La Jornada Morelos / ESPECIAL

En poco más de una década, Morelos ha perdido al menos el 10% de sus áreas naturales protegidas debido a invasiones y aprovechamientos irregulares, aseguró el secretario de Desarrollo Sustentable, Alan Dupré Ramírez, quien reconoció que dada la extensión de las zonas (que representarían poco más del 24% del territorio total del estado), el gobierno estatal plantea la incorporación de tecnologías para la vigilancia, supervisión y protección de los espacios.

En Morelos hay alrededor de 14 Áreas Naturales Protegidas, cinco de ellas a través de decretos federales, siete por determinaciones estatales, y dos en Cuernavaca. Entre las zonas protegidas, que representan conforme a sus decretos un espacio de más de 119 mil 691 hectáreas, 24.13 del territorio estatal; se encuentran la Reserva de la Biósfera de Huautla, al sur del estado; el Parque Nacional El Tepozteco y el Corredor Biológico Chichinautzin, en la zona norte; La Sierra Monte Negro y el Texcal, en el centro del estaso), además de Las Estacas; el Cerro de la Tortuga; el Parque Barranca Chapultepec; los Sabinos; entre otras.

Pero las invasiones y asentamientos irregulares en las áreas protegidas de Morelos han sido constantes durante por lo menos diez años, según el conteo del secretario, aunque los reportes oficiales indican que la pérdida viene de varias décadas.

Dupré advierte que, si bien no tiene un dato certero de los daños a las ANP de Morelos, se estima que alrededor del 10% de ellas han sucumbido por invasiones “quizás en la última década, si pensamos en los decretos de creación de cada área natural protegida”.

Las afectaciones por invasiones, asentamientos irregulares y construcciones ilegales han provocado impactos que incluyen deforestación, contaminación de fuentes de agua, pérdida de biodiversidad, deterioro ambiental, y reducción en la capacidad de resiliencia ambiental y recuperación natural de estas zonas,

Las áreas más presionadas por las invasiones son El Texcal, Sierra Monte Negro, el parque Nacional “El Tepotzeco” el bosque de agua de Huiztilac y la ribera del Río Cuautla, aunque las afectaciones se registran en casi todo el territorio estatal.

Las invasiones amenazan los servicios naturales vitales para el ecosistema, ponen en riesgo especies endémicas y migrantes, provocan afectaciones y alteraciones a los ciclos climáticos, afectan la disponibilidad de agua para cientos de miles de morelenses.

Si bien el gobierno de Morelos ha intentado contener las invasiones y recuperar zonas afectadas, lo cierto es que la falta de capacidad de vigilancia, la alta demanda de suelo para viviendas y la lentitud en los procesos de freno a las invasiones y actos de destrucción del medio ambiente han permitido que la tendencia a la pérdida de Áreas Naturales Protegidas se mantenga constante en el estado.

Entre otras afectaciones que padecen las Áreas Naturales Protegidas en Morelos están:

  1. Deforestación y tala clandestina
  2. Contaminación de fuentes de agua por residuos y desechos
  3. Pérdida de biodiversidad y deterioro de servicios ecosistémicos
  4. Reducción de la capacidad de resiliencia ambiental
  5. Presión demográfica y cambio drástico de uso de suelo (rural a urbano)
  6. Amenazas a especies endémicas y zonas de recarga hídrica vitales para la población
  7. Conflictos sociales y resistencia violenta de invasores
  8. Implicación de actores políticos y defraudadores inmobiliarios

El proyecto de implementar tecnología de vigilancia con drones, cámaras trampa, y otras herramientas, junto a una severa legislación para castigar a los contaminadores e invasores de áreas protegidas que entró en vigor apenas ayer, sin nuevas apuestas del gobierno de Morelos para frenar la pérdida de los espacios verdes en el estado.

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En la actual administración, la Secretaría de Desarrollo Sustentable ha clausurado lotificaciones irregulares en la Sierra Monte Negro. Foto: Cortesía

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente también ha clausurado construcciones irregulares en Morelos, como ésta en el Parque Nacional “El Tepozteco”. Foto: Cortesía

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Las actividades de vigilancia han llevado incluso a la suspensión de actividades con severos efectos ambientales, como la de este tiradero de llantas en la zona de La Franja de “El Tepozteco”. Foto: Cortesía

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