

Dentro de la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y como una invitación a mirarse hacia adentro y escribir para sanar, la Tercera Antología del Instituto de la Mujer de Cuernavaca (IMC): Búsqueda y Reconciliación. Ensayos en torno a la huella de la ausencia parental se presentó este martes en el Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo, donde se reunieron autoras, lectoras y funcionarias para celebrar la publicación de testimonios y reflexiones escritas por mujeres del taller de lectoescritura del IMC.
Lorena Castillo Castillo, directora general del IMC, en su mensaje explicó que esta antología nació del trabajo sostenido del círculo de lectura, espacio que ha crecido y se ha convertido en un taller de lectoescritura donde las mujeres analizan textos con perspectiva de género, identifican tipos de violencia y dialogan con sus propias experiencias. Reconoció la potencia de las historias reunidas en la obra: “Llegamos al IMC creyendo firmemente que podíamos unir muchas de las acciones que se deben hacer en favor de las mujeres y que contaríamos otra historia, una historia de avance donde las mujeres encontraran un espacio seguro”, continuó, “este intercambio y este saber de nuestras vivencias nos puede transformar, la escritura es una parte de esa transformación.”
Castillo detalló que el IMC trabaja en dos esferas: la atención urgente derivada de la Alerta de Violencia de Género y la llamada Resiliencia activa, que integra actividades de arte, acuarela, activación física, nutrición, salud mental y este taller de escritura. Todo ello para “ofrecer a las mujeres un espacio donde puedan desarrollarse de la manera más sana posible”.
Recordó que, el taller es gratuito y se imparte en el Parque Tlaltenango, sede del IMC. La convocatoria permanece abierta para mujeres de todas las edades, acotó.
Escribir desde la valentía
Benjamín Nava Boyás, coordinador del taller, subrayó que esta edición de la antología tiene un tono profundamente emocional y diferente: “Costó lágrimas y dolor, una catarsis que yo, como persona, me siento muy halagado por presenciar”. Compartió que la propuesta de trabajo incluye la lectura crítica de obras como Paula, de Isabel Allende; La cabeza de mi padre, de Alma Delia Murillo; y textos de Elena Poniatowska, para después articular datos biográficos de las autoras, la reflexión personal de las participantes y un cierre propio.

“Esta antología se diferencia de las anteriores porque demuestra que ya se pasó de una expresión de víctimas a una posición de mujeres empoderadas, conscientes de su valía”; porque, “escribir y publicar es renacer o ser inmortales”, citó, al referirse al sentido profundo de este proceso.
La voz de las autoras
“Con esto me siento más joven, más persona”, relató María Luisa Montes, de 84 años, quien habló en representación de las autoras. María leyó un fragmento de su texto, donde habló del perdón hacia su madre y sobre desigualdades de la cultura machista y vínculos familiares. “Este es un libro para que las mujeres abran los ojos, para ver que podemos ser valientes y resilientes”, expresó.
Durante la presentación también se escucharon fragmentos de autoras como Esmeralda Peralta, quien leyó un texto sobre la vida matrimonial marcada por infidelidades y maltrato, y Patricia Pérez, quien compartió: “Ahora compruebo que desde la lectura y la escritura puedo ser libre”. Todas coincidieron en que la escritura ha sido un camino de sanación y que la lectura de obras de mujeres tan diferentes, pero que comparten las mismas dolencias, removió memorias profundas. “Este taller se trata también de sanidad, de sanar esa parte de tu vida”, resumieron.
La escritura, un lugar seguro
Al cerrar, Lorena Castillo reiteró que las antologías pueden adquirirse en su sede en Tlaltenango o a través de sus plataformas digitales, como un recurso para quienes buscan entender, acompañar o reconstruir sus propias historias. El 25N, planteó, no es solo una fecha, sino una fuerza colectiva que recuerda que falta trabajo, pero también que “las mujeres no están solas y que la palabra puede ser un refugio para transformar los ciclos de violencia en caminos de autonomía”.

“La escritura es una parte de esa transformación y autonomía relacionada con el desarrollo del espíritu y del alma, porque a través del arte se puede sanar”, expresó Lorena Castillo Castillo durante la presentación de la tercera antología del IMC. Foto: Jazmin Aguilar

