

EL MUNDO DEL SER Y TENER
En la entrega de la semana anterior, comentamos sobre la “Declaración de la Ciudad de México” producto de la Conferencia Regional de ministros de Educación y de ministros Encargados de la Planificación Económica de los Estados Miembros de América Latina y el Caribe, celebrada del 4 al 13 de diciembre de 1979, y organizada por la UNESCO con la cooperación de la CEPAL y de la OEA.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000159987
A pesar del tiempo transcurrido desde esa fecha, señalamos la vigencia de su visión sobre el vínculo que debe existir entre el desarrollo económico y el desarrollo educativo. En ese mismo sentido, en esta entrega, seguiremos hablando de la relevancia y pertinencia de conceptos expresados en la Declaración que debieran sustentar la legislación y las políticas públicas relativas al desarrollo de nuestro país. De hecho, también nos pueden servir de marco de referencia para analizar en qué medida dichos conceptos están reflejados, expresa o tácitamente, tanto en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, como en los actuales Planes Estatales de Desarrollo.
La Conferencia declaró, entre otras cosas:
1. “Que el desarrollo no puede medirse sólo por los bienes o los recursos de que dispone una comunidad sino, fundamentalmente, por la calidad de las personas que los producen o los usan”.

Este principio es muy interesante en su formulación, ya que en la idea convencional de lo que es el desarrollo, lo que importa es el volumen de los bienes y servicios producidos en el país reflejados en el PIB, mientras que esta idea prioriza la calidad de las personas. Dicho en otras palabras, no se pueden producir los bienes y servicios que requiere un país, sin que exista gente preparada para ello.
2. “Que es el ser y no el tener es lo que deberá ejercer primacía en la concepción y orientación de las políticas globales del desarrollo de los países”.
Esta es una filosofía de vida personal que debe traducirse a una política nacional. La prelación del concepto de ser, sobre el concepto del tener es sin duda el eje central de la función educativa, y traducirlo a la política económica es un gran reto.
3. “Que la independencia política y económica no puede realizarse cabalmente, sin una población educada que comprenda su realidad y asuma su destino”.
Sin duda, la madurez personal y cívica se construye a medida que se va ampliando la información, el conocimiento y el análisis sobre los fenómenos del entorno y de las dinámicas de la vida misma. Habría que esperar que este proceso se genere ciertamente en el seno familiar y en el ámbito escolar; sin embargo, es muy importante impulsar también este propósito de manera formal y sistemática desde otros espacios sociales, si se quiere articular un nuevo modelo de desarrollo. Esto es sin duda una tarea de mediano y largo plazo.
4. “Que es de urgente necesidad intensificar la acción educativa como condición necesaria para lograr un auténtico desarrollo y orientar los sistemas educativos conforme a los imperativos de la justicia social, de manera que contribuyan a fortalecer la conciencia, la participación, la solidaridad y la capacidad de organización, principalmente entre los grupos menos favorecidos”.
Para hacer realidad este mandato que la Declaración le da a los sistemas educativos nacionales, es necesario decodificar los conceptos de justicia social, conciencia, participación, solidaridad y organización, para poder generar acciones específicas e indicadores concretos de medición que conduzcan a ello, en todos los ámbitos gubernamentales, públicos y privados del país. Se trataría de diseñar un modelo deseable de interrelaciones sociales que beneficien a todos, especialmente a los menos favorecidos.
5. “Que en la relación entre educación y cultura cada vez es más importante el impacto de los medios de comunicación social, los cuales se han expandido con gran rapidez en la región y marcan con su poderosa influencia la vida diaria de- todos los grupos, no siempre en el sentido positivo que deberían tener; que esta influencia debe ser orientada para contribuir de manera constructiva a la educación”.
El diagnóstico sobre la ambivalencia del papel de los medios de comunicación social en el ámbito de la educación y la cultura ya estaba planteado desde hace 46 años. En la actualidad podemos hacer las mismas apreciaciones sobre estos medios, con el agravante de que ahora, gracias al internet, existen las redes sociales y múltiples plataformas que han venido a transformar las formas de generación y divulgación de la información. Sumado a ello, están los fenómenos de la llamada Inteligencia Artificial, y el de la impune práctica de divulgar verdades a medias y francas mentiras sobre personas y sucesos. La intersección de lo real y lo virtual está generando escenarios futuros de ser y estar en la vida que aún no podemos comprender a cabalidad.
Terminemos refrendando la idea de que a la inmediatez del presente debemos confrontarla con el rescate de lo pasado, para no autoengañarnos. La “Declaración de Ciudad de México” es sólo una prueba de que formulaciones de visiones sobre la vida en sociedad hechas hace mucho tiempo siguen siendo válidas, y hasta más profundas que las que se generan en este nuestro mundo actual tecnologizado y cada vez más despersonalizado.
*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

Imagen cortesía del autor

