*No basta con producir más comida, hay que entregar calidad y cuidar al planeta: FAO

*Una paradoja es que México desperdicia 32% de los alimentos que produce: IPN

*Morelos busca ser el primer estado agroecológico de este país: Margarita Galeana

 

En un planeta que pronto albergará a más de 8 mil millones de personas, el debate sobre la comida no es una cuestión de si podemos producir lo suficiente, sino de cómo lo hacemos. Cada 16 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación nos obliga a mirar nuestros platos y preguntarnos: ¿Esta comida es sostenible? ¿Producirla dañó al planeta? ¿De dónde viene? ¿Quiénes la produjeron reciben ingresos justos?

La meta es clara: erradicar el hambre global para 2030. Sin embargo, en el camino hacia ese Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), la humanidad enfrenta una paradoja dolorosa: el mundo tiene la capacidad tecnológica para alimentar a todos, pero se encuentra atrapado en un laberinto de desafíos económicos, ambientales y logísticos.

Este debate global, que toca desde los precios del grano hasta el uso de pesticidas, tiene un eco poderoso aquí, en el corazón de México. En el estado de Morelos, históricamente conocido como cuna de la revolución agraria del país, la lucha por la seguridad alimentaria se ha transformado en un proyecto de vanguardia para asegurar que nuestra tierra no solo produzca alimentos, sino también soluciones para el futuro. La apuesta es girar hacia la agroecología.

Siete desafíos

La alimentación es fundamental para la supervivencia y el acceso a ella es reconocido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A pesar de la clara importancia que representa el atender los problemas relacionados con la seguridad alimentaria, en el año 2025 persisten al menos siete grandes desafíos que deben ser resueltos para que la humanidad logre la desaparición del hambre a nivel global antes del año 2030, como plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). La atención a cada uno de esos problemas requiere del trabajo coordinado de las autoridades, productores agrícolas, consumidores y académicos.

Los siete desafíos para la Seguridad alimentaria en los que coinciden los tres grupos de expertos son: 1) Frenar el aumento de precios de los alimentos, en todo el mundo, que inició desde que se puso en marcha la guerra de Rusia contra Ucrania, que son dos de los proveedores más importantes de semillas e insumos agrícolas para todo el planeta; 2) Estimular la incorporación de personas más jóvenes a la agricultura, pues preocupa que la edad promedio de los productores agropecuarios es superior a los 45 años; 3) Reducir el uso excesivo de Nitrógeno en los fertilizantes, que está contaminando suelos, cuerpos de agua dulce y el mar donde desembocan los ríos; 4) Evitar al máximo el uso de pesticidas, que dañan gravemente a la biodiversidad; 5) Acabar con el desperdicio de alimentos que se presenta en toda la ruta de comercialización; 6) Establecer una coexistencia equilibrada entre agricultura orgánica y agricultura tradicional, y 7) Actualizar la normatividad referente al uso o no de cultivos transgénicos, también llamados Organismos Genéticamente Modificados (OGMs).

Impactos en nutrición

El concepto de Seguridad alimentaria va más allá de enfocarse en la producción de alimentos. La alta eficiencia que han alcanzado algunos productores agrícolas, en diferentes partes del mundo podría garantizar la existencia de comida suficiente para 8 mil millones de personas. Sin embargo, también es responsabilidad de las mujeres y hombres de esta generación el cuidar la salud de quienes ingieren los alimentos y ayudar a que tengan acceso a comida de calidad, pues en diferentes partes del mundo se observamos que las cifras de desnutrición se han vuelto tan preocupantes como las cifras de malnutrición provocadas por el consumo de alimentos de mala calidad, como ha documentado, desde 2023 la oficina de Cooperación Internacional y Seguridad Alimentaria Global, del Ministerio de Agricultura y Alimentación de Alemania.

La seguridad alimentaria era un tema que interesaba a muchos países, pero no como una tarea urgente, hasta que, en esta década, la producción de alimentos recibió dos impactos fuertes que rebasaron todas las fronteras: la pandemia de COVID19, que frenó muchas actividades económicas, y la guerra de Rusia contra Ucrania, que rompió muchas cadenas de producción en una de las principales regiones de producción de granos de todo el mundo. Como indica, el gobierno alemán.

Lo anterior ha obligado a replantear que se necesita transformar el sistema de producción de alimentos a nivel global. Esto no significa que se deba imponer un neocolonialismo sino que se deben revisar los desafíos técnicos, políticos, ambientales y económicos pues muchas veces los alimentos producidos más cerca de las comunidades que los consumen no son los más baratos, pero sí los que ofrecen mayor garantía de que llegarán a la población local.

Desperdicio de alimentos

Entre los siete desafíos para la alimentación mundial ya mencionados hay uno que apenas comienza a observarse en México y que ha revelado cifras impactantes: el enorme desperdicio de alimentos, antes de llegar a los hogares.

Cada semana se desecha tanta carne de res que equivale al volumen de la Torre latinoamericana y tantos vegetales comestibles como el volumen de mil 177 construcciones similares al Estadio Azteca.

La suma anual de alimentos desperdiciados en México rebasa los 22.7 millones de toneladas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y de la Encuesta sobre Residuos Alimenticios y Materia Orgánica (ERAMO), elaborada con la participación casi veinte universidades e institutos.

