

- En entrevista con La Jornada Morelos, la viróloga del IBt-UNAM, Susana López Charretón, habla de las consecuencias para los enfermos.
- Señala la urgencia de reforzar la vacunación entre la población no inmunizada y la de alto riesgo para frenar el actual brote.
- Recomienda a la ciudadanía y especialmente a las escuelas, ser responsables y establecer cercos sanitarios al detectar niños con síntomas.
- Además, recomendó el uso del cubrebocas en espacios cerrados y de sentido común para enfrentar éste y otros dos riesgos virales presentes.
La falta de esquemas de vacunación completos ha provocado el brote de sarampión que México enfrenta de forma adecuada, porque se aprendió de la pandemia por Covid-19, asegura la investigadora especialista en virología del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (IBt-UNAM), Susana López Charretón en una entrevista exclusiva con La Jornada Morelos: En la charla asegura que deben reforzarse las medidas sanitarias y los esquemas de vacunación para enfrentar a esta y otras amenazas epidemiológicas presentes como la influenza y el Virus Respiratorio Sincitial (VRS).
En la charla a distancia, la viróloga con líneas de investigación en epidemiología y evolución de virus emergentes y reemergentes, entre otras, empieza explicando el porqué de la reaparición del sarampión en México.
Como divulgadora de la ciencia, actividad en la que tiene muchos años también, explica en términos muy simples: “se juntaron varias cosas… tenemos desde hace 60 años la vacuna que nos pusieron a nosotros desde entonces, que es buenísima… Son dos dosis y es una de las pocas vacunas que tenemos, que es muy, muy efectiva y que no se requiere refuerzo”.
Y recuerda que durante la pandemia “en muchas partes dejaron de dar la consulta periódica, y vacunas periódicas… Entonces hubo un pequeño retraso, un retraso para los niños de un año y dos años, que son los que tienen que recibir esa y muchas otras vacunas”
El otro problema es que “han surgido con cada vez más fuerza grupos antivacunas en muchas partes del mundo, que dicen que las vacunas no sirven, que ya no existen las enfermedades y que entonces ¿Para qué nos vacunamos? Y pues es al revés, no existen porque nos vacunamos”.

Recuerda que el brote de sarampión que apenas llegó a Morelos con 13 casos importados, “empezó en Texas… con un número grandecito de casos y hay mucho. Pasó de Texas a Chihuahua y ahí empezó (en México)… porque en Chihuahua hay varias comunidades menonitas, que son comunidades que no se vacunan, entonces son susceptibles a este tipo de infecciones”.
Un virus más contagioso y añejo que el Covid-19
Ser trata de un riesgo real para toda la población no vacunada porque, nos dice López Charretón “el problema de este virus es que es muy, muy, muy contagioso. Digamos que persona enferma de Covid puede infectar a dos o tres personas a su alrededor. Acá lo que sabemos es que el virus puede infectar de diez a quince personas, una persona enferma puede infectar de 10 a 15 personas. Es muy, muy contagioso”.
Y preguntamos a la investigadora si, como el Covid-19, el virus del sarampión ha presentado mutaciones que afecten la efectividad de la vacuna. “Básicamente es el mismo y la vacuna está hecha contra todo el virus, entonces la ventaja es que no ha habido tanta variación como para que esta vacuna ya no funcione tal cual”, explica.
“Para el Covid se está haciendo una vacuna que va contra una parte muy especial que es la espícula del virus y ahí es donde más puede variar y es donde están haciendo cada vez nuevas vacunas, no es que ya no sirvan, es que hay mejores, pero en realidad no es que ya no sirvan. (la vacuna contra el) sarampión da una inmunidad duradera y funciona para las posibles variantes”, abunda.
“No hay tantos estudios como ahora de sarampión y todos los virus varían igual de rápido, o sea, varían muchísimo, pero aparentemente la vacuna seguido funcionando muy bien y datos así de variación todavía no tenemos muchos, pero pronto habrá, estoy segura”, advierte.
Un virus con alta mortalidad y graves secuelas
Susana López Charretón considera que la autoridad está actuando debidamente frente al brote de sarampión en diversos estados del país: “creo que hemos aprendido, a pesar de que parece que no aprendemos nada, porque sí se están aplicando cercos sanitarios muy cercanos. El problema del sarampión, como digo, es muy contagioso, pero también es una enfermedad que puede dejar secuelas muy serias y de uno a cinco niños de cada mil que se enferman pueden morir, es una enfermedad muy seria y además puede dejar secuelas neurológicas muy serias”.
