

Martha Itzel García Torres / Eduardo C Lazcano Ponce
En México, una de cada cuatro personas presenta una enfermedad de salud mental, siendo la depresión la más común. Desafortunadamente solo una quinta parte recibe atención oportuna, y aun cuando logran ser atendidos, los tiempos de espera pueden variar desde 4 hasta 20 años. A ello se suma que la mayoría de los servicios de salud mental están concentrados en zonas urbanas, lo que deja a grandes sectores de la población sin alternativas de atención cercanas y accesibles.

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Una herramienta para planificar
Frente a este panorama, desde el Instituto Nacional de Salud Pública estamos desarrollando un Atlas Integral de Salud Mental, una herramienta innovadora que
busca transformar la forma en que se planifican y distribuyen los servicios de salud mental en México. Se trata de un proyecto pionero que integra información estandarizada, georreferenciada y comparable, con el propósito de identificar brechas de acceso y orientar la asignación de recursos de manera más justa y eficiente.

Fuente: Proyecto Atlas Integral de Salud Mental, INSP (2025)

El Atlas se construye con metodologías internacionales validadas en más de 30 países, lo que coloca a México a la vanguardia en el uso de herramientas comparables para el diagnóstico en salud mental. Estas metodologías han sido desarrolladas y fortalecidas por grupos de investigación de referencia internacional, como la Universidad Loyola Andalucía (España) y la University of Canberra (Australia), instituciones con las que hoy colaboramos estrechamente. Gracias a esta alianza, el proyecto mexicano se beneficia de la experiencia acumulada en otros contextos globales, al tiempo que asegura su adecuada adaptación a las condiciones y necesidades locales.
Relevancia para Morelos y el país
La fase piloto del proyecto se implementará en Morelos, seleccionado por su diversidad demográfica y contrastes en la oferta de servicios de salud mental. A partir de este piloto, el Atlas será ajustado para implementarse en la Ciudad de México y, posteriormente, en todo el país.

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Con los resultados obtenidos, será posible comparar de manera rigurosa la densidad, diversidad y accesibilidad de los servicios en cada territorio. Así, las autoridades contarán con evidencia clara y sistematizada para diseñar estrategias de redistribución de recursos, mejorar la continuidad de la atención y reducir las desigualdades e inequidades entre regiones.
Hacia un futuro más justo
El Atlas Integral de Salud Mental no es solo una herramienta técnica, sino una apuesta por la equidad y los derechos humanos. Al identificar con claridad las zonas con déficit de servicios y las poblaciones más afectadas por la brecha de atención, se busca orientar intervenciones dirigidas que beneficien especialmente a quienes más lo necesitan.
Este esfuerzo coloca a México en la ruta de transformar la forma en que se planifica y gestiona la salud mental, con un enfoque inclusivo, sostenible y contextualizado. Lo que hoy comienza en Morelos tiene el potencial de convertirse en un modelo nacional y, eventualmente, regional.

