Enrique Balp Díaz

El 3 de septiembre, La Jornada Morelos publicará su edición número mil. Somos, en efecto, un medio relativamente joven; sin embargo, alcanzar esta cifra parecía lejano e, incluso, improbable cuando nos embarcamos en la tarea de construir un periódico genuinamente morelense: uno en el que se reflejaran las necesidades y preocupaciones de nuestro estado, y donde tuvieran cabida las voces diversas y enriquecedoras que dan vida a una sociedad pujante y comprometida, como es la nuestra.

A finales de noviembre de 2022, cuando lanzamos el número inicial de La Jornada Morelos, ya nos respaldaba un nutrido grupo de especialistas que creyeron en este proyecto y que, con gran generosidad, en su mayoría nos han acompañado desde entonces. A lo largo del camino se han sumado muchas más colaboradoras y colaboradores, enriqueciendo sustancialmente nuestras páginas. Gracias a ello, obtuvimos el Premio Nacional de Periodismo 2024 y también nos aventuramos a dar un segundo paso con la impresión del semanario Plaza de La Jornada Morelos, que hoy, estimado lector, sostiene en sus manos.

El inicio de La Jornada Morelos no fue sencillo. Tuvimos que enfrentar las difíciles circunstancias de nuestro estado: no solo los coletazos de la pandemia, sino también el enrarecido clima político que administraciones pasadas se empeñaron en sembrar y alimentar. Sin embargo, el respaldo de nuestra casa matriz y de quienes confiaron desde un inicio en el proyecto, nos alentaron a no posponer más el lanzamiento, aun en un contexto que no parecía ofrecer el mejor de los escenarios.

Tras casi tres años de compartir con la sociedad morelense sus penas, tragedias, planes y esperanzas, podemos decir que valió la pena. Estuvimos en primera fila para atestiguar la llegada de las mujeres a los más altos niveles de gobierno y también en la universidad pública de nuestro estado, hechos que marcará un antes y un después en la historia de Morelos. A la renovación del Poder Ejecutivo se sumaron las del Legislativo y, notablemente, del Judicial, cuyo destino, afortunadamente para todos, solo podrá ser cuesta arriba, que es la dirección natural para salir del abismo.

También hemos estado presentes para informar sobre la puesta en marcha de un nuevo gobierno, con sus proyectos y sus equipos; para reportar los cambios en los Ayuntamientos y en la Fiscalía General; y para dar cuenta de los procesos de transformación que están en curso en nuestro estado.

Hemos sido testigos de los dramas que generan los rezagos de Morelos: la violencia, la inseguridad y la impunidad, un coctel perfecto no solo para complicarnos la vida cotidiana, sino también para poner en riesgo nuestro patrimonio natural mediante el desdén contaminante, los incendios provocados y la corrupción galopante cuyos indicios continúan apareciendo. La Jornada Morelos no ha dejado de señalar ninguno de estos lastres que algún día habremos de superar juntos.

Durante este camino de mil días —los primeros— hemos estado acompañados por una creciente comunidad de lectores y lectoras que se extiende más allá de los 36 municipios. Del otro lado, en el teclado de la computadora, se encuentran nuestras y nuestros articulistas, diseñadores, cartonistas, reporteras y reporteros que configuran el alma del diario y que han logrado darle un lugar de privilegio entre los medios locales.

La Jornada Morelos reafirma su propósito de acompañar a las y los morelenses en sus anhelos, problemas, alternativas y diversidades. De abrir espacio a las distintas comunidades, a las universidades y sus estudiantes y profesores, a las y los activistas, a los pueblos originarios, a obreros, campesinos, ecologistas, ancianos y niños, a promotores culturales, artistas y deportistas. En nuestras páginas siempre habrá algo de utilidad para ellos o, al menos, de interés.

Muchas gracias a ustedes, apreciables lectores y patrocinadores, que con su confianza hacen posible esta celebración y que, estamos seguros, nos permitirá cumplir muchos aniversarios más.

La Jornada Morelos