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Para establecer un diálogo con las comunidades originarias del estado y escuchar los retos en cuanto a sus derechos, el día de ayer miércoles 9 se llevó a cabo el Conversatorio “La Defensa de los Derechos Humanos y los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas”, en el Museo Universitario de Arte indígena de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

El evento se enmarcó en la 14ª Asamblea de la Unión de Municipios y Comunidades Indígenas y Afro Morelenses, un proceso que busca fortalecer el reconocimiento, la autonomía y la participación de los pueblos originarios en la vida pública. “Están floreciendo nuestras raíces y hoy los pueblos nos volveremos a encontrar”, fue una de las frases que marcó el espíritu del encuentro, centrado en la construcción de puentes de diálogo desde lo comunitario, académico, jurídico e internacional.

El conversatorio contó con la participación de figuras del ámbito diplomático, educativo y social, entre ellas Johan Verkammen, embajador de Bélgica en México; el cónsul Guillaume de Gerlache; y Manuel Jabonero Prieto, coordinador de Incidencia Política de Brigadas Internacionales de Paz (pbi México). También participaron Gloria Vergara, directora de la Facultad de Derecho de la UAEM; Aurora Hernández, de la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en Morelos; y Paloma Estrada, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A.C. y miembro del Consejo del Municipio Indígena de Alpuyeca.

Wilfrido Ávila director del museo dio la bienvenida al evento, reconociendo la importancia de reunir a representantes de comunidades indígenas para dialogar sobre multiculturalidad y pluriculturalidad: “Estamos aquí para hablar de la identidad que hemos estado buscando”, expresó.

El dialogo como puente para defensa

“No venimos a imponer, venimos con humildad y respeto para aprender», expresó Johan Verkammen, embajador de Bélgica en México, durante la apertura del encuentro. Con un mensaje centrado en el reconocimiento al trabajo que realizan las comunidades indígenas en México, reconoció a las organizaciones de la sociedad civil que defienden sus derechos y agradeció la invitación y la hospitalidad de la UAEM: “Gracias por abrirnos este espacio a mí y a mi colega, por recibirnos con tanta calidez en este museo universitario que simboliza la fuerza cultural de los pueblos originarios”.

Verkammen hizo énfasis en que este encuentro había sido planeado desde hace tiempo, motivado por la necesidad de comprender y acompañar las luchas por los derechos colectivos, particularmente las de las comunidades y las mujeres. “Reconocemos que los pueblos indígenas son clave en el desarrollo cultural y en las alternativas para un desarrollo sostenible. Su lengua, su cosmovisión, sus formas de vida son parte de la respuesta a los desafíos contemporáneos”, afirmó.

El embajador subrayó que, si bien no puede intervenir directamente en los conflictos locales, su presencia forma parte de un esfuerzo internacional por visibilizar y respaldar estas causas. Señaló que la Embajada de Bélgica en México colabora con el programa “Protejamos sus voces” una iniciativa de las embajadas de la unión europea, que apoya a defensoras y defensores de derechos humanos, y resaltó la importancia de generar confianza desde la escucha activa.

En su discurso, citó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y enfatizó que las luchas locales son también parte de una agenda global: “Venimos a ser aliados. No traemos respuestas, sino la disposición de acompañar y construir puentes desde el respeto mutuo. Este es un trabajo que se sostiene desde la comunidad, y es un privilegio poder estar hoy aquí”.

Asu vez, el cónsul Guillaume de Gerlache compartió una reflexión en cinco puntos sobre el valor de las y los defensores de derechos: visibilizan injusticias, defienden lo común y lo colectivo, fungen como puentes entre la sociedad y el poder, generan conocimiento desde el territorio y encarnan un compromiso con el bien común: “Su trabajo es esencial para que los derechos se conviertan en acciones concretas”, subrayó.

Hablando desde el territorio

Durante la dinámica del encuentro, se planteó el papel que desempeñan las personas defensoras de los derechos humanos. Paloma Estrada, desde el Consejo del Municipio Indígena de Alpuyeca, reconoció el valor de quienes luchan cada día por transformar su entorno. “Desde mi comunidad vemos dos tipos de personas: quienes esperan un cambio y quienes trabajan para construirlo. Las personas defensoras de derechos humanos tocan el corazón y siembran esperanza. Todos y todas podemos ser defensores desde nuestras acciones cotidianas”, expresó.

