Está por cumplir sus noventa años, la muy querida Gaby Videla, mexicana y morelense por convicción, chilena por nacimiento, quien cuenta con una larga y riquísima trayectoria de participaciones organizando agrupaciones de obreros, campesinos, vecinos, en fin, formando comunidades, desde su juventud en Chile, unos años en los Estados Unidos, y los más de su vida, en nuestro estado de Morelos.

Sus padres criaron a nueve hijas y a un hijo, y tenían también su historial de quehaceres de participación social democrática en Chile. Gaby desde su juventud temprana, se adhirió a la organización Juventudes Obreras y Campesinas de Chile (JOV), y a los 18 años ya era su lideresa nacional. Con tal representación fue invitada a tomar cursos por una organización de Bélgica, lo que apoyó su formación. Regresó a Chile, y terminó allá su carrera de periodista, de la que obtuvo importantes herramientas que aplicó en adelante, aportando a las luchas en las que se inscribió.

Tal era su liderazgo, incluso familiar, que atrajo a todas sus hermanas a formar parte de las JOC, en que destacaron como activistas. Dicha organización tenía respaldo de la diócesis católica chilena, y su orientación iba en paralelo con otras que en Brasil eran asesoradas por Paulo Freire, quien se acercó a las chilenas y dejó en ellas honda huella. Por entonces, los textos de Martha Harnecker sobre materialismo histórico, circulaban ampliamente entre las juventudes chilenas, como ocurrió entre las juventudes democráticas de Latinoamérica. Eran los principios de los años setenta del siglo pasado, cuando las luchas contra las dictaduras tomaban fuerza y libros tanto argentinos como chilenos estaban muy bien posicionados con importantes textos de ciencias sociales en México.

Pregunten a ella la anécdota simpatiquísima de cómo fue a casarse con un gigante, Raymond Planck, norteamericano, miembro de una organización católica con apoyos no asociados a la USAID, hacia organizaciones de la sociedad civil, de tal línea de acción popular democrática. De Raymond fue la iniciativa de contar con un sitio público en el cuál depositar las cenizas, dentro de la Catedral de Cuernavaca. Ambos fueron muy cercanos a Don Sergio Méndez Arceo, tanto, que él se volvió protector de Gaby, al enfrentar ella acusaciones políticas por su participación social en México. También se convirtió en su responsable de comunicación, revisando sus escritos, y colaborando con el obispo en otros empeños sociales de su interés. En la reciente película El Obispo Rojo, del director cinematográfico Francesco Taboada, aparece Gaby, quien da cuenta ahí de su relación con Don Sergio.

Gaby estuvo en CIDHAL AC a cargo del área de publicaciones. También llegó a ser editora del Correo del Sur, semanario morelense que destacó en las décadas de los ochenta y noventa, por su compromiso de difundir las luchas populares, en tiempos en que el priismo las silenciaba y los periódicos locales omitían aquello que pudiera “molestar” a quienes gobernaban.

Gaby fundó con otros luchadores sociales el Centro de Encuentros y Diálogos, que funcionó por años en la Calle Humboldt de Cuernavaca. Además, es fundadora de Fundación Comunidad, A. C., organización civil vivita, que apoya la formación de comunidades en pueblos de Morelos, con financiamiento de iniciativas juveniles de beneficio para mujeres, infantes, y la población necesitada. ¡Gran legado de Gaby Videla, que tanto le agradecemos! ¡Larga vida a Gaby, escritora, pintora, luchadora social!

Gaby Videla, foto de Maricela Figueroa Zamilpa

Miguel Á. Izquierdo S.