

La Jornada Morelos / DM
Atisbar al futuro no es una tarea adivinatoria sino racional. El estudio del pasado como contexto, del entorno presente y el análisis prospectivo permiten considerar escenarios que suelen verificarse con cierta exactitud cuando han sido construidos desde una perspectiva científica y más allá de las tendencias ideológicas o las ilusiones y buenos deseos de los autores.
El escenario en el Morelos actual está lleno de retos, desde los que siguen existiendo en materia de seguridad después de más de una década de errores y omisiones en las políticas de prevención del delito, construcción de la paz, respeto a la legalidad, atención a las causas de la violencia; hasta los que supone el panorama internacional en materia comercial y económica, pasando por los retos medioambientales, sociales, políticos y de combate a la pobreza.
Los avances que se han tenido en los últimos meses en la mayoría de las áreas que representan retos impostergables para el estado han permitido que no estemos en un momento en que los menores errores comprometan nuestro futuro; pero sí es necesario empezar a procurar la precisión en las tareas de gobierno y en la participación social, a fin de garantizar que el futuro de la entidad sea mejor que su presente, algo a lo que todos aspiramos.
El Día Mundial de los Futuros se celebra cada año el dos de diciembre para compartir los análisis prospectivos que permiten identificar amenazas, reforzar y diseñar programas de éxito que permitan la sustentabilidad. Este 2025 la celebración en la sede en París de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se centra en “la anticipación en una era de volatilidad y explora cómo las sociedades y gobiernos pueden navegar en un contexto de disrupción tecnológica, transiciones demográficas y crisis climática”.
En La Jornada Morelos consultamos a expertos para que nos ofrecieran un panorama de cómo se perciben los posibles futuros para Morelos durante las próximas décadas y les pedimos un listado de una veintena de cosas que deberán hacerse para alcanzar un porvenir mejor para todos.

Futuros previsibles de lo aciago a lo sostenible
Los desafíos principales para Morelos están en la seguridad pública, el desarrollo económico, la equidad social y la conservación de los recursos naturales.
En materia de seguridad pública los expertos en el área advierten el riesgo de mayor violencia dada la fragmentación de las agrupaciones criminales y la diversificación de actividades de las células delictivas, lo que supone un mayor reto para las fuerzas de seguridad estatales.
De no darse una intervención significativa (como la que ha iniciado) sostenible en el tiempo, la violencia podría continuar escalando, el estado continuará como un espacio de dispita territorial entre grupos delictivos y presentará ciclos de violencia ligados a las rutas de tráfico de drogas, armas, personas y mercancías ilegales internacional y a los escenarios locales de crímenes del fuero común. Se requiere desmantelar las estructuras delictivas, y lograr una óptima coordinación institucional. Los expertos señalan que el futuro de Morelos dependerá de cambios profundos en la legislación y las instituciones para permitir una reforma policial integral, el combate efectivo a la corrupción en todos los niveles, la coordinación interinstitucional y entre los diversos niveles de gobierno, la reducción de las causas estructurales de la violencia y el crimen.
En materia de agua la crisis actual apunta a agravarse debido a fenómenos climáticos que incluyen el retraso de los ciclos de lluvias, el aumento en las temperaturas, los eventos extremos, el agotamiento de acuíferos que podrían perpetuar la escasez de agua durante los meses cálidos. De hecho, el Índice de Peligro por Sequías calcula en 20% la posibilidad de ellas en Morelos durante los próximos diez años dato que, algunos expertos consideran subestima los riesgos del cambio climático.
Las tasas de deforestación del del Sistema de Cañadas del Noroeste (SCNM) amenazan con desaparecer la cobertura forestal en las próximas décadas, lo que comprometería la recarga de acuíferos. Sólo en Morelos se pierden cada año entre 3,000 a 4,000 hectáreas de bosque.
