercan en las diferentes colonias porque carecen de recursos para pagar la consulta, y a quienes también se les apoya con medicamentos, si el DIF municipal los tiene.
“Nuestros programas de subastas que hemos llevado a cabo el Árbol de la Bondad, en la administración anterior, en este Uniendo Corazones. Nos permiten recaudar fondos, pero esto también con ayuda de artistas que nosotros les damos una pieza de cerámica, ellos la intervienen y también nos acercamos a una subastadora Morton Subastas, que es reconocida a nivel internacional… Lo recaudado nos permite comprar aparatos auditivos funcionales, sillas de ruedas, andaderas, tan solo en este año llevamos más de 700 aparatos entregados en dos etapas”, añade.
Estos datos dan una cifra aproximada de la gente que necesita apoyos por condiciones de vulnerabilidad.
“El tema de rehabilitación también es un número grande. No toda la gente logra recuperarse después de un accidente porque no tiene recursos para su rehabilitación que es una parte importante para poder seguir funcionando. También nos hemos metido esas áreas para rehabilitar, los números no son pequeños”, añade.
Y luego viene la suma: “en jornadas de salud fueron más de 11 mil personas atendidas, no son números menores, es gente que lo necesita”.

Recuperar el apoyo de la sociedad
Uno de los mayores retos, después de años de abandono, fue lograr que el DIF recuperara la confianza y con ello el apoyo de la ciudadanía que dona para que fluyan los apoyos a la población que lo requiere.
Luz María Zagal no lo califica como un proceso difícil, aunque “llevó tiempo porque fue ayuda también de particulares. En cuanto llegamos fue hacer jornadas de limpieza. Es decir, nos pueden ayudar en el DIF a hacer una jornada de limpieza, conseguimos la pintura, conseguimos impermeabilización, conseguimos muchísimas cosas que no nos generó un gasto”.
“Lo primero era poner en condiciones más higiénicas que lo que estaba en ese momento”, pero luego se cayó una barda porque las administraciones anteriores construyeron mal las instalaciones, así que tuvo que solicitarse nuevamente apoyo al Ayuntamiento y a los amigos. “Estas ayudas nos han permitido que nosotros vayamos creciendo día a día, tener las instalaciones que ahora se hizo el nuevo edificio y que esto fue por apoyo del cabildo y del recurso que hubo para estas nuevas instalaciones”.
La de reconstrucción, sin embargo, fue una etapa complicada: “nos tuvimos que amontonar todos y ajustarnos a lo que teníamos. Tomar terapia en un salón donde requieres privacidad no era fácil, tuvimos que modificar algunas áreas para hacer pequeños cuartitos para privacidad. La Procuraduría (para la Defensa del Menor y la Familia) se tuvo que ir temporalmente. Los doctores trabajaban en los camioncitos pero con la camisa bien puesta, con el calor, con la lluvia y la gente igual poniendo carpitas para que pudieran, para no pagar el servicio”.


Las nuevas instalaciones
La construcción permitió establecer nuevos consultorios médicos, oficinas para la Procuraduría, atención psicológica, consulta dental, y la coordinación de atención a grupos vulnerables. Se trata de instalaciones no solo dignas, sino realmente atractivas visualmente.
Se buscaba, explica Luz María Zagal “que sea amable, que sea un entorno muy cálido, eso es lo que se pretende, atender así a las personas que vienen a visitarnos. Y ha resultado”.
Desde que ingresan los usuarios “la impresión es distinta y conforme van bajando a ver el edificio, pero no solamente es lo estético, también es la atención que se le da al público. Ese entorno de empatía depende de qué viene, saber en qué te puedo ayudar, y de solidaridad, ese tema debe prevalecer como número uno”.


Cuernavaca es solidaria
Y así como el personal del DIF Cuernavaca, la gente también ha sido solidaria.
Pero también ayuda, dice Luz María Zagal, “que tenemos muchos amigos que afortunadamente son solidarios, son empáticos y pues sí me acercaba ‘ay, por favor, dóname una silla, échame la mano’. Y no llegaba una, llegaban varias, o a empresarios que ‘oye, las primeras acciones son los Reyes Magos, no tengo nada. Y el licenciado Hugo Salgado, que ha sido muy solidario, muy empático, junto con otros empresarios amigos, se han reunido para comprarnos los juguetes’.
“Yo agradezco todas esas ayudas porque no es sencillo, no es sencillo cada año estar pidiendo y lo hacen de verdad con mucho cariño y sucede lo mismo, ‘vénganse por favor, entregar conmigo los juguetes’. Pero ha sido así el tema de ir buscando y yo creo que a veces cuando me ven dicen ‘ya viene otra vez a ver qué va a pedir’, pido desde los pasteles, que si pido el área para los matrimonios, que si fue la subasta, que si los bocadillos”, recuerda mientras sonríe con satisfacción, pero también con agradecimiento: “Hemos tenido mucha suerte de contar con el apoyo, de verdad he sido y yo muy agradecida y todo el personal y en el Ayuntamiento también, el presidente muy agradecido de todos los apoyos que hemos tenido”.
La subasta Uniendo Corazones es probablemente enorme de crecimiento de la confianza y el acceso a donaciones del DIF Cuernavaca. “La idea fue sacar una pieza de cerámica en forma de corazón, se invita a varios artistas a presentar la pieza”. De entrada, se pensó en 60 o 70 piezas: “los primeros tres días yo ya no tenía nada, entré en la desesperación, empecé con el ceramista por favor necesito más, y la producción era lenta, logramos entregar casi 150 piezas, normalmente de 150 piezas el 10% no regresa porque o se les quebró o no nos dieron los tiempos por alguna circunstancia”.
Y a las piezas cerámicas se juntaron esta vez la obra que donó un sobrino del pintor Víctor Contreras, y otra del maestro Víctor Hugo Castañeda. Y siguieron llegando las donaciones. “muchas obras, un vehículo Mercedes Benz, y se fue haciendo más grande”.
Con tal cantidad de obras y elementos para subastar, la responsabilidad era enorme, el estrés vino conforme se acercaba el momento de la venta, “ese día llovió muchísimo, había estado lloviendo mucho y dije ‘no va a llegar nadie’, afortunadamente llegaron todos, llegaron artistas, llegaron compradores, llegaron amigos”, esa noche se logró recaudar un millón 200 mil pesos. “que fueron muy buenos para comprar aparatos auditivos, sillas de ruedas, bastones y llevamos ya casi 700 entregas en estas dos sesiones que se han llevado y vamos por una tercera”.


También se ahorra
Pero, además de las donaciones que han aumentado enormemente, se hacen ahorros, lo que antes era imposible con un presupuesto de apenas cien mil pesos. El contar con recursos frescos por donaciones, “nos ha dado la apertura también de tener ahorros también aquí en el DIF, que nos permite hacer otras cosas. Por ejemplo, la alberca ahora es de hidroterapia, no solamente es ornamental, sino también se utiliza para dar terapias y así es como hemos ido avanzando”.
El reconocimiento al proyecto y los resultados
El proyecto del DIF municipal de Cuernavaca y sus resultados, le han valido a su presidenta ser reconocida con premios a las buenas prácticas de la Asociación de Municipios de México y la Asociación de Ciudades Capitales de México, aunque el mejor reconocimiento, asegura Luz María Zagal, lo obtiene todos los días con los abrazos de la población beneficiaria, y las sonrisas de su personal que atiende a la población más necesitada, como lo constatamos en el recorrido por las instalaciones.


