

La más reciente edición, los premios Princesa de Asturias se enfocaron en América; cinco de los ocho galardones se vinieron a nuestro continente y, dos de ellos, a México.
Nacidos en 1980, en plena transición democrática de España, los Premios Princesa de Asturias (antes Príncipe de Asturias) se han consolidado como uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo.
En 2005, la UNESCO los distinguió como una “contribución excepcional al patrimonio cultural de la humanidad”, y hoy constituyen una referencia internacional en ocho categorías: Comunicación y Humanidades, Ciencias Sociales, Artes, Letras, Investigación Científica y Técnica, Cooperación Internacional, Concordia y Deportes.
Los Premios también han tenido entre sus galardonados a nombres que honran a México: poetas, narradores, científicos, arqueólogos y periodistas que, desde sus disciplinas, han hecho del conocimiento un acto de servicio y del arte una forma de verdad.
Desde Juan Rulfo -el primero, en 1983-, Octavio Paz en 1993, pasando por Eduardo Matos Moctezuma, Carlos Fuentes, Mario Molina y José Emilio Pacheco, el país ha sido reconocido por su aporte intelectual y su sensibilidad humanista ya en 22 ocasiones. No es casualidad que los campos en los que México ha brillado —las letras, la ciencia y la comunicación— sean también aquellos donde la creación exige más vocación que recursos, y más perseverancia personal que apoyo institucional.
Este año, el jurado de Oviedo decidió reconocer a una institución, el Museo de Antropología e Historia, significativamente con el Premio a la Concordia, y a la fotógrafa Graciela Iturbide en el apartado de Artes.