Recuerda que “se descubrió es que la infección con este virus borra la memoria inmunológica, es decir, todas las vacunas que ya nos pusieron y todas las infecciones que ya tenemos y todos los anticuerpos que tenemos contra otras enfermedades, se nos borra la memoria y tenemos que volver a empezar… Nos volvemos muy susceptibles a otras enfermedades”.
Eso explica el programa de la autoridad para enfrentar el padecimiento, considera: “se le tiene bastante respeto y se tiene desde hace tiempo un programa de avisos sanitarios en cuanto encuentran un caso, como es el caso de Morelos ahora se hacen cercos epidemiológicos en los que se cuida al paciente y a los contactos de los pacientes y eso lo han estado haciendo muy rápido. La realidad es que tenemos en todo el año un poquitito más de 5.000 casos y podría haber sido muchísimo peor”.
Los cercos sanitarios y la disponibilidad y promoción de la vacuna son claves en el tratamiento: “una cosa que están haciendo en Morelos, que me parece muy interesante es que en los tres pueblos en los que aparecieron estos 13 casos, abrieron la vacunación para niños menores de un año. Eso normalmente no se hace, normalmente la vacuna es a los 12 meses y a los 18, pero en casos de esta posible, digamos que exposición, exposición la bajan a seis meses, justo para protegerlos”.
La vacuna en los bebés no sustituya a las dos que se tienen que poner en cuando son obligadas: “tienen que volver al esquema de 12 y 18, pero es un poco para proteger a los chiquitos y están digamos que cuidando a las comunidades y a los que están cercanos a los casos. Entonces creo que en este momento se está actuando bien, honestamente. Y hay vacuna Y hay vacuna, que eso es muy importante”.
Más allá de los médicos hay una responsabilidad social
Los virus se contienen con la participación de la gente. Por eso, quienes no están en el sector salud también tienen una misión en la contención del sarampión, igual que de otros padecimientos; y esta empieza, explica López Charretón por: “ser padres muy responsables o adultos muy responsables en cuanto a atender a las indicaciones de las vacunas. Esto de que las vacunas nos hacen daño o ya no las necesitamos, no es cierto, necesitamos las vacunas. Entonces los padres de familia llevar las cartillas de vacunación de los hijos al día, una tarjetita en la que podemos ir palomeando lo que ya tienen. Los papás que ahorita están asustados pueden regresar si lo han hecho, tienen sus cartillas y pueden ver, a lo mejor ya se les olvidó, pero ahí está la cartilla para decir ya se vacunaron, esos no se preocupan”.
“Los mayores de 45 años tampoco se preocupan porque o ya les dio o ya estuvieron expuestos a un ambiente tan lleno de sarampión que ya tienen inmunidad, entonces de esos no hay que preocuparse”, comenta.
Pero “las personas mayores con inmunodeficiencias o con enfermedades crónicas, cáncer o que los están inmunosuprimiendo por trasplantes, por ejemplo, esos están en mucho riesgo y a esos hay que protegerlos, entonces a esos sí los pueden vacunar”.
Volver al uso de cubrebocas es responsable
Pero la responsabilidad no acaba con la vacuna, abunda la investigadora: “los síntomas (del sarampión) de inicio son muy parecidos a las gripas, tiene los ojos rojos, están moqueando, escurrimiento nasal, mucha tos, ahí todo el mundo piensa que es una gripa, entonces el contagio para empezar, como Covid, es por gotitas de saliva y de expectoraciones cuando alguien estornuda. Entonces alguien con gripa o con sarampión tiene que usar cubrebocas, eso es muy importante”.
Las escuelas deben poner lo suyo también “Los padres de familia es muy difícil, pero si tienen un paciente chiquito en casa enfermo, no llevarlo a la escuela. Las escuelas no los debían de admitir, y entiendo que es un problema porque si los dos papás trabajan ¿En dónde dejan al chiquito? Pero es la única manera de prevenir a todos los demás y pedir que cuiden a nuestros hijos en esos lugares, que haya un cerco sanitario, digamos de que los que tienen síntomas gripales y menos los que tienen después la fiebre”.
Recuerda que después de esa fase tan parecida a una gripe, “empiezan las manchitas, empiezan como que el brote en cabeza y cuello primero y luego baja, eso es muy típico, y adentro de las mejillas también hay unos puntitos blancos que son muy sintomáticos de sarampión. Ahorita yo creo que ya todos sabemos cómo es y entonces hay que prevenirlo”.
Con estos vecinos, ni a la esquina
Preguntamos a la investigadora por la posibilidad de volver a estar libres de sarampión en el corto plazo y ella remite a las débiles políticas sanitarias de los Estados Unidos para dudar que eso ocurra pronto: “con los vecinos que tenemos… Sí podemos mantener nuestras campañas de vacunación, pero aún en México hay muchas personas que son antivacunas y eso no lo podemos prevenir. Pues es una obligación de todos, pero no todos la quieren tomar”.
