Pese a que la aprobación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas busca fomentar mejores hábitos alimenticios entre los consumidores, existe temor entre el sector privado respecto a que esta reforma podría desencadenar mayor informalidad dentro del comercio, al ver disminuidos sus ingresos.

Así opinó David Ricardo López Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) Cuernavaca, quien explicó que cuando incrementa el gravamen de estos productos, «irremediablemente se afecta el ticket del pequeño comercio», sin embargo, el empresario también se enfrenta a otras problemáticas ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT), por lo que le resulta complicado continuar bajo dicho régimen.

«Para poder hacer una declaración formal, de impuestos, si tú te acercas a cualquier despacho, te van a decir que es muy complicado llevar la contabilidad del pequeño comercio. Entonces, lejos de incentivar algún tema, creo que tiene más desventajas y lo que provoca es que mucha gente vaya a la informalidad porque hoy se vuelve compleja la situación», compartió.

Recordó que los refrescos «son productos de alta frecuencia», es decir, son los que más consume la gente y tienen poco margen; sin embargo, cuando la cadena de suministro se ve afectada, en el caso del pequeño comercio se complica la venta porque aumentan sus precios y se refleja en el ticket final.

Cabe recordar que de acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) los costos de las bebidas azucaradas podrían incrementar hasta un 15 por ciento en 2026, afectando a las pequeñas tiendas que dependen de estas ventas para subsistir.

Clara Viviana Meza