

La creciente ola de violencia en el municipio de Huitzilac ha comenzado a cobrar una factura preocupante al sector restaurantero, con una reducción del 50% en las ventas, de acuerdo con Karla Olguín, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Morelos.
En entrevista, la líder de los restauranteros advirtió que la inseguridad que se ha intensificado en los últimos meses ha colocado al municipio en el foco de la atención nacional, afectando severamente la afluencia de visitantes y turistas, de los cuales depende en gran medida la economía local. “El tema de la inseguridad en Huitzilac sí le pega al sector restaurantero, porque siempre es una nota nacional”, lamentó.
Este fenómeno ha generado un efecto dominó que se traduce en temor entre los empresarios de la zona, quienes han tenido que modificar sus horarios de operación y, en algunos casos, cierres temporales o definitivos. “Hay algunos propietarios de restaurantes que están temerosos en aquella zona de la entidad, han tenido que ajustar horarios de atención e incluso, otros ya hablan de cierres temporales o definitivos”, puntualizó.
La presidenta de la Canirac explicó que los restaurantes ubicados en Huitzilac y sus alrededores, muchos de ellos tradicionales y conocidos por ofrecer cocina típica y espacios naturales, están dejando de ser una opción para los visitantes de fines de semana y turistas que llegan desde la Ciudad de México y la zona conurbada de Morelos, lo cual ha provocado una caída dramática en sus ingresos.
“Hoy por eso pedimos condiciones de seguridad”, enfatizó Olguín, al señalar que los empresarios del ramo ya han solicitado a las autoridades estatales y federales una intervención urgente para frenar la violencia y restaurar la confianza en la región.
La situación se ha vuelto especialmente crítica en corredores turísticos como Tres Marías y El Capulín, donde restaurantes, fondas y cafeterías, antes muy concurridos por su cercanía con la carretera federal México-Cuernavaca, ahora se enfrentan a una caída alarmante en la clientela. Algunos negocios reportan que han tenido que despedir personal o reducir su plantilla laboral, mientras que otros han entrado en una fase de resistencia con mínimos recursos operativos.

Canirac Morelos considera que la seguridad no es solo una demanda empresarial, sino una condición indispensable para el desarrollo económico y social de cualquier región. En ese sentido, Karla Olguín hizo un llamado a las autoridades para establecer operativos permanentes, patrullajes coordinados y vigilancia estratégica en puntos clave del municipio.
“El sector restaurantero es un motor importante de la economía local, generamos empleos, pagamos impuestos, y promovemos el turismo gastronómico. Pero sin seguridad, todo eso se desmorona”, concluyó Olguín.

