La nueva escuela mexicana

(Primera parte)

 

El impulso a la educación pública tuvo sus orígenes en siglo XVIII en varios países, aunque su generalización y obligatoriedad se dio a partir del siglo XX, a la par de la consolidación de los Estados Nación. En México, la primera iniciativa se dio con la Ley de Instrucción Pública de 1867, pero fue la Constitución de 1917, en su artículo tercero, fruto de la Revolución Mexicana, la que reafirmó la necesidad de que el gobierno promoviera a mayor escala la educación pública laica, gratuita y obligatoria.

La creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 1921, bajo la guía de José Vasconcelos (1882-1959), impulsó la educación rural, las misiones culturales, la promoción de la alfabetización, la creación de bibliotecas, la distribución de libros gratuitos, y el impulso al muralismo mexicano.

La educación promovida por la SEP de Vasconcelos buscaba alfabetizar y brindar lo que se conocía como educación elemental, a la vez que promovía la educación cívica y la identidad nacional. Defendía la igualdad de género en el acceso a la educación, así como la vinculación entre educación y cultura. Combinaba la castellanización, con contenidos prácticos relacionada con lo agrícola, economía doméstica y oficios. Buscaba que los estudiantes desarrollaran una conciencia crítica y sensibilidad cultural para integrarse como miembros productivos en la sociedad.

Este enfoque humanista y comunitario convirtió la educación cívica en un instrumento para transformar socialmente las zonas rurales a través de la cultura, el trabajo, la participación comunitaria, el papel central del magisterio, y de un fuerte compromiso estatal y local.

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) propuesta e instrumentada por el gobierno actual de la llamada “cuarta transformación nacional” está sin duda inspirada en muchos sentidos por los planteamientos hechos por el gobierno posrevolucionario, pensando sobre todo en la intencionalidad de la educación.

En la actualidad, el proyecto educativo de la NEM establece como sus objetivos alcanzar el máximo logro de aprendizaje de niños, niñas, adolescentes y jóvenes; promover la equidad, la excelencia y la mejora continua en la educación; impulsar transformaciones sociales dentro y fuera de la escuela, reorientando el sistema educativo; y fomentar una educación inclusiva que valore la diversidad cultural y social. 

A su vez se fundamenta en valores como la identidad nacional, la responsabilidad ciudadana, la honestidad, la participación activa, el respeto a la dignidad humana, la interculturalidad, la cultura de paz y el cuidado del medio ambiente.

En cuanto al plan de estudios de la NEM, hay cuatro elementos que lo caracterizan:

  • Integración curricular: Articula el trabajo interdisciplinario en la problematización de la realidad y la elaboración de proyectos en contra de la fragmentación.
  • Autonomía del magisterio: El docente orienta los contenidos para que las y los estudiantes conozcan el contexto en el que viven.
  • La comunidad como núcleo integrador: Concibe a la escuela como un centro de aprendizaje comunitario, en el que construyen saberes, se intercambian valores, normas, culturas y formas de convivencia en la comunidad y en la Nación.
  • Derecho humano a la educación: De las y los estudiantes en tanto sujetos de la educación, al mismo tiempo que son la prioridad del Sistema Educativo Nacional

https://dfa.edomex.gob.mx/sites/dfa.edomex.gob.mx/files/files/NEM%20principios%20y%20orientacio%C3%ADn%20pedago%C3%ADgica.pdf

Como se puede apreciar en este esbozo de algunos de los aspectos centrales de la NEM, hay muchas similitudes, entre lo planteado hace 126 años con la creación de la SEP, y la propuesta actual, aceptando, desde luego, que el contexto demográfico, económico, político, social y cultural es muy distinto, y que el lenguaje mismo refleja también adaptaciones conceptuales.

Lo que importa para el presente y el futuro de nuestro país es gestionar adecuadamente aquello que el sistema educativo nacional deba hacer para configurar lo que los mexicanos queremos ser, saber y hacer en este cambio de época que nos está tocando vivir.

Desde luego que esta es una tarea titánica cuyo impacto es de mediano y largo plazo. Sin embargo, no podemos olvidar dos cosas: hay soluciones a problemas actuales que no pueden postergarse, como, por ejemplo, la vinculación de los egresados del sistema al mercado laboral, y segundo, tener en cuenta que en la formación de las personas influye más lo que sucede fuera de la escuela, que dentro de ella.

*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

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Vicente Arredondo Ramírez