En unas semanas, dentro del Marambo Fest de caricatura y cultura visual, a celebrar en el Museo de Arte Contemporáneo Juan Soriano, del 15 al 17 de agosto próximo, se rendirá especial homenaje al caricaturista morelense Rubén Eduardo Soto, quien cabe reconocerlo, es además editor de la revista El Metiche, director del Museo de la historia de la caricatura Joaquín Cervantes Bassoco, ubicado en Anenecuilco, Morelos, sí, en la tierra de Zapata.

Motivo del merecido homenaje es que cumple este año, cincuenta intensos años como caricaturista que ha acompañado las luchas de la izquierda mexicana, particularmente desde los primeros años del Partido Mexicano de los Trabajadores, cuando quienes propagaban su militancia en mítines y panfletos, como a través de carteles y pegostes de tales eventos, solían ser correteados y perseguidos por las policías de pueblos y ciudades, dominados por los caciques priístas.

Rubén, con apoyo de su familia, ha logrado colectar grandes lotes de documentos y cuentos de caricaturas, por todas estas décadas de su vida y para nuestra fortuna, sigue en la ingente tarea de ponerlos a disposición de los lectores e investigadores interesados en el surgimiento y la evolución de ese género de la gráfica mexicana, ejemplar también para otros del extranjero. No conforme con reunir esos ejemplares y exponerlos, los ha catalogado acuciosa y periódicamente, elabora libros cartoneros con sus manos, que dan cuenta de cada colección de su gran archivo.

Su calidad de editor se ha consolidado con esa serie de breves historias y homenajes a decenas de caricaturistas anteriores a él y coetáneos, que se constituyen en homenajes documentados de anécdotas recabadas directamente o bien a través de los familiares, amigos y colegas de los caricaturistas. De modo que Rubén Eduardo es, además, una autoridad en materia de la historia de la caricatura mexicana, por lo que suele viajar dando charlas y conferencias sobre sus principales exponentes, como sobre el género de la llamada también historieta mexicana.

Su generosidad para con sus colegas, sin lugar alguno para competir ni regatear méritos, le da para, empáticamente, dejar testimonio de las producciones, estilos, personajes y técnicas empleadas por ellos, convirtiendo sus documentos en apoyos para el conocimiento y difusión de ese importante segmento del patrimonio gráfico y cultural del país, a la vez que en algunas series, patrimonio de la crítica política en imágenes, sobre los acontecimientos locales y nacionales que han dado rumbo al país. Él mismo ha sido creador de varios personajes, de historietas cómicas, y ahora se ha consolidado como gran conocedor y promotor de su gremio.

En el reconocimiento que se le hará dentro del Festival Marambo, queremos entender también el reconocimiento a toda una pléyade de caricaturistas, con quienes aprendimos a leer, a través de tiras cómicas periodísticas, de cuadernos de historietas de aventuras, y fueron la pauta inicial para convertirnos en lectores. Les estaremos por siempre agradecidos, como con Rubén Eduardo.

En el festival podremos adquirir sus producciones, historietas, anecdotarios de sus colegas y catálogos del Museo que afortunada y celosamente dirige. ¡Loas a Rubén, desde La Jornada Morelos!

 

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Miguel Á. Izquierdo S.