

La Jornada Morelos / DMC
Los Ojos de Gualupita se convirtieron en el parque Carmen Romero Rubio el 11 de diciembre de 1897. Lo inauguró el entonces presidente Porfirio Díaz como parte de las celebraciones por la llegada del ferrocarril a Cuernavaca. Hace poco más de un siglo, a principios de la década de los 1920, cambió su nombre a Parque Melchor Ocampo, como se le conoce ahora al área verde que desde 1975 es el hogar de la bella, pero intermitente biblioteca que hoy revive el Ayuntamiento de Cuernavaca.
El barrio Gualupita es uno de los asentamientos humanos más antiguos de Cuernavaca, en él se ubica el parque cuyos manantiales surtían agua al Palacio de Cortés, y la casa del minero Manuel que hoy conocemos como Jardín Borda. Antes de concluir el siglo XIX, el área natural tenía 131 mil 947 metros cuadrados; actualmente la superficie del parque Melchor Ocampo es de sólo 65 mil 776, aún con esa pérdida sigue siendo uno de los espacios verdes más importantes y extensos de la ciudad.
La biblioteca del parque se construyó en 1975 por instrucciones del entonces alcalde de Cuernavaca Porfirio Flores Ayala, a lo mejor por tratarse de una imposición gubernamental, porque fue construida en el área de juegos infantiles del parque, por tratarse de una biblioteca, o porque el propio parque había padecido históricamente el olvido de la autoridad, la biblioteca estuvo abandonada mucho tiempo. Ese olvido empezó a corregirse hasta hace unos años con las intervenciones que limpiaron el área verde, y hace meses con la reconstrucción de la biblioteca iniciada por el ayuntamiento de Cuernavaca que pretende revivir la “Félix J. Frías Sánchez” como un “punto de encuentro para el conocimiento, la cultura y la convivencia comunitaria”.
El alcalde José Luis Urióstegui Salgado encabezó este lunes un recorrido de supervisión, acompañado de su esposa Luz María Zagal Guzmán, presidenta del Sistema Municipal DIF Cuernavaca; del secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Demetrio Chavira De la Torre, y de la secretaria de Desarrollo Humano y Participación Social, Sandra Pinzón Sánchez. La obra ya presenta un 95 por ciento de avance, con una inversión de tres millones 996 mil 506.99 pesos provenientes del FAISMUN.
La rehabilitación recupera el inmueble y transforma la biblioteca en un centro cultural vivo, aseguró Urióstegui.

Los trabajos de rehabilitación incluyeron la impermeabilización de todo el espacio tras años sin mantenimiento. También se reemplazó la cancelería y la cristalería por vidrio templado para mejorar la seguridad, se renovaron sanitarios, instalación eléctrica, pintura y acabados; además de que por las noches la nueva iluminación escénica da vida al parque, ofreciendo un entorno renovado y seguro para las familias.
Con estos trabajos se beneficiará directamente a más de 378 mil personas, entre visitantes y estudiantes, que podrán frecuentar nuevamente este pulmón en el corazón de la ciudad.
Para fortalecer el acervo, el Ayuntamiento lanzó una campaña de donación de libros en buen estado, disponible de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas. El alcalde explicó que «tras años de humedad y moho, varios ejemplares quedaron inutilizables, por lo que ahora la gente podrá apoyar y ver directamente que sus libros estarán disponibles para la comunidad en su biblioteca”. Cada aportación recibirá su respectivo comprobante.
La presidenta del Sistema Municipal DIF Cuernavaca, Luz María Zagal Guzmán, invitó también a la ciudadanía a sumarse a los programas sociales que impulsa la institución, entre ellos la entrega de apoyos funcionales y auditivos, así como la recolección de cobijas y ropa de frío para las colonias del norte del municipio que serán donados durante esta temporada invernal. Para ello, pueden acercarse a las oficinas del organismo.

La biblioteca “Félix J. Frías Sánchez”, ubicada en el parque Melchor Ocampo del barrio Gualupita, reabrirá pronto como un centro cultural y de difusión del conocimiento en Cuernavaca. Foto: Cortesía

El edificio inaugurado en 1975 permaneció abandonado por muchos años, ahora ha recuperado su usabilidad en beneficio de vecinos, visitantes y la comunidad escolar. Foto: Cortesía

