

La frontera entre Alemania y Polonia había estado abierta de manera histórica gracias al acuerdo Schengen, ahora se ha convertido en un escenario de tensión migratoria. Ambos países han instaurado controles fronterizos en medio de un creciente desacuerdo sobre la política de asilo y el trato de personas migrantes que ingresan a la Unión Europea. Hay tensiones al interior de ambos países y las decisiones en general son empujadas por una tendencia xenófoba y antiinmigrante en Europa ¿Se acabó el sueño de la movilidad liberal en Europa? ¿Es sólo la punta del iceberg o una cuestión menos relevante? Aquí algunas notas.
Una de las grandes promesas del liberalismo, así como de los modelos económicos y políticos de occidente fue la libertad del movimiento. No sólo el movimiento de productos sino la movilidad de las personas como un sueño del flujo Lao-Tse. El espacio Schengen se postuló como un modelo regional de acceso a la eliminación de controles fronterizos. En 1995 Europa eliminó estos controles para países como Alemania, Bélgica, Francia, España, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal. Luego la zona se extendió con una zona cada vez más amplia que incluía países que no estuvieran en la Unión Europea como Noruega, Suiza e Islandia y que excluía a algunos de la Unión como Irlanda o Chipre.
Hay una desproporción de noticias respecto a la imposición de medidas fronterizas de aquellos países que forman parte de la Unión Europea, en la actualidad 11 de los 29 países de la zona Schengen cuentan con controles fronterizos, pero hay mucha más tensión mediática respecto a las recientes imposiciones de Polonia. El ministro polaco del Interior, Tomasz Siemoniak, afirmó el 5 de julio que los controles temporales se imponen son recíprocos porque Alemania tiene controles desde octubre de 2023. Aquí entran en juego los factores internos y regionales para comprender parte de las tensiones.
En Europa el creciente resurgimiento de las derechas tiene una presencia relevante, en Alemania en las elecciones de febrero ganó el canciller Friedrich Merz con el partido de centro derecha conocido como Unión Demócrata Cristiana con un discurso bastante fuerte frente a las personas migrantes desde su campaña. En segundo lugar, como fuerza política se encuentra el Alternative für Deutschland (AfD), un partido de derecha nacionalista y populista. Merz junto con su ministro de interior Alexander Dobrindt intensificaron el control fronterizo unos días después de asumir el cargo bajo la excusa de mantener autoridades para proteger a las personas más vulnerables.
En el caso polaco la cosa es similar. Tusk es el líder del partido Plataforma Cívica y primer ministro de Polonia desde diciembre de 2023, se considera que su partido es de centro y su coalición se enfrenta a una oposición del partido nacionalista Ley y Justicia. En junio la oposición nacionalista ganó la presidencia con el historiador Karol Nawrocki. A recordar que el ejecutivo de Polonia es bicéfalo por lo que cuenta con dos representantes que en este momento son de diferentes coaliciones políticas. En ese sentido Nawrocki ha profundizado el estancamiento político y paralizado las iniciativas de Tusk en temas de aborto, independencia judicial y derechos LGBTQ+.
En cuanto al contexto regional. Polonia también ha implementado medidas de control migratorio frente a Lituania donde inmigrantes han llegado desde Bielorrusia que, de acuerdo con Tusk, organizaba vuelos desde África y Asia. Otro factor por tomar en cuenta es que Alemania ha devuelto migrantes a Polonia desde Alemania. En junio un tribunal en Berlín detectó que la policía fronteriza deportó ilegalmente a 3 solicitantes de asilo de origen somalí hacia Polonia sin que se les permitiera iniciar un proceso legal en Alemania. Aunque esto fue un revés para Merz las autoridades dijeron que continuarían con dichos procesos. Esto generó tensiones con Polonia porque se formaron algunos grupos informales de guardias fronterizos y/o nacionalistas de derecha, lo que a su vez representó un monitoreo mediático para Tursk.

La idea de un espacio libre en movimiento está en constante tensión. Pero no del todo es culpa de Polonia y Alemania. Incluso el canciller alemán Friedrich Merz dijo que quiere conservar el espacio Schengen pero que no se debe de abusar de él. Por una parte, son las tensiones que producen los nacionalismos y por otra, la negativa de los Estados a permitir la libre movilidad de las fronteras. tiempo.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

