Finca Palmira renace como Casa de Cultura Lázaro Cárdenas tras décadas de abandono

Angélica Palacios

Tras años de deterioro y esfuerzos de la comunidad por preservar su valor histórico, la antigua Finca Palmira, propiedad del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, fue rehabilitada y convertida en la Casa de Cultura Lázaro Cárdenas, espacio que actualmente recibe a más de 10 mil visitantes al año.

La finca, construida en 1933 como casa de descanso del entonces gobernador y posterior presidente, fue escenario de episodios clave de la vida política nacional. Ahí no sólo se hospedaba Cárdenas durante sus visitas a Cuernavaca, sino que sucedieron hechos históricos como la redacción de documentos relacionados con la Expropiación Petrolera.

Tras concluir su mandato, el general donó el inmueble para fundar el Internado Palmira, una Normal Rural dedicada a la formación académica de mujeres provenientes de comunidades marginadas. Durante décadas, la institución fue un motor educativo y social para cientos de jóvenes campesinas.

Con el crecimiento urbano de Cuernavaca, los terrenos originales de la finca dieron paso a nuevas colonias y fraccionamientos, sin embargo, la casa principal y sus jardines quedaron en abandono. Ante el deterioro, exalumnas y organizaciones civiles impulsaron su rescate.

En 2021, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en coordinación con el gobierno estatal, inició los trabajos de rehabilitación del inmueble. El proyecto contempló la recuperación de la casa principal, la restauración de áreas verdes, la rehabilitación de la alberca semiolímpica y la creación de nuevos espacios para actividades culturales.

El recinto reabrió oficialmente el 3 de agosto de 2022 bajo el nombre Casa de Cultura Lázaro Cárdenas. Desde entonces, se ha consolidado como un punto de encuentro comunitario que ofrece talleres de dibujo, acuarela, teatro, percusiones, lectura y escritura creativa, así como clases de natación y yoga, pensados para atender a niñas, niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores. El espacio también alberga la Galería Palmira y un huerto-escuela enfocado en educación ambiental y el cultivo de plantas medicinales, donde se imparten actividades de sensibilización ecológica y autocuidado. Además de su oferta artística, la casa de cultura funciona como un centro seguro, inclusivo y gratuito para poblaciones vulnerables, promoviendo la cultura de paz, el fortalecimiento del tejido social y la recuperación del espacio público mediante actividades que buscan fomentar el bienestar comunitario y la participación ciudadana.

La recuperación de la Finca Palmira no sólo devolvió a la población de Cuernavaca una propiedad histórica: abrió nuevamente un umbral. Allí donde durante años hubo silencio y abandono, hoy resuenan voces infantiles, pinceles golpeando el agua, manos que siembran, cuerpos que aprenden a respirar distinto. La antigua residencia del general Cárdenas, ese espacio donde se tomaron decisiones que marcaron al país, se ha convertido en un lugar donde lo cotidiano vuelve a tener sentido comunitario.

No es un museo congelado en la memoria, sino un organismo vivo al que cada día llegan niñas y niños que no conocieron la finca original, jóvenes que buscan un refugio creativo, mujeres que encuentran y tejen redes de apoyo, y adultos mayores que vuelven a sentirse parte de algo. La Casa de Cultura Lázaro Cárdenas demuestra que la cultura no es un lujo, sino una forma de dignidad: una manera de recordar que la historia sólo vale si logra trastocar la vida de quienes la heredan.

La transformación de Palmira es un recordatorio de que la comunidad también se construye con huertos, talleres y libros compartidos: se construye desde la cotidianeidad. Que restaurar un edificio puede ser, a veces, la forma más concreta de restaurar lo humano.

*Encargada de la Casa de Cultura Lázaro Cárdenas

Imagen: Morelos Route FB

La Jornada Morelos