Automedicarse puede tener consecuencias severas para la salud

Erick Olvera Mavil, Xuchitl Paez Villaseca, Raí Aldahir Gómez González *

Con el inicio de la temporada invernal se incrementa el número de casos de infecciones de vías respiratorias (como gripe, faringitis e infecciones a nivel pulmonar) y con esto también se incrementa el número de personas que se automedican para tratar los diferentes signos y/o síntomas que usualmente se asocian a estas enfermedades.

La automedicación es la situación en la que los pacientes consiguen y utilizan medicamentos sin consultar a un médico para la correcta prescripción y supervisión del tratamiento. Esta práctica incluye la reutilización de recetas antiguas para comprar medicamentos, usar los remanentes almacenados en casa y/o compartir productos con familiares o amigos. Se basa en la propia decisión del paciente; sin embargo, dicha iniciativa se ve influida por experiencias previas del propio paciente, así como por su entorno social y las barreras o limitaciones que tienen a la hora de recibir atención médica.

La idea de que las personas pueden automedicarse para síntomas o signos leves no es compartida por todos los médicos, no obstante, es parte de un movimiento llamado “emancipación de los pacientes”, que se sustenta en la capacidad individual de tomar decisiones en ejercicio de la autonomía. Actualmente se reconoce el derecho del paciente a participar en las decisiones que conciernen a su salud y no solo a seguir indicaciones médicas. Si se le reconocen estas facultades, ¿se le puede o no conceder automedicarse responsablemente?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de estudios realizados en nuestro país, hasta un 80% de la población adquiere medicamentos por medio de recomendación de familiares, de conocidos o sin receta en farmacias, siendo el exceso de información uno de los principales factores que promueven la automedicación, así como el menor costo.

Sin embargo, debemos tener presente que se requieren conocimientos sólidos de fisiología, farmacocinética y farmacodinámica para una toma adecuada de decisiones, particularmente en el caso de los antibióticos. Automedicarse puede enmascarar distintas enfermedades al eliminar de manera temporal algunos síntomas que permiten su identificación y diagnóstico temprano, por lo que se puede tener como consecuencia la pérdida o retraso para tratar la enfermedad de base o incluso enmascarar enfermedades más severas, así como riesgos de intoxicaciones en los pacientes, interacciones negativas con otros medicamentos, por ejemplo, para el manejo de enfermedades crónicas como la hipertensión o la diabetes; pueden tener efectos secundarios graves e incluso, la muerte, y en el caso de los antimicrobianos, , se incrementa el riesgo de generar resistencia al no recibir la dosis correcta y garantizar la duración adecuada , lo que conlleva a una reducción drástica de opciones terapéuticas para tratar diversas infecciones, tener que recurrir a opciones de mayor nivel de potencia terapéutica que generalmente, son más costosas.

En lo que concierne a la automedicación (si consideramos la falta de indicaciones claras y la advertencia de los posibles riesgos y efectos secundarios asociados al consumo de medicamentos, así como la ausencia de control en la venta de medicamentos), la responsabilidad de los médicos y farmacias no puede eludirse, pero los pacientes tienen que asumir la propia en la conservación de la salud y la atención de sus enfermedades; en última instancia, el paciente es el responsable de cuidar de su salud de manera responsable e integral.

* Coordinación de Gestión Médica, OOAD Morelos

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de estudios realizados en nuestro país, hasta un 80% de la población adquiere medicamentos por medio de recomendación de familiares, de conocidos o sin receta en farmacias, siendo el exceso de información uno de los principales factores que promueven la automedicación, así como el menor costo.

La Jornada Morelos