“Mil ediciones ha dado este periódico fiel de luchas, de amor y de miel de voces que han resonado cada página, ha plasmado la verdad sin temor a nada, la pluma ha sido su espada en defensa de lo justo con tinta de noble gusto. Que se ha escrito en la jornada.”

Maiz Azul Son Jarocho

Hace unos días las páginas de La Jornada Morelos llegaron a sus mil ediciones y, con gran alegría, sus jornaleros se reunieron para festejar este momento. La tarde cayó lentamente mientras la música de Mario Choperena y el Son Jarocho de Maíz Azul envolvía el ambiente; que, entre mezcal, boleros y trova, la conversación se fue encendiendo al ritmo de los abrazos y las risas que provocaba cada encuentro con amigos y colaboradores. No era una reunión cualquiera, sino la celebración de mil jornadas de pensamiento crítico, de las voces reunidas ahora no solo en tinta y papel.

Con la calidez de la convivencia también llegaron las palabras de nuestro director Enrique Balp, apreciado por todos y que, gracias a su liderazgo tenemos una Jornada cada mañana. Al micrófono agradeció a todas y todos los que hacen posible este medio, recordó que, aunque “somos un medio joven”, comparados con otros, nos resalta la convicción de haber construido un periódico desde y para la sociedad morelense. “Uno en el que se reflejaran las necesidades y preocupaciones de nuestro estado, y donde estuvieran presentes las voces diversas y enriquecedoras que dan vida a una sociedad como es la nuestra.”

También compartió cifras concretas, que confirmaron el alcance del medio y su crecimiento en la esfera digital. Con un incremento del 150% en redes sociales y más de 14 millones de impresiones en Facebook, el último año se registraron casi 830 mil lectores que visitaron más de 1 millón 382 mil páginas, con un tiempo promedio de lectura que duplica al de la competencia, puntualizó dando la bienvenida a los 18 mil jóvenes lectores adolescentes que se suman a La Jornada Morelos.

Balp recordó que detrás de estas mil ediciones también hay una apuesta por abrir ventanas más allá de la noticia cotidiana, refiriéndose a los suplementos que han acompañado este camino: los de la UAEM, la Secretaría de las Mujeres, Divulgación Científica de la UNAM, El Colegio de Morelos y el ambientalista Xoxoctic, piezas que muestran, dijo, “la pluralidad de voces que dan vida a un periódico genuinamente morelense”.

En medio de aplausos, compartió con entusiasmo la consolidación de Plaza de La Jornada Morelos, un semanario en papel que mañana ya suma 28 números y que busca “ganar la calle y la plaza pública”, demostrando que el medio no solo respira en el terreno digital, sino también en el encuentro físico con los lectores.

Su intervención, más que un discurso, fue un gesto de autocrítica. Tras tres años de compartir con la sociedad morelense sus penas, tragedias, planes y esperanzas, reafirmó que lo andado ha valido la pena, pero reconoció que “falta mucho por hacer y por incluir”.

Bien sabe el que sabe

El siguiente en tomar la palabra fue José Iturriaga de la Fuente, historiador, cronista del buen comer y colaborador habitual de estas páginas. Su intervención, cargada de ironía y humor, fue un recordatorio de lo que implica ejercer el periodismo. “Yo hablaría de un compromiso: el compromiso con la verdad”, señaló de entrada, advirtiendo que el reto no es menor cuando la verdad se contrapone a las convicciones personales o a la ideología de cada quien. Con ejemplificaciones desde el terreno de lo deportivo, político, de salud, el cultural, Iturriaga explicó cómo esta premisa cruza las diferentes ramas del periodismo.

Fiel a su estilo, Iturriaga llevó la charla al terreno de la historia y la gastronomía, y no tardó en hacer guiños al sabor morelense: habló de los tacos acorazados de Cuernavaca, “primos hermanos de los tacos de guisado de la capital, con su cama de arroz”, y de la célebre cecina de Yecapixtla, a la que emparentó con el tasajo de Oaxaca. El público se reconoció en esos sabores, al mismo tiempo que escucharon un clamor del historiador: “es paradójico que, en todo el estado, eminentemente turístico, no haya un solo restaurante especializado en cocina tradicional de Morelos”.

Y para cerrar con broche histórico, lanzó un veredicto que resonó como un brindis: “si ser revolucionario es querer transformar el edificio social de un país sin concesiones y sin intereses personales, el único verdadero revolucionario que tuvo México fue Emiliano Zapata”. Luego, alzando la voz añadió: “Bueno, Enrique se dice fácil 1000 números, pero atrás de ese de esa cifra lo que hay es un esfuerzo enorme tuyo y de todos ustedes”.

