Estela Martínez Borrego e Yoame Ramírez Ramos*

La implementación de Sembrando Vida comenzó en Chiapas en el año 2019. Aunque no participan los campesinos de las localidades en su totalidad, sí favorece la inclusión de las mujeres y de los jóvenes en el desarrollo rural. El establecimiento de los sistemas forestales y de milpa intercalada con frutales (SAF y MIAF) se basan en un diseño agroecológico, la elaboración de biofertilizantes y obtener cosechas orgánicas.

Participación de las mujeres en la elaboración de biopreparados en Huixtla. Fuente: Estela Martínez Borrego y Yoame Ramírez Ramos.

Las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC) articulan los modelos productivos, cargos, responsabilidades y trabajos colectivos. En Huixtla existen 21 CAC en las que participan 895 personas (65.96% hombres y 34.50% mujeres), quienes cultivan 5,000 plantas por parcela en un total de 2,315 hectáreas. En Palenque se formaron 321 CAC con 2,315 sembradores (71.59% hombres y 28.40% mujeres); cada uno cultiva 3,000 plantas por parcela en una suma de 17,735 hectáreas.

En los viveros y las parcelas visitadas se impulsa la diversificación y la producción de los cultivos bajo sombra (cacao, achiote, café), los forestales (ceiba, balam, caoba, castaño, maculí, primavera, chiche, guanacaste), los frutales (guanábana, plátano, guaya, coco, mangloba), y las plantas con propiedades curativas (pacayá, hierba mora, hoja de momo, mala madre, doña María y hoja de Ramón). Y, no menos importante, los maíces criollos y frijol, bajo los sistemas tradicionales de la milpa, lo cual destaca como una iniciativa en favor de la soberanía y la seguridad alimentaria.

Vivero comunitario, Barrio Brasil, Huixlta. Fuente: Estela Martínez Borrego y Yoame Ramírez Ramos.

Esos cultivos destacan por su importancia biocultural, nutricional y económica, relegados frente a la reconversión productiva experimentada desde la década de 1990, cuando se aceleró la inserción de los monocultivos agroindustriales destinados a la exportación: palma africana, caña de azúcar y frutas exóticas demandadas por los países del norte global.

Parcela “Las cuatro amazonas”, CAC El Mirador, Huixtla. Fuente: Estela Martínez Borrego y Yoame Ramírez Ramos.

La sostenibilidad de los modelos agroecológicos implica la autosuficiencia organizativa, la capacitación técnica autogestiva, la participación equitativa en el trabajo colaborativo y en las decisiones colectivas (rotación de cargos, distribución de responsabilidades, división del trabajo en las agrupaciones y los hogares, transferencia de conocimientos). Ello es la base para el logro de la transformación de los productos agrícolas y la comercialización sin intermediarios en redes de comercio alternativo: ferias, tianguis y mercados.

Personas sentadas en una mesa

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Venta de productos con valor agregado: tascalate, chocolate, miel, achiote y pinole. Palenque. Fuente: Estela Martínez Borrego y Yoame Ramírez Ramos.

Además, las CAC en Huixtla y Palenque cuentan con un proceso organizativo consolidado que les permite producir cantidades importantes de achiote, cacao y café, los cuales son vendidos a empresas y particulares de importancia nacional e internacional. Lo que en los últimos años ha dado pie al mejoramiento de su calidad y al surgimiento de cooperativas y sociedades de producción rural locales. Los principales retos a futuro son el establecimiento de centros de acopio regionales y el financiamiento de maquinaria y transporte propios.

*Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.

La Jornada Morelos