Los Premios Princesa de Asturias: cuarenta años de excelencia, ya universal
Celebrados cada año en el Teatro Campoamor de Oviedo, los premios incluyen un diploma, una escultura de Joan Miró, una insignia y una dotación económica de 50 mil euros. Pero su verdadero valor trasciende lo material: representan una validación global del talento y la vocación de servicio a la humanidad.
Su espíritu fundacional —“fomentar la cultura, el aliento de la concordia y la cooperación entre los pueblos”— continúa vivo más de cuatro décadas después, aunque se han modernizado, primero de pasar de la esfera exclusivamente iberoamericana a hacerse mundiales y después con el cambio de nombre a Princesa de Asturias, heredera del trono español, como lo fue el anterior Príncipe de Asturias, Felipe IV hoy rey de España.
En la actualidad, la heredera, Leonor Princesa de Asturias, cursa su tercer año de formación militar y en breve ingresará a sus estudios profesionales, aunque su primer discurso en la ceremonia de los premios que ya llevan su nombre lo dio cuando tenía tan solo 13 años.
México: el alma prehispánica y la mirada contemporánea
Este año, México fue protagonista. Dos de sus más altas expresiones culturales recibieron sendos galardones: el Museo Nacional de Antropología y la fotógrafa Graciela Iturbide.
El museo, inaugurado en 1964 e ícono del Bosque de Chapultepec, fue distinguido con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia por ser una “institución que cuida, exhibe, conserva y difunde el legado prehispánico y la cultura indígena”.
Durante la ceremonia, la princesa Leonor destacó su “invaluable labor en la preservación del patrimonio cultural de México y su contribución al entendimiento entre los pueblos”. El director Antonio Saborit y la presidenta del patronato, Madeleine Brémond, recibieron el galardón en nombre del museo.
El reconocimiento simboliza más de seis décadas de investigación, conservación y difusión de una herencia compartida que trasciende fronteras. Es también una forma de reconocimiento a las generaciones de antropólogos, curadores y restauradores que han hecho del museo una ventana viva al pasado y al presente de México.
El director del museo, Antonio Saborit y Madeleine Brémond, presidenta del patronato, viajaron a España y recibieron el Premio con “gran emoción, como un homenaje al esfuerzo colectivo de generaciones de investigadores, curadores, restauradores, colaboradores y visitantes que han dado vida” a la institución.
En la categoría de Artes, la fotógrafa Graciela Iturbide, originaria de la Ciudad de México, fue galardonada por una trayectoria que ha dado al mundo una visión profunda, poética y a veces dolorosa de la identidad mexicana. La Fundación Princesa de Asturias la describió como “dueña de una mirada innovadora, cuyo lente ha retratado la realidad social no sólo de México, sino de muchos lugares del mundo”.
En su discurso, Iturbide reflexionó: “la fotografía no es la verdad, sino la interpretación de una realidad que el artista aprehende en función de sus conocimientos, sus emociones, sus sueños y su intuición”.
Para ella, fotografiar es una forma de conocimiento y empatía: “todo lo que fotografié a lo largo de mi vida me ha llenado el espíritu y me ha empujado a repetir el proceso una y otra vez. La fotografía, para mí, crea un sentimiento de comprensión hacia lo que veo, lo que vivo y lo que siento, y es un buen pretexto para conocer el mundo y sus culturas. Si al ver mis fotos la gente dice: ‘Esto es México’, yo contesto: ‘No, esto es Graciela Iturbide’, pero no me siento dueña de mis imágenes, ni temo que las utilicen y hasta las manipulen. Algunas de mis imágenes ya forman parte del imaginario mexicano. Para mí no es un logro, ni un riesgo, es tan sólo un reflejo de México, de lo que veo en mi país”.
Con más de medio siglo de trayectoria, Iturbide ha expuesto en el Centro Pompidou, el Getty Museum, el Museo de Arte de Filadelfia y el Fotomuseum Winterthur, entre muchos otros. Su premio es también un homenaje a la fotografía latinoamericana, a la sensibilidad femenina y al arte que resiste el olvido.
Los otros rostros de la excelencia 2025
El resto de los premiados en esta edición del Princesa de Asturias son:
Comunicación y Humanidades: Byung-Chul Han (Corea del Sur, 1959) Filósofo y ensayista, por su contribución al pensamiento contemporáneo y su capacidad para analizar las transformaciones culturales, sociales y tecnológicas de la era digital.
Considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo XXI.
Letras: Eduardo Mendoza (España, 1943) Novelista barcelonés, por una obra literaria que combina humor, crítica social y una profunda comprensión de la condición humana. Es figura destacada de la narrativa española contemporánea, con traducciones a más de 20 idiomas.
Ciencias Sociales: Douglas Massey (Estados Unidos, 1952) Profesor de Sociología en Princeton University, coautor del célebre estudio American Apartheid, por sus estudios pioneros sobre migración, desigualdad y segregación urbana. Sus investigaciones han influido en políticas migratorias y en la sociología urbana a nivel global.
Deportes: Serena Williams (Estados Unidos, 1981) Tenista ganadora de 23 títulos de Grand Slam, por su trayectoria deportiva y su influencia como símbolo de superación, igualdad y empoderamiento femenino. Considerada una de las mejores deportistas de todos los tiempos, con un impacto que trasciende el ámbito deportivo.
Investigación Científica y Técnica: Mary-Claire King (Estados Unidos, 1946) Genetista en la Universidad de Washington, por el descubrimiento del gen BRCA1, responsable de ciertos tipos de cáncer hereditario de mama y ovario, y por su trabajo en derechos humanos mediante identificación genética. Su trabajo ha salvado miles de vidas y ha unido ciencia y justicia.
Cooperación Internacional: Mario Draghi (Italia, 1947) Expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia, por su liderazgo en la estabilidad económica europea y su compromiso con el diálogo y la cooperación internacional. Reconocido por su papel en la crisis del euro y su defensa de la unidad europea.

Todos los premiados en la edición 2025. Foto: Instagram @casareal.es

Graciela Iturbide. Foto Reuters

La princesa Leonor y el rey Felipe VI en los Premios Princesa de Asturias 2025© Casa de S. M. el Rey