E insiste “en el país vecino, digamos que ha habido mucha propaganda de que no es necesario, que no son necesarias muchas vacunas, con el cruce, con la migración tan grande que tenemos de ida y regreso, pues eso complica mucho las cosas, es un problema serio en nuestro país. Entonces, lo que sí podemos hacer es promover la vacunación en nuestro país al máximo”.
Recuerda que “desde 2017 más o menos, ya habíamos sido declarados casi que toda Latinoamérica como libres de sarampión y empezaron estos casos en Brasil y en otras partes y no hemos podido acabar. Es una desgracia cuando tenemos las herramientas para erradicarlo que no lo hayamos podido hacer”.
La prevención en comunidad puede frenar al virus
López Charretón insiste en la necesidad de hacer conciencia en la población, especialmente para frenar la influencia de los grupos antivacunas. “Eso lo hacemos mucho, o sea, de la Sociedad Mexicana de Virología y muchos virólogos independientes, damos pláticas, hacemos muchos esfuerzos para explicar por qué las vacunas son buenas, por qué no nos hacen daño, pero no es suficiente. Yo creo que sí tenemos que seguir lo que ustedes (los periodistas) hacen, o sea, escribir notas explicando que las vacunas nos ayudan, nos evitan problemas”.
“Nosotros escribimos unos libros para niños, seguramente usted lo conoce, Pablo tiene Sarampión, es un libro que explica. Lo escribimos cuando empezó el sarampión, cuando hubo unos brotes en el 2018, pero no era tanto, la explicación no era tanto de qué es el sarampión, sino por qué los niños se tienen que vacunar. Y creo que ese tipo de actividades, digamos, para los papás y para los niños, leer libros, los programas que ustedes hacen en La Jornada Morelos, esos son elementos muy importantes y promoverlo en nuestras familias y en nuestras comunidades”, recomienda.
Los riesgos a la salud que vienen no incluyen zombis
Ya entrados en el tema, y sobre todo porque en Morelos hemos tenido una sucesión de epidemias, Covid-19, dengue y ahora sarampión, de qué debemos cuidarnos en el futuro, en el entendido de que se trata de padecimientos que son advertibles y que ya hay quienes esperan hasta el mítico virus zombi.
López Charretón pero advierte de por lo menos dos amenazas que deben seguirse considerando y descarta por completo el virus zombi.
“Estamos entrando en la época de influenza, empieza de octubre a marzo, los meses fríos, por eso empieza la vacuna en octubre. Entonces (debemos) vacunarnos de influenza, digamos que las vacunas son molestas un día, pero nos garantizan bastante tranquilidad posterior”, señala.
Y en el caso de los bebés “hay que tener mucho cuidado los primeros meses de un virus que se llama virus respiratorios sincitial, que es muy grave para los niños y… hay vacuna, pero en México todavía no la tenemos… (tampoco) tenemos vacunas para dengue, entonces nos tenemos que cuidar de los mosquitos ahí”, abunda.
Y resume la importancia de volver a usar lo aprendido: “a lo mejor lo que necesitamos es sentido común. Si vamos a estar en lugares con muchas personas, no importa si es sarampión o influenza o Covid, podemos usar un cubrebocas que nos protege mínimamente en lugares muy cerrados de alguien que pueda contagiar, ese tipo de cosas, y poner atención a las campañas de vacunación”.

En entrevista exclusiva para La Jornada Morelos, la viróloga Susana López Charretón del IBt-UNAM recordó lo necesario de la responsabilidad social para detener el brote actual de sarampión en México. Foto: LJM
¿Quién es Susana López Charretón?
Investigadora de tiempo completo en el Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt-UNAM), Susana López Charretón nació en la Ciudad de México y reside en Cuernavaca, estudió en la UNAM la licenciatura, maestría y doctorado en estudios básicos biomédicos y se graduó siempre con mención honorífica. Fue becaria del Howard Hughes Medical Institute desde el 2000.
Especialista en virología, ha contribuido a entender la estructura y comportamiento del rotavirus; ha publicado más de 130 artículos de investigación en revistas científicas internacionales y fue miembro del consejo editorial de la Journal of Virology, una de las más prestigiadas en su campo.
Además de su labor de investigación, que le es reconocida también con el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, es una apasionada divulgadora de la ciencia y mentora de estudiantes de maestría y doctorado en el IBt.
Ha ganado la medalla Gabino Barreda por su investigación doctoral; una beca de la organización Fogarty Fellow; el Premio Bienal Funsalud en Enfermedades Gastrointestinales; el Carlos J Finlay de Microbiología que otorga la UNESCO; el Premio L’Oreal-UNESCO a Mujeres en Ciencia; el Premio Universidad Nacional de la academia de investigación científica en ciencias naturales; el Premio TWAS de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo; la medalla Omecihuatl del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México; y en unas semanas será reconocida por la UNAM con un Doctorado Honoris Causa.
