

El próximo 8 de agosto, en la sala Gabriel Figueroa del Cine Morelos de Cuernavaca, se proyectará en versión premier, este filmorretrato del reconocido pintor Leonel Maciel, realizado por Ricardo Ariza y Arturo Medel. Zanka, es un término que, en la región de origen del retratado, la Costa Grande de Guerrero, significa “amigo”, “apoyo”. De entrada, marca un sello en la personalidad del maestro Maciel, solidario colega de artistas en necesidad, o bien de causas justas que merecen su apoyo.
La elaboración de esta película, según sus autores, ha tomado años su confección, seguimiento de varias facetas del maestro, algunas en Morelos, otras en su matria, en contextos que han hecho explotar su creatividad e imaginería colorida, lúdica y sensual, mulata a veces, libre siempre.
Sin duda sólo es posible tal empeño de cultivar a lo largo de varios años un filme, a través de la amistad, el mutuo cuidado entre artistas, el poeta, editor y artista visual Ricardo Ariza, el fotógrafo, videoasta y realizador Arturo Medel, y su foco de cámaras, el maestro Maciel. ¿Pero qué anima el proponerse tal empeño? La voluntad de compartir con todo público, el origen territorial, conceptual y visual, del maestro Maciel, con sus años mozos, las relaciones vecinales y anímicas, los afectos, que le han ligado con sus vecinos y colegas, a lo largo de ya ocho décadas. Por supuesto para un artista visual como Maciel, la riqueza natural, los paisajes y mares, los bosques y manglares, las humedades y particularidades climáticas de sus espacios vitales, han contribuido particularmente en sus elecciones de representación, continuamente exuberantes.
Pecaría de descuido mayor si no mencionara entre la riqueza de sus motivos y fuentes creativas, a las mujeres que han aparecido en su vida, que encarnan sin duda, esos paisajes y espacios simbólicos de honda raigambre, tanto por las asociaciones con mitos históricos y antropológicos milenarios, como por la voluntad expresa del maestro por recrear con colores, imágenes y formas, la maravilla existencial de lo femenino, que puebla sus pinturas y obra plástica, y es eje denso de sus cientos de exposiciones.
¿Cómo exponer ese universo con cierta fidelidad hacia su creador? La apuesta de Ariza y Medel ha sido el acompañamiento paciente, el acercamiento personal, auditivo, olfativo, visual, gustativo, para llegar a los ambientes por los que ha transitado el maestro Maciel, a su campo de batalla existencial y vital, lúdico. Había que caminar por lodos y arenas con él, visitar chozas de antaño y entre huellas de sus seres queridos y amistades matrices de afectos, de sentimientos que perduran y sellan su ser, que se han pegado a sus camisas coloridas y a su sonrisa abierta, juguetona.
Des-cubrir, esto es de-velar, aquello que no alcanzamos a ver sin un filme desde el hoy, y que, como sabia potente, materia vital y sentido de vida, ha contribuido a crear al creador, le ha dado alas y convicciones, como para sintetizarlas en esa palabra-llave: zanka. Nos llama el maestro Maciel, nos invita a conocerlo a detalle, junto con Ariza y Medel, nos esperan el viernes 8 de agosto a las 19 horas, en el cine Morelos. De ahí, como merecen, habrá que celebrar, colorida y alegremente.

Es entrada libre y vale llegar a tiempo. Ahí nos veremos.



