Con la próxima puesta en marcha del nuevo penal femenil de Cuernavaca, el sistema penitenciario de Morelos busca ensayar un modelo de reinserción social centrado en el trabajo digno y la autonomía económica. Una vez que el centro entre en operaciones, se instalará una maquiladora en la que inicialmente participarán seis Personas Privadas de la Libertad (PPL), quienes recibirán una remuneración por su labor, informó el coordinador del Sistema Penitenciario estatal, Eduardo Romero Espinoza.

De acuerdo con el funcionario, en este espacio productivo se elaborarán sábanas y fundas para almohadas, artículos que serán comercializados al público en general. La iniciativa forma parte de una estrategia que pretende ir más allá del encierro, al ofrecer a las internas una oportunidad real de aprendizaje, capacitación y generación de ingresos, elementos clave para reducir la reincidencia delictiva y facilitar su retorno a la vida en libertad.

Romero Espinoza explicó que, por ahora, no existe una fecha definida para el inicio de operaciones del nuevo penal, ya que el inmueble se encuentra en proceso de adecuación. Detalló que este centro penitenciario será exclusivo para mujeres, una decisión que responde a la necesidad de contar con espacios que atiendan las condiciones específicas de género dentro del sistema de justicia.

El proyecto de la maquiladora, señaló, busca fomentar el trabajo digno y el aprendizaje de oficios, pero también fortalecer la autoestima y el sentido de utilidad social de las PPL. Para muchas mujeres privadas de la libertad, el acceso a un empleo remunerado representa no sólo un ingreso económico, sino la posibilidad de apoyar a sus familias, adquirir habilidades laborales y construir un proyecto de vida distinto al salir del penal.

Desde una perspectiva social, la iniciativa pone sobre la mesa el debate sobre las condiciones de reinserción en Morelos. Organizaciones civiles han insistido en que el trabajo penitenciario no debe reproducir esquemas de explotación ni ser simbólico, sino garantizar derechos laborales básicos y formación efectiva. En ese sentido, el reto será ampliar el número de participantes, asegurar pagos justos y generar vínculos con el mercado laboral externo.

Angélica Estrada