

Con un grupo de amigos que nos reunimos, jueves a jueves, a conversar sobre los diferentes temas del acontecer político, social, filosófico y cultural o, de inquietudes que brotan por las mentiras que nos cuentan los políticos o gobernantes, para excusar sus incompetencias o trapacerías. La pregunta insistente que resulta en nuestras conversaciones es: ¿por qué la gente no alcanza a darse cuenta del engaño y la mentira? Desde luego no hay una respuesta única.
Circunstancialmente, mi amigo Alfredo Silva, me obsequio un libro de Stefan Zweig “La lucha con el demonio” leviatan, el cual analiza tres figuras del pensamiento alemán: Hölderlin, Kleist y Nietzsche y a partir de su lectura encontré las siguientes posibles explicaciones:
El tema que acapara nuestras conversaciones con cierta recurrencia son los temas cotidianos relativos al Huachicol fiscal, al cartel de la Barredora, al fallido abastecimiento de medicamentos, a la burda reforma judicial y, ahora, a la reforma a la Ley de Amparo. Al respecto recupero las siguientes reflexiones:
La rebelión contra la mentira, la falsedad y la impostación se presenta en la visión filosófica de Hölderlin como una lucha profunda por la autenticidad y la verdad esencial del ser. Para Hölderlin, la falsedad corrompe la relación del individuo con la naturaleza y lo divino, creando un mundo desarraigado y fragmentado. Esto último, me parece, es la estrategia que utiliza el partido en el poder para polarizar a la sociedad y corromper al individuo sobre la mentira de una realidad que no es.
Kleist, por su parte, aborda la falsedad desde la perspectiva del conflicto interno y social, donde la impostación es vista como una amenaza directa a la libertad individual. Por ello, insisto, se han derribado las instituciones tildándolas de corruptas y neoliberales, pero sobre ellas han edificado la incompetencia e ineptitud y, la amenaza, que está a flor de piel, es sobre la libertad individual.
Finalmente, Nietzsche añade a esta trinidad filosófica una dimensión de crítica radical a la moral y a las estructuras de poder que sostienen la mentira colectiva. Para él, la falsedad es una herramienta de dominio que impide la afirmación del individuo auténtico. Por ello, en el discurso político, los morenos se ufanan para auto protegerse de sus mentiras “llegaremos tope hasta donde tope”.

La mentira, en este sentido, es un mecanismo de decadencia que debe ser superado para lograr una existencia plena y genuina. Nietzsche invoca la rebelión como un acto creativo y vital contra toda forma de enmascaramiento.
*Ex catedrático de la UAEM y analista político