Al micrófono, compartió los desafíos de defender los derechos colectivos desde la acción comunitaria. “No siempre hacer las cosas bien garantiza el éxito, pero es el único camino. Así fue como logramos la creación del municipio indígena de Alpuyeca”, relató. La experiencia fue contada como una herencia de lucha y amor por el territorio: “Alpuyeca es el lugar más hermoso que tenemos”, decía su padre, lema que hoy forma parte de su identidad y bandera política que los representa.

Academia y derechos colectivos

Por su parte, Gloria Vergara reconoció el compromiso de la universidad con los temas de interés social, especialmente en torno al derecho indígena. “Estamos en una sociedad diversa, con muchas singularidades, y entre esas vulnerabilidades también nos reconocemos”, señaló. “Nombrarlos no significa inventarlos: están aquí y son parte de la sociedad. Desde la universidad, bajo el liderazgo de la rectora, es esencial ampliar las oportunidades para que esas voces sean escuchadas”.

Subrayó que la universidad tiene el reto de formar estudiantes conscientes del contexto legal y social en el que viven. “Tenemos leyes adecuadas, pero hay que analizar y traducirlas para que sean herramientas concretas. La academia debe ayudar a llenar esos vacíos. Hoy existen más de tres mil comunidades indígenas reconocidas, pero muchas siguen sin ser escuchadas”.

Para la UAEM y desde la Facultad de Derecho, el trabajo no se reduce a la enseñanza: “Desde la universidad hemos firmado convenios con comunidades para elaborar estatutos y trabajar de manera conjunta en procesos de autonomía, como el de Alpuyeca. Sabemos que existe una deuda histórica con nuestras raíces, y debemos asumirla desde la acción”.

El resultado de las luchas

Desde una perspectiva jurídica, Aura Hernández, de la Casa de la Cultura Jurídica de la SCJN en Morelos, se refirió a la reciente reforma del artículo 2º constitucional, que reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos, como fruto de muchas luchas. “Yo vengo de un pueblo afrodescendiente en Veracruz y he visto la resistencia a reconocerse como tales. No hay que negar nuestra negritud. Este reconocimiento legal es lo mínimo que el Estado debe hacer. Aunque insuficiente, representa un paso importante y debe ser defendido”.

También relató su camino en la defensa de derechos desde el caso emblemático de la desaparición de José García González en Cuautla en 1988 y la movilización social que contribuyó a la creación de la Comisión Independiente de Derechos Humanos en Morelos. “Para mí, esta institución es la única que tiene la voz de quienes les han violentado sus derechos”, afirmó, destacando la incidencia que tienen los defensoras y defensores en estas luchas, así como los logros en reformas como las políticas de género, discapacidad e inclusión. También destacó el avance en la sensibilización institucional y el reconocimiento de los sistemas normativos propios, aunque aclaró que aún queda mucho camino por recorrer.

Defensa de los derechos para una vida digna

La voz de Paloma Estrada cerró el encuentro enfatizando que la autonomía no es una concesión, sino un derecho ganado colectivamente: “Estamos aquí porque creemos en las decisiones tomadas en asamblea, con la mano alzada. Cuando alguien se pone del lado de la injusticia, se ubica del lado de la opresión. Y cuando una comunidad avanza en sus derechos, avanzamos todas y todos”.

Al finalizar, dejo una reflexión hacia la construcción de más espacios para las comunidades indígenas: “Durante mucho tiempo, alguien más escribió la historia de nuestras vidas. Hoy eso se acabó. Estamos escribiendo nuestra historia, y decidimos que queremos un futuro con libertad, con dignidad, con justicia. Ya no vamos a permitir que otros hablen por nosotras y nosotros. Aquí estamos, aquí hemos estado y aquí vamos a seguir”.

Grupo de personas en una oficina

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El conversatorio «La Defensa de los Derechos Humanos y los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas», realizado en el Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo. Foto: Jazmin Aguilar

Un grupo de personas frente a una mesa con una caja de cartón

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“Las personas defensoras de derechos humanos sostienen la vida”, dijo el cónsul Guillaume de Gerlache al referirse al papel fundamental de quienes luchan por el bien común desde el territorio. Foto: Jazmin Aguilar

La Jornada Morelos