

En una época donde el libro impreso muchas veces parece una rareza, Libertad Bajo Palabra apuesta por hacer de la memoria una práctica viva y cotidiana: según Fausto Buenaventura, director editorial, en Morelos actualmente existen entre 20 y 25 editoriales independientes activas. La mitad con trayectorias sostenidas a lo largo del tiempo, desafiando un entorno adverso para la edición cultural. En ese ecosistema diverso —donde conviven revistas efímeras y librerías valientes— esta editorial morelense se ha consolidado por casi 13 años como una voz que recoge historias locales y las devuelve al territorio que las vio nacer.
Una editorial independiente nacida en “el fin del mundo”
Libertad Bajo Palabra es una editorial independiente que se caracteriza por tener publicaciones relacionadas a la historia regional, además crea obras para conservar la historia, ya sea individual o colectiva. Este proyecto autónomo surgió en un momento de “caos”. Fausto Buenaventura contó, en entrevista para La Jornada Morelos, sobre la historia de Libertad Bajo Palabra:
“El proyecto comenzó hace unos 13 años, en ese diciembre del 2012, cuando se decía que se acababa el mundo. Que, en realidad, es un cierre de ciclos e inicio de otros. Como dijeron los zapatistas: ‘ese mundo que está cayéndose, colapsando y otros que están naciendo’”, recuerda Fausto entre risas.
Y así fue. La editorial planteó como primera meta publicar 13 libros. Una cifra deliberada que conjugaba calendario, intención y simbolismo:
“Usamos ese número como punto de partida, no porque tuviéramos que hacerlo en un año, sino por todo lo que significaba”. Desde entonces, Libertad Bajo Palabra se ha mantenido como una editorial independiente con un lema claro:
“Proyecto autónomo para el acopio y dispersión de nuestras voces e historiaz”. Su compromiso ha sido, desde el principio, acercar la historia regional de Morelos a sus propios habitantes y generar espacios donde las comunidades puedan reconocerse en sus relatos.
Historias locales, voces propias
El catálogo de Libertad Bajo Palabra se ha nutrido de autoras y autores comprometidos con la historia regional. Fausto Buenaventura señala que muchos de ellos han estado presentes desde el inicio: “Publicamos a Tanalís Padilla, a Víctor Hugo Sánchez Reséndiz, quienes representan una generación intermedia entre la vieja historiografía regional de Morelos y una nueva que ha ido surgiendo”.

A esta camada inicial se sumó una generación joven de historiadores e historiadoras, muchos de ellos oriundos de pueblos de Morelos y formados en universidades dentro y fuera del estado. Esta combinación ha enriquecido los enfoques: “A diferencia de los cronistas tradicionales que priorizan el documento o la fotografía, esta nueva generación viene con otras miradas: la historia social, la historia de las mentalidades, la subalternidad…” Entre otros nombres, Buenaventura menciona a colaboradores que han marcado su huella a través de sus libros, como Irving Reynoso, Baruc Martínez, Armando Josué y al ya fallecido Mario Casasús; “un excelente colaborador”.
Público diverso y distribución alternativa
La editorial ha logrado consolidar un doble público: por un lado, lectores universitarios, investigadores y tesistas; por otro, habitantes de los propios pueblos cuyos relatos se publican. Para llegar a este segundo grupo, han utilizado formas no convencionales de distribución: “En un país con un sistema de librerías deficiente, la necesidad más imperiosa es ir directamente a buscar al grupo de lectores”, explica Buenaventura. Eso implica, por ejemplo, hacer presentaciones en alamedas, iglesias o casas ejidales, o “perifonear para invitar al público”, una práctica que revive formas de convocatoria más tradicionales.
Esta labor no siempre resulta con muchas personas: “Hay presentaciones con 30 o 40 personas entusiasmadas, y otras con 3 o 4, contando a los presentadores”, reconoce Fausto con humor. Pero ese contacto directo con la comunidad es, para ellos, central: “Nos gusta ir a lugares como Xoxocotla, Jojutla o Tetelcingo, donde están los libros, las historias”.
Precios y papel: retos de una editorial independiente
En sus inicios, Libertad Bajo Palabra luchó por mantener precios accesibles. Sin embargo, los cambios en el mercado, y en particular el aumento en el precio del papel tras la pandemia, han complicado ese objetivo: “Mucha gente pensó que el libro físico iba a desaparecer con el electrónico. Pero es más probable que el alto costo del papel nos obligue a ser más selectivos con las impresiones”. Una de las soluciones ha sido apostar por la impresión bajo demanda: tirajes de 50 o 100 ejemplares, suficientes para mantener los títulos disponibles, sin comprometer la viabilidad financiera del proyecto. “Eso resuelve muchos problemas del precio fijo”, comenta.
Sin embargo, sus títulos rondan entre los $150 y $300 pesos, aunque también se pueden encontrar ejemplares desde los $50 pesos, e incluso obras de libre acceso. Estas últimas de manera digital visitando su sitio web: https://libertadbajopalabra.mx/
Una red de unión
Libertad Bajo Palabra no camina sola. Su modelo se sustenta en una red de colaboraciones: grabadores, cronistas, jóvenes investigadores, librerías independientes, espacios comunitarios. “Por ejemplo, en Gráfica y palabra zapatista participaron 15 grabadores y grabadoras que aportaron sus obras para acompañar los textos. Hicimos una carpeta con grabados originales firmados, para que cada uno pudiera distribuirlos en sus propios espacios”, explica.
Además, han tejido alianzas con “librerías de barrio”, como La Bigotona la cual se encuentra en pleno centro de Cuernavaca, u algunas otras que son antiguos tianguis de libros.
“Apelamos más a estas librerías con una curaduría específica, interesadas en proyectos editoriales diferentes. No al mercado de los bestsellers”, detalló.
Además, el hecho de tener libros de acceso abierto o versiones digitales les hace tener una recepción más amplia a su meta: los lectores… “Eso permite que los libros lleguen a más espacios, incluso si alguien solo necesita algunas páginas para sus clases”, explicó.
Voces consagradas y narradores inesperados
La editorial ha apostado tanto por autores reconocidos como por escritores emergentes, incluso tienen libros escritos por personas sin alguna formación académica.
“Ahí trabajamos un poquito de todo, porque tanto tenemos a estos jóvenes de los que platicaba, pero también trabajamos con viejos cronistas […] Hemos trabajado con cronistas que llevan décadas haciendo historia, pero también con quienes encuentran el baúl de la abuela y, con cinco documentos y seis fotos, arman un trabajo”, relata Fausto.
Para él, todo aporte vale: “A lo mejor el libro tiene fallas, pero si esa señora fue una figura importante en su comunidad, una revolucionaria, y nadie más va a contar su historia, pues ese trabajo ya es una herramienta, una memoria viva”.
El ecosistema editorial en Morelos
Según Buenaventura, Morelos tiene una vida editorial activa pese a ser uno de los estados más pequeños del país.
“La cercanía con la Ciudad de México, el clima, la historia intelectual de Cuernavaca… todo eso ha atraído a muchos investigadores, escritores y poetas”. Comparado con otros estados, Morelos tiene entre 20 y 25 editoriales activas, y la mitad de ellas con larga trayectoria. También hay librerías valientes, como La Estival, que abrió en plena pandemia, o La Rana Sabia, que duró varias décadas. “Aquí hay desde revistas que mueren a los cinco números, hasta editoriales que se mantienen por generaciones”.
Fausto también nos recomendó algunos títulos que podemos adquirir para apoyar esta editorial independiente:

