Suelos sanos para evitar desastres

Por Claudia Juárez Álvarez

Mantenernos atentos a las acciones que amenazan la salud del suelo es vital. De este recurso natural obtenemos servicios básicos como el agua dulce de los acuíferos y la extensa gama de plantas que usamos como alimento.

No olvidemos que todas las especies terrestres dependen de la imparable actividad de los organismos y procesos propios de este componente también conocido como “la piel del planeta”.

La fauna del suelo está compuesta por organismos de diversos tamaños y con diferente actividad. Todos ellos llevan a cabo acciones claves para el funcionamiento de nuestro planeta. Los más diminutos son las bacterias y los hongos; algunos degradan compuestos minerales y orgánicos transformándolos en material benéfico para las plantas.

“Todo el conjunto que es el suelo lo hace un recurso muy valioso y a la vez vulnerable. Si alteramos a uno de los integrantes, se afectan todos. Se estima que hasta el 60% de los suelos en territorio mexicano presenta algún tipo de degradación”, advierte la doctora Blanca Prado Pano, del Instituto de Geología de la UNAM.

¿Es posible recuperar los suelos dañados? “Definitivamente no del todo, pero sí podríamos empezar a regresarlos a su vocación original, recuperar suelos degradados y preservar los que están sanos. La meta es manejar al suelo de manera sostenible, es decir, usarlo para el servicio de interés, sin afectar su funcionamiento para los otros servicios que nos brinda. Siempre se puede hacer, tomando en cuenta que el suelo es un recurso no renovable, con procesos lentos que pueden llevar mucho tiempo.”

El suelo afectado ha perdido sus niveles óptimos de material orgánico, pH o humedad, lo que genera plantas débiles con menor cantidad de nutrientes con impacto en la salud humana.

En el artículo “Suelo y salud: un tema poco atendido que nos incumbe a todos”, las investigadoras Christina Siebe y Silke Cram refieren que las comunidades humanas que habitan en áreas con suelos pobres en nutrientes sufren desnutrición.

Este problema va en aumento —dicen las autoras—, por el avance de los procesos de degradación como la erosión, la pérdida de materia orgánica y el incremento de contaminantes.

La variedad y cantidad de nutrientes que aporta un suelo sano a las plantas va a depender de sus propiedades y condiciones ambientales.  Destacan el boro, hierro, cromo, cobre, magnesio, zinc y vanadio, entre otros.  Todos son necesarios para el óptimo funcionamiento del organismo humano.

Su función contra inundaciones

Hemos sido testigos del alcance de las inundaciones en nuestro país. El fenómeno tiene una relación cercana con el cambio de uso del suelo. Este componente de nuestro planeta es una cobertura permeable, con capacidad de infiltración —de absorción de agua—, lo que permite la recarga de los acuíferos.

Cuando lo transformamos con fines de expansión de las ciudades, se reduce esta función, por lo tanto, los escurrimientos fluyen hacia las partes más bajas, acumulándose en las zonas de mayor depresión o saliéndose de los cauces.

Emmanuel Zúñiga, del Instituto de Geografía, ha documentado este fenómeno. “Los suelos urbanos tienen una capacidad de infiltración nula, escurren todo. Los agrícolas sólo absorben el 40% de todo lo que llueve, mientras que los suelos naturales son capaces de absorber hasta el 60% del líquido. Ese 20% hace la diferencia entre que haya un desastre o no”, advierte.

De ahí la importancia de transitar hacia los usos sostenibles. Un enfoque relevante en los últimos años es la gobernanza del suelo, concebida como el conjunto de reglas para tomar las mejores decisiones en torno a este recurso. La investigadora Blanca Prado es una de sus impulsoras en México desde el Programa Universitario de Estudios Interdisciplinarios del Suelo (PUEIS) de la UNAM.

“La gobernanza se establece considerando las opiniones de los diferentes actores del uso del suelo que van desde los agricultores, las autoridades, los científicos, los ciudadanos comunes, todos los actores que disfrutamos de los servicios que brinda el suelo pero que también vamos a padecer si los perdemos”.

La Jornada Morelos