Los esfuerzos en materia de gestión y conservación forestal, y en obras de para optimizar el aprovechamiento hídrico deben reforzarse drásticamente para que el estado no padezca una escasez permanente de agua: la sequía permanente, dadas las condiciones demográficas y de depredación del entorno actuales podría alcanzar a varias regiones del estado en los próximos 20 a 50 años.
Controlar la pérdida forestal es vital también para la conservación de especies, la protección de los suelos, la conservación de los corredores biológicos y con ello de la seguridad alimentaria.
Las presiones climáticas podrían afectar la producción agrícola especialmente la de temporal, pero también la disponibilidad de agua para los sistemas de riego, lo que podría aumentar el abandono del campo y la migración hacia centros urbanos. Las acciones de apoyo al campo, junto con la incorporación de nuevos proyectos de agricultura urbana y periurbana sostenibles podrían potenciar la producción y ayudar en la transición del campo.
En materia de desarrollo económico la mayor oportunidad que perciben los expertos por su inmutabilidad en el futuro cercano es la logística; las empresas de transporte de mercancías podrían potenciar la economía local. Si a ello se suman los impulsos que reciben las inversiones en industria, producción audiovisual, agroindustria y turismo, el impacto negativo de los vaivenes internacionales podría paliarse significativamente, y hasta convertirse en una ventaja competitiva para Morelos.
Para el desarrollo social, las políticas que se han emprendido desde los diversos niveles de gobierno y la participación ciudadana, permiten pensar en una reducción de conductas generadoras de violencia, la reducción significativa de las agresiones contra mujeres, la universalización de los servicios de salud, la oportunidad de contar con sistemas de cuidado integral para los adultos mayores, y la reducción de los índices de pobreza a proporciones menores del 25% de la población.
Las 20 iniciativas más importantes para garantizar el futuro de Morelos
- La transformación de los sistemas alimentarios que busca asegurar alimentos nutritivos, accesibles y producidos de forma sostenible. En la actual administración del gobierno de Morelos se promueve la agricultura sostenible y el apoyo a pequeños productores lo que permite enfrentar los retos climáticos.
- El acceso a energías limpias y renovables, que incluye la promoción de las fuentes solares, hidroeléctricas y otras fuentes sin mayor impacto ambiental. El impulso para estas energías alternativas a los combustibles fósiles se ha retomado en Morelos, aunque de manera discreta, es necesaria una transición más rápida y sostenida en el tiempo.
- La transformación digital inclusiva supone la conectividad por redes de alta velocidad (5G) y dotar de infraestructura de banda ancha a las zonas rurales y periurbanas. Esa conectividad es vital para llevar servicios como educación, trabajo, consulta médica de primer contacto, y otros para fomentar el desarrollo social incluyente. La digitalización permite también eficientar la labor gubernamental y reducir los trámites susceptibles de corrupción.
- La educación equitativa y de calidad, la universalización de la educación y formación técnica incluyentes permiten no solo preparar a la gente para los empleos del futuro; también permiten humanizar la sociedad, erradicar conductas antisociales y empoderar a los sectores vulnerables.
- El empleo formal y digno permite tener seguridad laboral, tranquilidad para el retiro y fomenta las contribuciones por la vía de impuestos a los gobiernos municipales, estatales y federal. La apuesta a la inversión privada no es equívoca siempre que se refleje en la generación de plazas laborales de calidad.
- La acción climática en Morelos debe ser mucho más seria y contundente para mitigas las emisiones y el daño ambiental, pero también para adaptar la infraestructura y las sociedades a fenómenos extremos como sequías, olas de calor, inundaciones y otros.
- La protección de la biodiversidad y los ecosistemas es otra de las áreas que merecen un trabajo mayor, si bien las estrategias estatales en materia de conservación de bosques y reservas naturales han podido paliar la pérdida acelerada de flora y fauna, se requieren acciones más coordinadas y contundentes para contener las pérdidas y favorecer la recuperación de las áreas naturales.
- El agua limpia y saneamiento requieren de la mejora sustancial en la infraestructura hídrica y la administración de cuencas para garantizar acceso a agua potable y saneamiento universal algo que se vuelve vital en Morelos ante la creciente escasez del líquido y las presiones sociales y climáticas.
