

Aunque los Estados Unidos es un buen mercado para productos mexicanos, no es el único, por lo que el arancel del 17% impuesto al jitomate mexicano por el gobierno de los Estados Unidos obliga a voltear más allá de ese país y explorar mercados en Latinoamérica, Europa y el Medio Oriente, pero también a impulsar el mercado interno, aseguró el secretario de Desarrollo Económico y Trabajo del gobierno de Morelos, Víctor Sánchez Trujillo.
Morelos es el séptimo productor de jitomate en el país, con una producción superior a las 164 mil toneladas anuales de la fruta que se cultiva en 30 de los 26 municipios, aunque el 36% de la producción local se presenta en Yecapixtla, Atlatlahucan, Mazatepec y Tepanlcingo.
Se estima que la producción de jitomate en el estado tiene un valor superior a los mil 640 millones de pesos anuales, del que sólo entre el 20 y 30% proviene de exportaciones, principalmente a los Estados Unidos. Sin embargo, el arancel impuesto por la presidencia de Donald Trump, como parte de su política sancionatoria a México por asuntos como la migración y la seguridad, han puesto en riesgo ese mercado, pero también amenazan con que la producción local sature el mercado que hoy surten los jitomateros morelenses, principalmente en la Ciudad de México y Puebla.
Sánchez Trujillo reconoció el problema de los productores de jitomate, y expuso que la secretaría puede ayudarlos a que se consigan contratos más allá de los Estados Unidos, que dijo “es un mercado, pero no es el único”.
Y refirió la importancia de fortalecer el mercado interno “tenemos que voltear hacia nosotros mismos, al consumo interno. Ir a comprar a donde están nuestros productores”; recordó que el programa Hecho en México, al que Morelos se sumó desde el inicio de este año, tiene justamente esa vocación y busca apoyar los canales de distribución y de consumo en el mercado local.
En el caso específico del jitomate el problema tiene impacto en el plano local, “recordemos que es uno de los productos que más se exporta a los Estados Unidos… nosotros tenemos una gran cantidad de invernaderos… lo que permite reaccionar a la demanda que no necesariamente puede estar en Estados Unidos. Esto obliga ciertamente a voltear a otros mercados, a buscar elementos que permitan que el jitomate y otros productos que se pueden dar en agricultura bajo condiciones controladas, se puedan mover hacia Latinoamérica, Europa u otros países”.

Y confió en que Estados Unidos eventualmente se dé cuenta de que esta medida es más un perjuicio que un beneficio para sus productores.
La construcción sufrirá también por aranceles
Aparte, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Morelos, Armando Núñez Iragorri, expuso que los aranceles incrementarán los costos en el sector por los aumentos en el acero, aluminio, cobre, entre otros materiales.
Refirió que el impacto ha sido del cinco por ciento mensual, lo que podría elevar hasta en diez por ciento el costro de la construcción. Por ello, sugirió, es importante apoyar a los proveedores locales para que no tengan necesidad de incrementar sus costos por exportar su material a los Estados Unidos, “que el material se quede aquí (y) dejar de comprar material que no venga de México”.

