

Las Jornadas de la Comunicación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, organizadas por la académica y escritora Hélène Blocquaux, son un encuentro que, año con año reúne a profesionales año con año reúne a profesionales del ámbito para compartir su experiencia a los jóvenes, celebraron su octava edición y en su segundo día, las conferencias estuvieron a cargo de reconocidas figuras del ámbito radiofónico y del periodismo.
Entre las participaciones destacó la intervención del periodista Jaime Luis Brito y la investigadora Adriana Figueroa, quienes reflexionaron sobre los medios locales; así como la conferencia de Hugo Tenorio, coordinador de la Radio UAEM, dedicada al quehacer radiofónico; y la presentación del libro Posada, la vida no vale nada y la hoja suelta de un centavo del caricaturista y colaborador de La Jornada, Gonzalo Rocha.
El papel de la radio universitaria
La jornada comenzó con la charla de Hugo Tenorio, quien cuestionó a las y los estudiantes sobre la vigencia de la radio, afirmando que, pese a la consideración popular, sigue presente y ha encontrado nuevas formas de sobrevivir. Subrayó que durante la pandemia, la radio demostró ser un medio necesario a pesar de la calidad de las trasmisiones remotas.
En este sentido, Tenorio destacó la importancia de las radios públicas y universitarias, a las que definió como espacios de servicio social donde los estudiantes son protagonistas. Resaltó que en la actualidad existe un mayor acceso a tecnologías y consolas que permiten entregar productos con alta calidad de audio, independientemente del tipo de contenido. También advirtió sobre los desafíos que enfrentan los medios, como la posverdad y la circulación de noticias falsas.
Finalizó recordando experiencias de emisoras comunitarias como Radio Tepoztlán, donde el caricaturista Rius llegó a conducir un programa de jazz, y enfatizó el valor de estas plataformas en la construcción de identidades y estilos propios. No sin antes, invitar a la comunidad universitaria acercarse a los medios públicos, colaborar en ellos y, sobre todo, escuchar diferentes estaciones: “Solo así podrán proponer nuevas formas de comunicación”, expresó.