- La infraestructura resiliente supone el desarrollo de transporte público y privado, de pasajeros y de carga sustentable, el acceso urbano y servicios públicos de calidad; además de las reformas y la plena observancia de normativas en construcción que permitan impulsar la movilidad sostenible y resistir los desastres naturales.
- La industrialización inclusiva e innovación Morelos ya fomenta la diversificación económica mediante la atracción de inversiones en manufactura avanzada y centros de innovación para aumentar productividad y competitividad; la apuesta debe ser más ambiciosa para conseguir aprovechar las ventajas competitivas que ofrece el estado en un escenario de alta volatilidad.
- Reducir las desigualdades no solo contribuye a disminuir las tensiones sociales, además, tiene sentido económico y de justicia, en México y Morelos ya se promueven políticas para acortar brechas de género, económicas y territoriales, con especial atención a grupos vulnerables y las zonas rurales e indígenas.
- Transitar hacia ciudades verdes y sostenibles es uno de los mayores desafíos en Morelos donde la tendencia al desorden urbano continúa imperando. La planificación urbana integrada debe poner énfasis en espacios verdes, el transporte no motorizado y la gestión integral de residuos en zonas urbanas y metropolitana; y permitir la reconversión de los espacios existentes en zonas verdes también.
- La producción y consumo responsable: Morelos debe avanzar en las iniciativas que permitan minimizar desperdicios y contaminación mediante la economía circular, regulaciones y campañas de concientización en la industria y ciudadanía que permitan entender que no necesitamos tantas cosas tan rápidamente.
- El fortalecimiento institucional y de la justicia es inaplazable dados los altos índices de impunidad que registra el estado y que se convierten en un estímulo para la corrupción y las malas prácticas, a la implementación de la reforma judicial deben sumarse la policial, la de combate a corrupción y el fortalecimiento de la capacidad institucional con enfoque en derechos humanos y seguridad ciudadana.
- Las alianzas multiactor son vitales para fortalecer la coordinación entre gobiernos, sector privado, académico y sociedad civil y permitirán movilizar recursos tecnológicos, financieros y humanos hacia objetivos comunes, lo que fortalecerá la competitividad, la pertinencia y legitimidad de las políticas públicas, y la confianza ciudadana e institucional.
- Los programas de reforestación y conservación deben mejorarse e incluir la restauración de cuencas, además de fortalecer y extender los mecanismos comunitarios para conservar áreas protegidas en Morelos.
- Las políticas para igualdad de género y erradicación de violencia no tendrían que presentarse como ocurrencias legislativas, sino como la combinación de talentos entre los Poderes públicos y la sociedad para crear esquemas legales y sociales que empoderen más a las mujeres, prevengan las violencias y feminicidios y brinden apoyo integral no sólo a las víctimas.
- La innovación tecnológica y desarrollo rural en Morelos ya impulsa la agricultura sostenible y la incorporación de herramientas tecnológicas que promueven la seguridad alimentaria y desarrollo equilibrado y sustentable en el campo; estos esquemas deben extenderse hasta convertirse en la normalidad de la producción agrícola y enlazarse con las agroindustrias y con esquemas de comercialización más justos.
- Los sistemas de salud y cuidados universales suponen la ampliación rápida de la cobertura de salud pública y el desarrollo de sistemas de cuidado social adaptados a población envejecida y vulnerable; pese a las resistencias, la digitalización de los servicios médicos mediante primeros contactos con inteligencia artificial asistida puede ayudar mucho a ampliar la cobertura rápidamente.
- El avance a economías circulares y la eficiencia de recursos mediante el fomento del reciclaje, la reducción de residuos y uso eficiente de materiales en sectores productivos y comunidades permite reducir los costos, conservar el medio ambiente, volver económicamente viables las vedas y prohibiciones a actividades extractivas, y disminuir el impacto ambiental de las actividades diarias.

