

El Observatorio Ciudadano de Derechos Humanos y de la Diversidad Sexual de Morelos advirtió que el estado enfrenta un desafío en materia de salud sexual: la atención y prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre ellas el VIH y el virus del papiloma humano (VPH).
De acuerdo con cifras del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), en Morelos más de siete mil 500 personas reciben tratamiento por VIH/Sida, una cifra que refleja tanto los avances en diagnóstico como las carencias estructurales del sistema público de salud.
En Morelos, la atención a quienes viven con VIH o alguna infección de transmisión sexual recae principalmente en el CAPASITS, el Hospital del Niño Morelense, y en clínicas del IMSS y del ISSSTE. Así lo explicó Israel Dirzo Bahena, presidente del Observatorio Ciudadano, quien alertó que la capacidad de respuesta de estas instituciones depende del presupuesto y del suministro constante de medicamentos antirretrovirales.
Dirzo Bahena reconoció que los tratamientos gratuitos han permitido mantener bajo control el VIH/Sida en el estado, pero advirtió que la prevención aún tiene rezagos, sobre todo entre la población joven. “Es urgente reforzar las campañas contra el virus del papiloma humano, una infección que puede pasar desapercibida, pero que tiene consecuencias graves si no se detecta a tiempo”, señaló.
“Es momento de mirar la salud sexual como una prioridad de Estado, no como un tema secundario. Necesitamos educación, campañas permanentes y una red de atención accesible para todas las personas”, afirmó el activista.
Asimismo, advirtió que la falta de información y el estigma social siguen siendo barreras que impiden a muchas personas acudir a revisiones médicas o solicitar apoyo especializado. “El miedo al juicio o la discriminación puede ser tan dañino como la enfermedad misma”, añadió.

Desde el Observatorio, se llamó a las autoridades estatales y federales a reforzar los presupuestos destinados a prevención y atención de ETS, así como a trabajar de la mano con colectivos, juventudes y organizaciones comunitarias que promueven la salud sexual y los derechos humanos.
Finalmente, Dirzo Bahena enfatizó que el reto no sólo radica en brindar medicamentos o diagnósticos, sino en tejer una cultura de cuidado, respeto y responsabilidad sexual que permita erradicar la desinformación y garantizar que cada persona pueda ejercer su derecho a una vida sana y libre de estigmas.

