

La Jornada Morelos / SCD
En todo Morelos hay 158 bibliotecas públicas, pero sólo el 25 por ciento de ellas, 40, están activas actualmente; se trata de inmuebles que estuvieron hasta hace unos meses a cargo de la Secretaría de Educación y han sido transferidas, apenas el martes pasado, a la de Cultura con el fin de que se reactiven todas como espacios culturales y se rescate en lo posible su acervo.
Montserrat Orellana Colmenares, secretaria de Cultura del gobierno estatal aseguró que, ya con el traslado formal de los inmuebles a su dependencia, se diseña el proyecto con el que se reactivarían las bibliotecas con el apoyo de los gobiernos municipales y el federal.
Explicó que por lo menos cinco bibliotecas públicas de Morelos resultaron afectadas por el sismo de septiembre de 2017 (hace casi ocho años), y apenas serán rehabilitadas.
También se plantea el desarrollo de proyectos específicos de vinculación para el 2026, “curiosamente hay bibliotecas que están justo en espacios que colindan con canchas” de forma que se procederá a un rescate integral de todos esos lugares. Los proyectos se diseñarán en la mesa de Fomento a la Lectura y Bibliotecas, en conjunto con el gobierno federal, pero también en reuniones específicas con autoridades municipales.
“Estamos ya haciendo algunas visitas en los próximos meses… vamos a tener reuniones específicas con los directores de Educación, con los directores de Cultura” en las que se revisarán las condiciones de cada biblioteca porque en la mayor parte de los casos, “el espacio está, pero hay que hacer toda una jornada de limpieza profunda y de descarte para empezarlas a activar”, explicó.

Señaló que en las 118 bibliotecas que no están activas deberán revisarse las particularidades de cada una, porque se trata de convenios tripartitas entre la Federación el estado y el municipio. Destacó el ejemplo de Tlayacapan, donde el ayuntamiento tuvo la iniciativa de sumarse en una jornada de limpieza; y abundó que se procurará sumar a la comunidad a las tareas.
Uno de los trabajos que se incluirá en la rehabilitación es el descarte de ejemplares, en el que también se busca la participación social, una vez que les sea explicado el proceso. Explicó que mucho del acervo de las bibliotecas inactivas “está en cajas, y que ya lamentablemente por humedad y demás, pues ya están con hongos”, lo que obliga a revisar los libros uno por uno.