Gráfika y palabra zapatista ($200)
Movimiento Gráfiko Mayahuel y Libertad bajo palabra
Libro colectivo con textos de Francisco Pineda, Laura Esquivel y Salvador Rueda, acompañado por grabados de artistas morelenses: “El libro se compone de dos partes. En una de ellas, y provenientes de la CDMX, Oaxaca, Puebla y Morelos, participan compas de gráfika con 15 grabados realizados de forma individual y 2 colectivos. En la otra cara del libro, se reúnen tres textos que enlazan el tiempo, tanto como la posibilidad de compartir horizontes de deseo con la lucha de todxs lxs zapatistas. Editado en 2019, Gráfika y palabra zapatista, no busca un homenaje luctuoso, en el sentido vasallo que evoca la palabra. tienen el objetivo de abonar y hacernos repensar que la muerte de Zapata no significa y no significó la muerte del zapatismo. El significado que buscamos está en relación con ese vínculo que nos une a principios cultivados por nosotros mismos…”

La revolución feminista inacabada. – Silvia Federici ($150)
Libertad bajo palabra
“Desde hace más de cuatro décadas, Silvia Federici ha centrado su energía y dedicado su trabajo a pensar la revolución como una reapropiación-regeneración de las condiciones materiales y simbólicas que garanticen la reproducción social. Esto, que se dice rápido, constituye una de las más radicales críticas a los términos básicos del pensamiento y debate contemporáneo acerca de los caminos, posibilidades y límites de la transformación económica, política y social, que puede desprenderse de las diversas luchas de mujeres y varones en el campo y en las ciudades.”
Esquivar la guerra, construir mundos nuevos. – Raúl Zibechi
Libertad bajo palabra. Un adelanto de su nueva publicación.
Una reflexión crítica sobre la teoría política de los años 70 y 80 desde el presente:
“Es un ajuste de cuentas con la vía armada. Estará listo a finales del mes y se presentará en Morelos, esperamos que con el autor”.
Una reflexión sobre los libros
Finalmente, Fausto Buenaventura, compartió que el verdadero reto de Libertad Bajo Palabra no es solo publicar libros, sino sostener un proyecto de memoria colectiva en constante transformación.
“A veces no sabemos si estamos haciendo un bien o un daño a la historia —dice entre risas— pero al menos estamos dejando una herramienta más”.
Con libros físicos, digitales, presentaciones comunitarias y redes de afecto, Libertad Bajo Palabra ha demostrado que otras formas de hacer historia —y de contarla— es posible, desde los pueblos, para los pueblos. “El libro es una memoria de otro tipo, una memoria viva de otros hijos”, finalizó.
Para saber dónde se pueden adquirir los libros que publica esta editorial, pueden entrar a su sitio web https://libertadbajopalabra.mx/puntos-distribucion/


Presentación del libro Conservamos nuestras tradiciones, creemos en nosotros. Tradiciones y fiestas de Morelos de la editorial «Libertad Bajo Palabra», en la librería independiente y cafetería «La Bigotona», lugar donde se pueden adquirir las publicaciones de esta editorial. Foto: Archivo / Malu Medina