Su labor de investigación en el IBt se centra en tres líneas de investigación: Biología molecular y celular de la infección por virus gastrointestinales; diagnóstico molecular y metagenómica viral; y epidemiología y evolución de virus emergentes y reemergentes.

Susana López Charretón, investigadora especialista en virología del IBt-UNAM. Foto: Cortesía
Influenza y virus respiratorio sincicial, otras dos amenazas
Susana López Charretón, investigadora en el estudio de los virus charló con La Jornada Morelos sobre el brote de sarampión actual y su manejo. En la charla nos apuntó en dirección de otras dos amenazas epidemiológicas presentes: el virus respiratorio sincitial (VRS) y la influenza, así que nos dimos a la tarea de investigar y esto fue lo que encontramos.
Virus respiratorio sincitial (VRS)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que “el virus respiratorio sincicial es una de las causas más comunes de infección aguda de las vías respiratorias bajas en niños en todo el mundo y provoca una elevada morbilidad respiratoria grave en las personas mayores”.
Señala que “cada año, este virus causa más de 3.6 millones de hospitalizaciones y unas cien mil muertes de niños menores de cinco años. La mayoría de estos fallecimientos (el 97 %) se producen en países de ingreso bajo y mediano, donde el acceso a la atención médica de apoyo es limitado”.
Expone que “se han autorizado dos productos para inmunizar a los niños menores de un año contra la enfermedad por virus respiratorio sincicial: un anticuerpo monoclonal de efecto prolongado que se administra poco después del nacimiento y una vacuna que se administra a las mujeres y personas embarazadas en la última etapa de la gestación”, ninguna de ambas fórmulas está disponible en México.
Y tampoco está disponible en el país ninguna de las “tres vacunas (autorizadas) para prevenir la enfermedad grave causada por este virus en los adultos y las personas mayores con determinadas enfermedades subyacentes, como afecciones pulmonares y cardiacas”.
La OMS enseña que los primeros síntomas de la infección por el virus respiratorio sincicial aparecen entre los días 4 y 7 después de la exposición. Y se presentan en forma de goteo nasal, dolor de garganta, dolor de cabeza, cansancio y fiebre”.
Advierte que “aunque la mayoría de los niños presentan fiebre durante la infección, es probable que algunos niños pequeños no la tengan”.
También pueden identificarse síntomas de infección de las vías respiratorias bajas: tos, dificultad para respirar, respiración acelerada, espasmos bronquiales y respiración sibilante.
“Los síntomas pulmonares graves pueden dar lugar a una reducción de las concentraciones de oxígeno en el organismo, fatiga de los músculos respiratorios y, en algunos casos, la muerte. La infección de las vías respiratorias bajas en los primeros años de vida puede tener consecuencias respiratorias a largo plazo, como hospitalizaciones repetidas por síntomas respiratorios durante la infancia, episodios recurrentes de sibilancias y asma, así como deterioro de la salud pulmonar más allá de la infancia. La infección por el virus respiratorio sincicial en los adultos mayores puede agravar enfermedades crónicas preexistentes, como determinadas afecciones pulmonares y cardiacas”, advierte la OMS.
La influenza
La influenza tipo A forma parte del gran conjunto de infecciones respiratorias agudas que pueden contagiarse entre humanos. Los virus de influenza tipo A y B ocasionan la influenza estacional que en México, registra el mayor número de casos en los meses de otoño e invierno.
Se trata de una enfermedad respiratoria viral, contagiosa y aguda, cuyas manifestaciones características son fiebre, cefalea, mialgia, postración, coriza, dolor de garganta y tos. La sintomatología difiere en función de la edad de las personas infectadas; la mayoría de ellas tiende a recuperarse en un paso de una a dos semanas, pero representa un riesgo grave para la salud de personas con afecciones o condiciones preexistentes como como obesidad, enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares, pacientes con infección por VIH y pacientes con terapias inmunosupresoras.
Las complicaciones graves de la influenza suelen requerir hospitalización y pueden causar la muerte en grupos de alto riesgo: la niñez de entre 6 meses y cinco años, las personas mayores de 60 años, las mujeres embarazadas, los pacientes que presentan comorbilidades, y el personal de salud.
Contra este virus sí existe una vacuna disponible en México que se actualiza cada año y se aplica en campañas intensivas y centros de salud desde octubre hasta diciembre. Es importante recibir la vacuna, especialmente si te ubicas entre la población de riesgo.

