

La Jornada Morelos / TDD
El Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, Impepac, realizó el conversatorio Las Niñas no Esperan el Futuro, lo Crean, en el que a nombre de las niñas del estado, cuatro de ella coincidieron en la importancia de la participación de las menores de edad en la construcción de sus comunidades, mediante opiniones y acciones.
Una de las menores, Yaneli, expuso que las niñas pueden “opinar, proponer y ayudar a que la escuela, la casa y la comunidad sean mejores lugares. Cuando participamos, demostramos que nuestras ideas también cuentan y que podemos ser parte de las soluciones.
Y explicó: “en la escuela, por ejemplo, podemos organizar actividades, cuidar los espacios y respetar a nuestros compañeros. En la casa, podemos dar ideas para convivir mejor en familia y ayudar en pequeñas tareas. En la comunidad, podemos sumarnos a proyectos, plantar árboles y ayudar a quienes lo necesitan. Participar nos da confianza, nos enseña a trabajar en equipo y, por supuesto, nos prepara para ser líderes en el futuro”.
Y afirmó que “cuando una niña alza la voz, puede inspirar a muchas más”.
Paula reconoció que “muchas veces las niñas enfrentamos obstáculos que nos limitan. A veces nos dicen que no podemos hacer ciertas cosas solo porque somos niñas. Otras veces no se nos escucha, aunque tengamos buenas ideas. También hay lugares donde no todas tienen las mismas oportunidades de participar y estudiar”.

Y llamó a hacer desaparecer esas barreras “que nunca más una niña vuelva a sentir miedo, que se le respete y que se valore su voz. Si esas barreras no existieran, podríamos soñar en grande, aprender más, compartir nuestras ideas y trabajar juntas para mejorar la casa, la escuela y la comunidad”.
Y concluyó: “las niñas tenemos la fuerza, la creatividad y la alegría necesaria para mejorar el mundo, pero necesitamos un camino libre de obstáculos para hacerlo”.
Luisa expuso algunas ideas para que los adultos escuchen: “Mis ideas para mejorar la escuela son que aprendamos con alegría y que sea segura. También tenemos opiniones sobre la casa, como convivir más en familia, escucharnos con respeto y ayudar todos con las tareas de la casa. Soñamos con parques, y con calles seguras donde las niñas, niños podamos participar sin miedo”.
“Los adultos creen que nuestras vidas son pequeñas, pero no es así. Son grandes y damos soluciones geniales. Ojalá que los adultos escuchen nuestras opiniones para ser felices y crecer en un mundo mejor”, expresó.
Finalmente, Maya señaló que “cuando las niñas hablamos, compartimos ideas, sueños y sentimientos que hacen que se mejore la escuela, la familia y la comunidad. Pero muchas veces no se nos da la oportunidad de expresar bien lo que pensamos o sentimos y eso hace que nuestras voces se pierdan”.
Así que pidió una escucha real: “significa que conocer con nuestras opiniones también cuenta que podemos proponer soluciones y podemos ser parte de los cambios. Significa tratarnos con respeto y valorar lo que tenemos que decir. Cuando las niñas somos escuchadas, ganamos confianza, aprendemos a expresarnos mejor y sabemos que nuestras palabras llenan un lugar en el mundo. Y porque podemos crear un mundo más justo y con más igualdad, una voz pequeña puede decir cosas grandes”.

Con motivo del Día Internacional de la Niña, el Impepac realizó un conversatorio para escucharlas y difundir sus ideas. Foto: Especial