Los datos anteriores han sido recolectados, analizados y difundidos por el Doctor Genaro Aguilar Gutiérrez, investigador del Instituto Politécnico Nacional, quien ha coordinado la Red Latinoamericana de Expertos contra la Pérdida y Desperdicio de Alimentos.

Estamos hablando de que se desperdicia el 32.8 por ciento de toda la producción nacional de alimentos.

“Hoy sabemos que la mayor parte del desperdicio y pérdida de alimentos ocurre en las fases previas a la comercialización; incluso previo al transporte. Estimamos que el 70 por ciento de los alimentos se desperdician en el campo y no se llegan a cosechar o a vender por problemas de precio o características de forma o color que exige el mercado”, explicó el experto del IPN.

La encuesta ERAMO es una herramienta innovadora para investigación estadística sobre desperdicio de alimentos que está a cargo de INEGI y cuya prueba piloto se diseñó y desarrolló en el año 2020 con ayuda de miles de estudiantes y profesores de universidades e institutos presentes en toda la República. A través de entrevistas a productores de alimentos los universitarios documentaron que, por obstáculos en la cadena de comercialización, precios bajos y potenciales pérdidas económicas, muchos agricultores prefieren no enviar sus productos a los mercados pues existe el riesgo de que no les sean pagados a precios que por lo menos rescaten su inversión y en muchos casos incluso deben pagar fletes de carga de regreso, al no poder vender en los mercados y centrales de abasto.

Morelos Agroecológico

Morelos es un estado de la república mexicana que fue creado en el siglo XIX por su poderosa vocación agrícola en siembra de caña de azúcar, arroz, sorgo, frutales y ganadería. Actualmente es el hogar de casi 2 millones de personas y contribuye con el 1% de la producción nacional de alimentos. Su importancia en el tema de seguridad alimentaria radica en que esta entidad es sede de campos experimentales agrícolas y ganaderos de instituciones como FIRA, INIFAP, CIMMYT, UNAM y UAEM. En ese contexto, ahora busca convertirse en el primer estado agroecológico de México, donde se aprovechen la ciencia y la tecnología para lograr alta productividad de alimentos, al mismo tiempo que se protege al medio ambiente.

Un ejemplo de la seriedad del esfuerzo agroecológico morelense ha sido la elaboración del primer mapa de fertilidad de suelos realizado para una entidad de la República mexicana. Esta herramienta se construyó y entregó gracias a un convenio entre el gobierno estatal y el Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo (CIMMYT). En 2025, el mapa ya podrá ser consultado por los productores para tomar decisiones de siembra, por medio de herramientas digitales.

El gobierno estatal que empezó sus trabajos en octubre de 2024 dice que una de las diferencias, en comparación con administraciones anteriores es que mientras gobiernos anteriores destinaban apenas 80 millones de pesos anuales al desarrollo rural y soberanía alimentaria, su gobierno invertirá 700 millones de pesos anuales.

“Nosotros elaboramos un plan de trabajo con siete ejes principales y uno de ellos es capacitación y transferencia de tecnología. Es un tema transversal que abarca a todas las áreas de agricultura, ganadería y acuacultura”, explicó la actual Secretaria de Desarrollo Agropecuario de Morelos, Margarita Galeana Torres, en la revista de divulgación científica Hypatia, del Museo de Ciencias de Morelos.

“Entonces, hemos tratado de vincularnos, pues siendo Morelos uno de los principales estados, con más de 40 centros científicos y que mayor cantidad de investigación genera, pues no podemos dejar el campo de lado. Uno de los primeros acuerdos que hicimos fue con el CIMMyT. Se hizo el mapeo de fertilidad de suelos de todo el estado, para que los productores lo apliquen y mejoren su rentabilidad y rendimiento en cultivos. Pero esto no termina con tener mapas de fertilidad. Vamos a hacer un gran plan de trabajo, para que esa tecnología se pueda transferir al productor y se puedan establecer en campo parcelas demostrativas”, agregó.

Como se señaló anteriormente, alimentar a todas las personas de Morelos y del mundo requiere transitar por un laberinto de desafíos económicos, ambientales y logísticos. La lucha por la seguridad alimentaria se ha transformado en un proyecto de vanguardia y uno de los abordajes más vanguardistas que se están desarrollando en México es el planteamiento de Morelos, de girar hacia la agroecología. Es digno de observarse y alentarse.

La seguridad alimentaria requiere atender problemas de producción, pero también de acceso a calidad nutricional. FOTO: Antimio Cruz

Morelos es una entidad que fue fundada, en el siglo XIX, atendiendo a su alta capacidad para producir alimentos como el arroz. FOTO: INIFAP

La estrategia del actual gobierno morelense a favor de la agroecología se apoya en la sociedad, ciencia y entorno ecológico. FOTO: Gobierno de Morelos

En México, cultivos como el maíz no solamente son productos alimentarios sino base cultural y social. FOTO: Antimio Cruz

El elevado desperdicio de alimentos en campo, por problemas de comercialización, comenzó a ser estudiado científicamente en 2020. FOTO: Proyecto ERAMO

La celebración del Día de la Alimentación busca generar conciencia entre las personas sobre el largo recorrido de la comida antes de llegar a la mesa. FOTO: Antimio Cruz

Por su diversidad de climas, suelos y relieves, México es uno de los países más privilegiados del mundo en producción de alimentos. FOTO: Antimio Cruz

Antimio Cruz