

Incluso antes del 2010, cuando finalmente se firmó el decreto de protección que creó el Parque Estatal El Texcal, en uno de los espacios de recarga de agua más importantes de Morelos, se hablaba de la urgencia de frenar la invasión ilegal de predios en el área que, perteneciente a los bienes comunales de Tejalpa y regulada por el Ayuntamiento de Jiutepec, era ya un espacio de frecuentes invasiones.
En los tres sexenios que pasaron desde entonces hubo invasiones constantes y en al menos una decena de ocasiones, la policía intervino para desalojar a invasores del área protegida y destruyó las cabañas y chozas que ya habían construido.
Evidentemente las acciones no fueron suficientes y El Texcal ha visto reducirse su área protegida colindante con Santa Catarina en Tepoztlán. Por lo menos cuatro colonias en Jiutepec siguen presionando los linderos del área y ponen en riesgo con ello no solo la biodiversidad, también la principal área de recarga de agua de Morelos.
Cuando en noviembre pasado la gobernadora, Margarita González Saravia, junto a alcaldes, instituciones académicas y especialistas en medio ambiente, prepararon el programa de rescate del área protegida de El Texcal, estaba ya muy claro que a tres lustros de la declaratoria, el modelo de protección había fallado en gran medida por fallas en el diseño de las políticas ambientales de los tres sexenios anteriores, pero también por la corrupción y omisiones de los ayuntamientos de Jiutepec y Tepoztlán, y de las administraciones estatales.
El modelo no evitó, por ejemplo, la extensión de las colonias Josefa Ortiz de Domínguez y Loma Esmeralda, y la creación de Lomas del Pedregal, dentro de la zona de recuperación El Texcal, ya dentro del Parque Nacional El Tepozteco, que impusieron un límite artificial entre éste y el Parque Estatal El Texcal.
Frente a esa profunda falla en el mecanismo de protección, la gobernadora y su equipo se dieron a la tarea de rediseñar el esquema, una labor nada sencilla en tanto requiere del apoyo del gobierno federal para reforzar la protección jurídica y operativa en la zona, de recursos en programas que puedan impulsar actividades económicas como el ecoturismo para el bienestar de los habitantes de la zona; pero mucho más del compromiso de los ayuntamientos a fin de que sean ellos directamente quienes supervisen y eviten las invasiones del territorio.

A favor del proyecto, por supuesto, está el cuidado que los comuneros de Tejalpa han puesto para denunciar las invasiones y advertir constantemente del deterioro ambiental en la zona por diversos factores; también la colaboración de instituciones científicas y académicas que permiten fortalecer con conocimiento los proyectos de conservación; y ahora el concurso de dos alcaldes con buena voluntad para colaborar, en Jiutepec Eder Rodríguez Casillas, y en Tepoztlán, Perseo Quiroz Rendón.
Por supuesto que no basta con la buena voluntad, pero sin duda es el primer paso para cumplir el objetivo que comparten todos los morelenses y que expresa muy bien la gobernadora cuando advierte que no se permitirá la invasión de un metro más en El Texcal y en otras zonas protegidas. La colaboración de todos es vital para cumplirlo.