El brindis

Las voces de la noche fueron muchas y diversas, como las páginas que han tejido estas mil ediciones. Carlos Guerrero celebró la calidad de los opinadores, “una carta obligada de leer diario”. Jiménez Ponciano, presidente municipal de Xoxocotla, destacó la credibilidad del medio y su compromiso con la comunidad indígena. Darío Altamirano reconoció la pasión de Enrique Balp “por Morelos y por los ciudadanos”, mientras que Juan Pablo Plata, el doctor Árbol, recordó que cada página de La Jornada Morelos es un compromiso con la verdad, los valores sociales y la justicia.

Por su parte, el General David Moreno reconoció el arduo trabajo de estos tres años; Oralba Castillo y Mercedes Pedrero desearon que pronto se lleguen a los dos mil números; Eduardo Tapia y Jesús Mora sugirieron revivir el suplemento “Libre pensamiento ciudadano.” Juan Ángel Flores, diputado federal, pidió que el periódico siga siendo libre y llevando la verdad a los morelenses; y Enrique Galindo, subrayó la importancia de un medio local que “cubra todos los aspectos de la vida morelense” y que se atreva a equilibrar la balanza frente a la narrativa dominante de violencia y política. Otras colaboradoras, como Ana Ruíz, resaltaron que el periódico es un espacio necesario en medio de la indiferencia social.

La velada terminó con un mosaico de miradas y conversaciones donde confluyeron grandes amigos y lectores habituales, y se reconocieron como parte de este medio periodístico.

¡Larga vida a La Jornada Morelos que en sus páginas recibe gustosa las voces de nuestro Morelos!

Imagen que contiene interior, hombre, parado, tabla

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. El director Enrique Balp agradeció a colaboradores y lectores, recordando que el periódico se ha construido “desde y para la sociedad morelense.” Foto: Jazmin Aguilar

Un hombre con una caja de cartón

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Un hombre en traje parado enfrente de una tienda

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El historiador y cronista José Iturriaga de la Fuente recordó que “el compromiso del periodismo es con la verdad”, en su intervención durante la celebración. Foto: Jazmin Aguilar

Un hombre con una caja de cartón

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Texto

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Mario Choperena acompaño la charla con trova, blus, bolero y música que deleitó a al público conocedor. Foto: Jazmin Aguilar

Un grupo de personas tocando instrumentos musicales

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El grupo Maíz Azul puso a bailar a los invitados, que muy alegres disfrutaron del Son Jarocho al ritmo del mezcal. Foto: Jazmin Aguilar

Un hombre posando por un foto

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El diputado federal Juan Ángel Flores junto a Jorge Cázares Clement, pidió que el periódico siga siendo libre y lleve la verdad a la sociedad morelense. Foto: Jazmin Aguilar

Un hombre en frente de un periódico

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Enrique Galindo, académico del IBT UNAM y editor de la revista Biotecnología en Movimiento, resaltó la pluralidad del periódico y destacó a Max Arriaga como un excelente editorialista en la en La Jornada Morelos. Foto: Jazmin Aguilar

Hombre y mujer posando para una foto

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Mildred Maluti y Gloria Nucamendi brindaron por las mil jornadas de pensamiento crítico. Foto: Jazmin Aguilar

Un par de personas de pie

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Jesús y María Helena Mora y Medardo Tapia, jornaleros de por vida. Foto: Jazmin Aguilar

Hombres sonriendo posando para la foto

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Mundy Maldonado, Ana Ruíz y Citlalli Ruíz felicitaron a La Jornada Morelos y a todo su equipo. Foto: Jazmin Aguilar

Un grupo de personas sonriendo

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Oralba Castillo, Óscar Menéndez y Mercedes Pedrero desearon que pronto se celebren también las dos mil ediciones del medio. Foto: Jazmin Aguilar

Grupo de personas posando delante de una pared

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José Iturriaga, Graciela Cámara, Sergio Soto, María Helena González, Leonel Maciel y Kijano. Foto: Jazmin Aguilar

Un hombre en traje parado enfrente de una tienda

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Roberto Abe Camil y el general David Moreno, aplaudieron el arduo trabajo de tres años que respalda a las mil ediciones. Foto: Jazmin Aguilar

