
Leonel Díaz Rogel
I. CONCIENCIA. Solidaridad y otras generosas conductas en pro de los demás es lo que debiera practicarse cuando los resabios y las presiones nos llegan a niveles de la total desesperación; actuar en contrario no solo aleja posibles soluciones sino más bien, agrava los conflictos y problemas. El dialogo pacífico es antídoto VS la voz violenta.
De suyo, la situación que se tiene en el entorno natural ya de por sí es de pronóstico reservado, las condiciones climáticas cada día se tornan de peores a catastróficas, y si como aderezo se suma la irracionalidad en los temas que afectan a unas y otras de las personas y seres vivos, entonces, el caldo de cultivo para que se generen situaciones de caos social y anarquía, están surtidas por doquier; me refiero al globo terráqueo, a los continentes y países en los que la civilidad se ha trastornado a cambio del uso de las amenazas cumplidas o de los estruendosos disparos, de todo el arsenal bélico que un imperio u otro imponen contrario a la mejor herramienta que es la razón, el diálogo y la política pacifista, de un orden constitucional en conciencia verdadera.
En ello está cifrada la sobrevivencia de la sociedad y sus instituciones surgidas de la intervención de próceres y auténticos aportadores de una estructura basada en el respeto a los derechos humanos, la legalidad, el derecho y la justicia dando a cada quien lo que es suyo y merece.
II. COMPROMISO. A toda prueba, no existe margen de maniobra y menos tiempo, las acciones que tomemos o evitemos en este momento para favorecer la vida en desarrollo, crecimiento y paz social, exige inmediatos resultados; quienes asumimos la parte básica y sin mayor esfuerzo, engrosamos la ausencia de visión para que desde la parte personal y familiar alcancemos una transformación en la manera de pensar y ver el entorno que nos rodea.
Mujeres y hombres por igual hacia delante, con la unidad que requieren estos tiempos de vorágine contante, el compromiso es para la infancia, para las futuras generaciones y demás seres vivos que confluyen en un mundo plagado de oportunidades para que seamos mejores seres humanos día con día, los daños que se ocasionan en tanto decisiones erradas, son de gran calado y evidentes consecuencias que entrañan un hubiera que no existe, el arrepentimiento es para los mediocres.

III. VOCES. Las calificadas se suman a las mayorías, aquellas son menos y éstas imponen la agenda para actuar en consecuencia, nadie tiene la patente de corso para diseñar en su psiquis o en sus palabras la verdad absoluta, todos somos una suerte de perfeccionamiento constante en el devenir cotidiano de una generación que por siglos hemos escalado hacia novísimas formas de sobrellevar lo cotidiano a una zona de confort, actualización y avances en lo rutinario y tecnológico.
La palabra queda a la saga cuando la digitalización de las voces rebasa por mucho la comunicación hablada, en este instante millones están comunicadas y no existen diques de contención, niveles de diferencias o limitaciones; unas y otros, sin conocerse en lo mínimo, están interconectados en charlas abiertas y compartiendo datos, cifras, noticias, novedades o simplemente abonando a la confusión y el mercado de la comunicación en el que quienes articulan temas de interés banal y mediático, sacan la mejor ventaja para sus intereses, esas son las nuevas reglas de juego, nadie puede quedar ausente en la globalización de la información surgida y actualizada en cada segundo.
Esta es la parte fina y a la vez de riesgo, los discursos que antes permeaban entre la población hoy son obsoletos y lo que destaca es la divulgación correcta de lo que se hace bien, sin que obste decir que, con un error, quedan borrado de tajo miles de aciertos.
IV. LEGALIDAD. El marco de ella resulta indispensable para que sea recuperada la confianza ciudadana en las instituciones y servidores públicos que en los espacios de éstas se desempeñan.
Si bien es cierto que estamos en un concierto de instrumentos legales acompañando la conducta de los gobernados, no menos verdad es que esa forma de conducción en la vida de una sociedad, requiere que quienes elaboran las leyes, las interpretan, aplican y ejecutan acciones desde la cosa pública, sean no sólo parte sino ejemplo a seguir, lo que sin duda alguna, se traduce en predicar con el ejemplo, y así, es obligación de los que desde cualquier trinchera del servicio público sostenido con el erario, demos la pauta y sea efectiva la justicia real.
1000 PALABRAS. Las marchas pacíficas, exigencias sociales, reuniones tendientes a la organización social y todo aquello que implique el ejercicio del derecho humano que corresponda para cada ser vivo, están plasmados y garantizado por la Carta Magna, toca a todas y todos hacerlos valer en un marco de respeto para que los avances en materia de legalidad, derecho y justicia se sigan surtiendo.

