El titular de la Comisión de Búsqueda de Personas, Óscar Valdepeña Mendoza, informó que desde 2019 hasta la fecha se han registrado aproximadamente mil 200 desapariciones activas en Morelos. De este total, cerca del 50% son clasificadas como ausencias voluntarias, muchas de ellas vinculadas a violencia intrafamiliar y violencia vicaria, así como al consumo de sustancias ilícitas, factores que, según la autoridad, deterioran la comunicación y la cohesión familiar.

El comisionado detalló que la mayoría de las personas desaparecidas son jóvenes de entre 18 y 25 años, un grupo considerado de alto riesgo por diversos factores sociales y familiares. Aclaró que, tras la localización de las personas, la comisión determina si la ausencia corresponde a un delito de desaparición forzada o si se trata de circunstancias relacionadas con conflictos familiares o violencia doméstica.

“Hasta ahora no hemos detectado ningún caso de trata de personas”, señaló el funcionario, subrayando que la mayoría de los casos de desaparición no están vinculados con el crimen organizado. Además, enfatizó que la comisión ha implementado estrategias de prevención, acercándose especialmente a la población estudiantil para advertir sobre los retos virales y conductas de riesgo que pueden derivar en ausencias voluntarias.

Óscar Valdepeña señaló que estas cifras representan un registro histórico de desapariciones en el estado, que obliga a reforzar tanto las políticas de búsqueda como las acciones de prevención y acompañamiento a las familias. La identificación de factores como la violencia intrafamiliar, la violencia vicaria y el consumo de drogas ha sido fundamental para orientar las acciones de la comisión y priorizar la atención en los casos más sensibles.

Aunque la comisión ha avanzado en la localización de personas y la aclaración de causas, el funcionario reconoció que el reto continúa, sobre todo en los casos donde las desapariciones son voluntarias y los jóvenes regresan a sus hogares sin denuncia formal, dificultando el seguimiento estadístico y la atención integral.

Finalmente, refirió que, para reducir los riesgos de desaparición, es indispensable fortalecer los vínculos familiares, la educación sobre prevención y la intervención temprana en casos de violencia doméstica, además de mantener campañas de concientización dirigidas a los jóvenes sobre los peligros de conductas de riesgo en redes sociales.

Angélica Estrada