
Salud ambiental: una herramienta clave para prevenir enfermedades, cuidar tu salud y la de tu comunidad
Marco Antonio León Mazón *
Tu salud está directamente relacionada con el entorno en el que vives. El aire que respiras, el agua que consumes, los alimentos que ingieres y los espacios que habitas influyen de manera importante en tu bienestar y en el de las personas que te rodean. Por ello, la educación ambiental es una herramienta fundamental para prevenir enfermedades y mejorar la salud individual y poblacional.
Cada 26 de enero se conmemora el Día de la Salud Ambiental, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar el medio ambiente como una acción directa de medicina preventiva. Muchas enfermedades, como las infecciones gastrointestinales, los problemas respiratorios, alergias, dengue y otras enfermedades crónicas, están relacionadas con la contaminación del agua, del aire y con el manejo inadecuado de los residuos.
Desde la medicina preventiva, el objetivo principal es evitar que la enfermedad aparezca, y esto comienza con tus hábitos diarios. Acciones simples que realizas en casa pueden marcar una gran diferencia en tu salud y en la de tu familia. Por ejemplo, al hervir o clorar el agua antes de consumirla, previenes diarreas e infecciones; al separar la basura y mantener limpios los espacios, evitas la proliferación de mosquitos y roedores; y al ventilar adecuadamente tu hogar, reduces el riesgo de enfermedades respiratorias.
La contaminación del aire representa un riesgo importante para la salud. La exposición constante al humo, gases y partículas contaminantes puede provocar asma, bronquitis y enfermedades del corazón, o empeorar padecimientos ya existentes.

Por ello, es recomendable no quemar basura, no cocinar con leña o carbón, reducir el uso del automóvil cuando sea posible y optar por alternativas como caminar o usar bicicleta en distancias cortas, lo cual además contribuye a mantenerte físicamente activo.
El cuidado del ambiente es especialmente importante para proteger a las personas más vulnerables, como las niñas y niños, las personas adultas mayores y mujeres embarazadas. Por esta razón, es importante mantener patios limpios, eliminar recipientes con agua estancada y usar de forma responsable productos químicos dentro del hogar, ya que estas acciones previenen enfermedades y protegen a toda la familia.
La educación ambiental no se limita a recibir información, sino que implica cambiar hábitos y asumir una responsabilidad diaria. Reducir el consumo de plásticos, ahorrar agua y energía, reutilizar materiales y participar en actividades comunitarias de limpieza y cuidado del entorno fortalece la salud colectiva y fomenta una cultura de prevención.
En conclusión, cuidar el medio ambiente es cuidar tu salud y la de tu comunidad. Conmemorar el Día de la Salud Ambiental cada 26 de enero te recuerda que la prevención comienza con pequeñas acciones cotidianas. A través de la educación ambiental, puedes contribuir a un entorno más sano y a una mejor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras.
* Jefatura de Educación e Investigación en Salud. Unidad de Medicina Familiar No. 20. – OAAD IMSS Morelos

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