Un Posada vigente
En la presentación de su libro, acompañado por los comentarios de la crítica de arte Irene Herner y la historiadora Laurence Coudart; Gonzalo Rocha explicó que la idea surgió de su experiencia en talleres de litografía, donde tuvo acceso a prensas similares a las que usó Posada en su tiempo. Eso lo llevó a investigar más a fondo la vida del grabador y a construir una narrativa gráfica que no busca ser una biografía estricta: “Todos conocemos a la Catrina, pero pocos saben quién la creó. Posada es un autor fundamental, aunque muchas veces se queda en segundo plano. Lo que quise con este libro fue dramatizar su vida, su contexto y dejar que el lector se adentre en la atmósfera de su tiempo”, comentó.
En su intervención, Irene Herner se refirió al libro como “un ameno y extraño relato gráfico que retoma el legado de Posada con un ritmo casi cinematográfico”. Para Herner, Rocha ubica a Posada como una de las tres grandes imágenes icónicas de la identidad cultural mexicana, junto con el águila nacional y la Virgen de Guadalupe. “Posada no fue un simple ilustrador, fue un feroz observador de su tiempo. Gonzalo logra, con oficio y profesionalismo, reinterpretar esa mirada crítica y trasladarla a nuestro presente”.
Por su parte, Laurence Coudart, situó la obra en el contexto del noveno arte y la tradición de la caricatura como lenguaje político. Recordó que Rocha se formó en un medio periodístico donde la historieta tenía un fuerte contenido crítico y social. “El libro no nos ofrece un Posada de bronce, sino un Posada humano, atravesado por la tragedia y la violencia de su tiempo”, afirmó. Coudart subrayó que la historieta mexicana ha sido un vehículo de activismo, y que la obra de Rocha mantiene esa línea. “La política está en todo, incluso en la representación de la miseria, y este libro lo demuestra al situar a Posada como un cronista del México popular, de la nota roja, de los excesos y también en las representaciones culturales”.
Las posibilidades de los medios locales
La última parte de la jornada estuvo dedicada a reflexionar sobre la construcción de proyectos periodísticos independientes. Jaime Luis Brito, con casi tres décadas de experiencia en el oficio, compartió su trayectoria desde la prensa nacional hasta la creación de Masiosare, medio digital nacido en 2019.
Relató cómo, tras su paso por prensa, sintió la necesidad de abrir un espacio propio para publicar los temas que quedaban fuera de los grandes medios: “El quehacer periodístico requiere además otros espacios. La información que no cabe en las páginas, especialmente los relacionados con movimientos sociales”, relató.
Brito explicó que el proyecto requirió años de trabajo hasta alcanzar nuevos formatos como el podcast, con picos de hasta diez mil escuchas, y secciones de análisis especializado. Compartió que el año pasado el portal registró 18 millones de visitas, lo que habla del crecimiento sostenido. Subrayó, no obstante, que mantener un medio propio implica un esfuerzo enorme, desde sostener la producción diaria hasta garantizar pagos justos a colaboradores.
Desde otra perspectiva, Adriana Figueroa habló de su acercamiento al periodismo siendo académica, y de la importancia de tender puentes entre la escritura universitaria y la opinión pública. Su primera colaboración, recordó, fue sobre un caso de feminicidio, experiencia que le mostró cómo una columna exige el mismo rigor argumentativo que un artículo académico.
Figueroa resaltó el peso de la palabra escrita y la responsabilidad ética que conllevan. También señaló que el periodismo demanda un trabajo invisible de gestión y de redes. Para ella, esta profesión no solo informa, sino que también configura corresponsabilidad, al recordar que “la ciudadanía tenemos el deber de informarnos por nuestra propia cuenta”.
La premiación
Como parte de las actividades, también se proyectaron tres documentales: Cuernavaca es…, de Sebastián Bahena; Conexiones sonoras, de Imanol Zetina; y Los judas de Buenavista, de Tony Lucena. Posteriormente, se llevó a cabo la premiación del rally de cineminutos, encabezados por Carlos Rodríguez, director del Cine Morelos, quien mencionó que los ganadores proyectaron sus trabajos el 17 de octubre en el recinto y los ganadores del tema de Medio Ambiente serán exhibidos la semana siguiente en el Green Market de Cinema Planeta.
Los ganadores por categoría fueron: Vida universitaria: Sol, de Eder Bucio, Patricio Vázquez, Ricardo Delgado y Rodrigo Vargas. Amor: La movida, de Marcos Cruz, Sebastián Vázquez, Miguel Rubí y Santiago Erazo. Medio ambiente: Cenizas que quedan, de Ángel Sixtos, Diego Guadarrama, Jair Álvarez y Esmeralda Berenice. Además, se otorgaron reconocimientos especiales: premio a la mejor idea a Una simple botella y premio a la mejor fotografía a ¿Qué pedo con la uni?

Hugo Tenorio habló sobre la vigencia de la radio y los avances técnicos en la calidad del audio, así como la importancia de los contenidos de las radios púbicas y universitarias. Foto: Jazmin Aguilar

Jaime Luis Brito y la investigadora Adriana Figueroa conversaron sobre lo que implica hacer periodismo local, y la responsabilidad de la ciudadanía con sus medios. Foto: Jazmin Aguilar

Gonzalo Rocha presentó su novela gráfica, donde recrea con su línea la vida y el contexto social de José Guadalupe Posada. Foto: Jazmin Aguilar

Una Simple botella, realizado por Brenda Barcenas, Héctor Ceniceros, Keicy Silvar y Camila Zárraga, ganó el premio a mejor idea. Foto: Abigail Hernández

Marcos Cruz, Sebastián Vázquez, Miguel Rubí y Santiago Erazo de la Facultad de Diseño ganaron con su cineminuto La Movida. Foto: Abigail Hernández

