El 26 de junio la Universidad Internacional de Florida publicó un artículo “Actores estatales externos y migración irregular en América Latina: evaluación de los modelos chino, ruso e iraní” el 6 de septiembre publican algunos periódicos citan el trabajo anterior para hablar de “Brasil se consolida como un punto clave para el tráfico ilegal de personas”. Esto es parte de lo que se conoce como la producción de la ilegalidad, o el discurso trafiquista para la ilegalización de actores que rodean la migración. Aquí algunas notas sobre el tema.

La frontera entre lo ilegal y lo ilegal es difusa cuando la ley se pone a disposición de la política y la economía. Ese poder jurídico como brazo legitimado del Estado funciona como regulador, pero no siempre funciona como mediador entre las distintas realidades nacionales o internacionales. Por ejemplo, la idea de la persona que trafica es promocionada como un sujeto ilegal por agencias internacionales como Agencia Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El problema radica en que se mezclan distintos conceptos para la migración, con el riesgo de sonar simplista: en el caso de la persona que comete tráfico son personas que facilitan la movilidad y tienen una estructura para la migración, pero no hay una acción forzada, no se fuerza a los migrantes. En el caso de la trata de personas sí existe una movilización, pero se fuerza a las personas.

La cuestión son los matices, el caso del coyote o el pollero en México son muy ilustradores. Se le llama coyote o pollero porque es una persona que tiene la posibilidad de comerse a sus pollitos, que son las personas migrantes. Va a depender de la situación y del coyote o pollero tomar esa decisión, es la animalización del que protege o devora a sus interlocutores.

Ahora bien, el sistema internacional obliga a la creación de estos sistemas y redes de movilidad internacional. No es una casualidad que personas de Asia, Medio Oriente y África utilicen los aeropuertos o los pasaportes falsos como determinan los artículos mencionados inicialmente. Existe una frontera administrativa subjetiva a la que no todas las personas tendrán acceso. No es sólo una cuestión monetaria, a veces es una cuestión política o racial. No fueron recibidas iguales las personas ucranianas o las personas hondureñas.

El sistema de movilidad internacional es selectivo, entre líneas se observan los migrantes deseados y los no deseados. La migración de paso en Brasil no es casualidad, las detenciones de los llamados trafiquistas son sólo síntomas de un sistema de control migratorio. Brasil es importante, así como Ecuador y Nicaragua en su momento, porque su permisión de movilidad son parte de un corredor que en su mayoría va a Estados Unidos o Canadá.

No todos los migrantes van a Estados Unidos, algunos venezolanos van a Brasil, personas rusas y árabes se quedan en países del sur. La recepción del gobierno brasileño de personas y de presiones por parte de países de inmigración son una oportunidad global. El reporte de la Universidad de Florida relaciona la migración iraní con intentos de terrorismo, los rusos con personas que pueden aprender sobre los procedimientos de seguridad de la frontera sur y China con la posibilidad de instrumentalizar como espías a las personas migrantes (Guerra, 2025, p. 16).

Las medidas implementadas por Brasil siguen la misma tendencia criminalizadora, se han creado leyes contra la trata de personas, programas de vigilancia fronteriza, sistemas militares de vigilancia de fronteras, planes nacionales, creación de centros de cooperación policial y restructuración de comités. Algunas medidas anuncian que Brasil seguirá este tipo de medidas creadas para la contención fronteriza.

No se debe caer en una falsa ilusión de culpas y redenciones, hay que ir más allá del discurso presentado. No son aquellos otros actores que facilitan la migración quienes son los grandes relojeros, aunque así suena: se habla de redes de Surinam a Brasil o de Estambul a Sao Paulo. Además, se habla de los pasaportes falsos, otro gran tema de los estudios migratorios, redes que venden documentos entre 30 mil y 60 mil dólares el servicio. El pasaporte como una puerta o una frontera que mide la cantidad de filtros administrativos que se pueden pasar. Otro equívoco es el de aferrarse a la canonización o demonización de los actores en la migración, el privilegio de la comprensión se encuentra en los claro oscuros de la condición humana.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Víctor Villarreal Cabello