Un grupo de hombres posando para una foto

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Jorge Parra, Nayeli Alatriste, José Carlos Jiménez, Johana Caberte y Carlos Guerrero subrayaron que los espacios de opinión de La Jornada Morelos son “una carta obligada de leer diario”. Foto: Jazmin Aguilar

Un grupo de personas posando para una foto

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Verónica Gonzales y Juan Pablo Plata, mejor conocido como el Doctor Árbol, recordó que cada página del periódico implica un compromiso con los valores y la verdad. Foto: Jazmin Aguilar

Texto

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El festejo fue también un homenaje a los suplementos que acompañan al periódico, como los de la UAEM, UNAM y El Colegio de Morelos. Foto: Jazmin Aguilar

Un pastel de cumpleaños

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El festejo incluyó el reconocimiento de los logros del periódico en el último año, La Jornada Morelos alcanzó casi 830 mil lectores y más de 1 millón 382 mil páginas vistas en su sitio web.

Grupo de personas alrededor de una mesa

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La noche cerró con la partida de pastel entre colaboradores, lectores, amigos y familiares, celebrando tres años de trabajo. Foto: Jazmin Aguilar

 


Editorial

Mil y más gracias

Son jarocho, trova y bullicio sonorizaron la noche de los mil que, como el tiempo pasa, ya eran más cuando empezó el festejo. Era el sonido del pensamiento, de los muchos pensamientos que intercambiaban ideas, anécdotas, experiencias, demostrando una vez más que la intelectualidad es sonora porque el silencio es para los merodeadores, los fisgones, los malhechores; y de esos no había.

En torno a nuestro periódico, propiedad más de cada uno de los lectores que de quienes lo hacemos, se reunieron todos los que pudieron para celebrar, en esa comunión intelectual que siempre es honesta y sincera, decenas de amigos, colaboradores, lectores todos para celebrar y festinar un arte que, por más que lo den por muerto, está vivo y extraordinariamente sano: el periodismo. Y no cualquiera de sus formas, sino la que, por su compromiso con la verdad, suele incomodar al engañoso.

Compartiendo, no el pan y la sal (porque la Grecia antigua feneció hace mucho) pero sí canapés deliciosos y exquisitas bebidas (algunas espirituosas y otras espirituales), ahí estaban todos los que quisieron y pudieron estar, respaldando un proyecto joven de periodismo que, antes de sus tres primeros años ya cuenta más lectores que amigos, y amigos tiene por miles. La Jornada Morelos celebró sus primeros mil ejemplares cobijado por el cariño que acompaña el respeto a la labor de informar, de opinar responsablemente, de participar de forma decidida en la formación de una nueva sociedad, una que sea mejor, que dé orgullo heredar a los hijos y nietos.

Estaban ahí muchos de los que hacen eso posible, otros se quedaron en las labores propias del periodismo, exigentes siempre. Y por supuesto, no faltaron los lectores que sugerían temas, enfoques, nuevas formas de diálogo que iremos experimentando con la seriedad que merecen.

La charla abierta siempre es igualadora, aunque no despoja a nadie de su esencia. Así que el diálogo nutre, fortalece las ideas al enriquecerlas. Y la construcción que tuvimos en cada una de las múltiples pláticas con articulistas, editores, lectores, artistas, científicos y hasta políticos, permitió a todos construir o reconstruir opiniones, proyectos, teorías, y especialmente el compromiso que solo debe ser con la verdad, como dijo José Iturriaga de la Fuente orador de la breve ceremonia.

La personalidad de los jornaleros siempre ha sido de una sencillez extraordinaria, pese a sus evidentes y reconocidas virtudes, así que la celebración que otros habrían hecho de autoelogio fue de autocrítica porque se celebraba algo mucho más grande. Igual que La Jornada Morelos es más grande que la suma de todos sus esfuerzos, el buen periodismo es mucho más que la suma de sus medios; es una idea que se vuelve credo y forma de vida.

Así que la celebración de los mil fue para el periodismo, esa práctica en la que autor y lector se convierten mágicamente en (perdón Benedetti) mucho más que dos.

Y tenemos muy claro que los mil y algunos ejemplares que ya llevamos a este domingo, son más de cada uno de nuestros lectores que nuestros, por eso las mil y más gracias que damos a quienes hacen esto posible, cada lector y autor que, en esto del periodismo suelen fusionarse en uno mismo.


Zafra

En efecto, el compromiso fundamental siempre debe ser con la verdad


La Jornada Morelos