Roberto Eibenschutz y la ciudad justa

 

 

Roberto Eibenschutz Hartman (Ciudad de México, 1939–2025), fue una figura central en la consolidación del pensamiento urbanístico crítico en México durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI. Su contribución a la teoría y la práctica de la planificación urbana se distingue por una visión profundamente comprometida con la justicia espacial, el derecho a la ciudad y la sostenibilidad territorial. Arquitecto de formación y urbanista por destino, Eibenschutz integró de manera rigurosa la investigación académica con la intervención institucional, guiado por una ética pública orientada al bien común.

Su pensamiento urbano se construyó a partir de una crítica sistemática al modelo de ciudad neoliberal, caracterizado por la mercantilización del suelo y la expansión urbana desigual. Denunció los procesos de segregación socioespacial derivados de las lógicas especulativas del mercado inmobiliario y propuso una planificación integral, participativa y con enfoque redistributivo. Para Eibenschutz, el urbanismo no era una disciplina técnica neutra, sino una herramienta de transformación social y un campo de disputa por el acceso equitativo a los bienes urbanos.

Sus propuestas se fundamentaron en una comprensión compleja de las metápolis contemporáneas, en particular de la Zona Metropolitana del Valle de México. Fue pionero en documentar el papel del mercado informal de suelo en la producción social del hábitat, abogando por su regulación y reconocimiento, más allá de las políticas de criminalización. Propuso instrumentos como bancos de suelo, captura de plusvalías, fomento a la vivienda cooperativa y mecanismos de control democrático del desarrollo urbano.

Desde instituciones como el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO) y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) de la Ciudad de México, impulsó reformas legales y programas que articularon el ordenamiento territorial con el derecho a la vivienda. Entre 1997 y 2000, como secretario del ramo, lideró iniciativas para la recuperación del centro histórico sin desplazamientos, la formulación de leyes de vivienda y el fortalecimiento de instrumentos de planificación orientados al transporte, la mixtura de usos de suelo y la inclusión social.

Eibenschutz también aportó de forma decisiva al urbanismo ambiental. Defendió el suelo de conservación, especialmente en las zonas rurales del sur de la capital, anticipándose a los debates actuales sobre resiliencia urbana y sostenibilidad. Argumentó que la sostenibilidad urbana no podía concebirse sin una gobernanza territorial que considerara la estructura ecológica y las vocaciones del territorio. Propuso modelos de desarrollo urbano-regional que conjugaran densificación, contención de la mancha urbana y fortalecimiento de centralidades periféricas.

En el plano académico, Eibenschutz fue una figura fundacional. Desde la Universidad Autónoma Metropolitana, donde creó el Programa Universitario de Estudios Metropolitanos (PUEM) y fue después rector de la Unidad Xochimilco, impulsó la formación de urbanistas críticos. Su labor docente se orientó por una pedagogía dialógica e interdisciplinaria, que vinculaba teoría, metodología y praxis territorial. Recibió distinciones como el nombramiento de Profesor Distinguido y el Doctorado Honoris Causa por la propia UAM.

Tuve el privilegio de conocer a Roberto Eibenschutz durante su ausencia temporal de la UAM Xochimilco, cuando cubrí su plaza mientras él se encontraba al servicio de la gestión pública. Ese primer vínculo se transformó con el tiempo en una relación sostenida de colaboración e intercambio en redes de investigación como Forópolis y URBS.TIC. En estos espacios, pude apreciar su generosidad intelectual, rigor metodológico y compromiso con las causas urbanas justas, un legado que debemos aquilatar en la resolución de problemas urbanos.

Su obra escrita, compuesta por libros, artículos, diagnósticos técnicos y ensayos, constituye una referencia obligada para quienes estudian y practican el urbanismo en México y América Latina. En ella se sintetizan una metodología rigurosa, la lectura estructural de los procesos territoriales y un compromiso ético con los sectores excluidos del modelo de ciudad hegemónico. Más que un técnico, Eibenschutz fue un intelectual público que supo leer las tensiones del territorio y traducirlas en propuestas políticas viables y justas.

El pensamiento de Roberto Eibenschutz Hartman sigue siendo una guía para las agendas urbanas actuales. En un contexto de gentrificación, cambio climático y desigualdad espacial, su legado ofrece claves conceptuales e instrumentales para avanzar hacia ciudades más democráticas, equitativas y sostenibles. Su convicción de que planear es decidir colectivamente cómo queremos vivir mantiene vigencia, recordándonos que el urbanismo, en última instancia, es una apuesta por la dignidad humana.

Alfonso Valenzuela Aguilera