Desde Echeverría, México apoya la relación con Palestina

(Segunda parte y final)

Queridos lectores ante el peligro para el mundo de la guerra entre Israel y Hamas en la que la población civil palestina está siendo masacrada y lastimada la israelí, cobra dimensión la firma de los Acuerdos de Oslo que en su momento signaron dos dirigentes: Arafat representante del mundo palestino e Isaac Rabin Primer Ministro de Israel, documento que, muertos los dos, ha resultado inútil. Arafat presuntamente por una enfermedad rarísima y Rabin, asesinado en Tel Aviv por un judío ultraderechista luego de una popular manifestación de apoyo a los Acuerdo de Paz con Palestina. Hoy, considerados ambos, Héroes de la Paz.

Luego de este breviario inicial que explica la complejidad y dificultad de lograr un nuevo acuerdo de paz, continúo con el impacto que para México tuvo aquel encuentro Arafat-Echeverría en Alejandría, Egipto el 5 de agosto de 1975. Sigue narrando Jorge Carrillo Olea, participante de esa reunión y único sobreviviente de la determinación de ambos dirigentes por iniciar relaciones. Sigue su crónica: “Terminando mi encuentro en un bazar en la capital egipcia, con la amable señora que me recibió y con la que dialogué que después me enteraría era hermana de Arafat, el mismo taxi me llevo a la Embajada de México en El Cairo.

“Ya me esperaba el embajador Roberto de Rosenzweig (La Haya 1924-CDMX 2016). Amable, me preguntó por qué no había anunciado mi vuelo, me hubiera recibido. No contesté. Me informó el detallado programa de la visita presidencial que incluía: El Cairo, las pirámides de Gizé, ofrenda floral en la sepultura de Anwar el Sadat, entrevistas, luego una visita a Alejandría un tanto ociosa según remarcó el diplomático. Viajo el presidente a Tebas, a los templos egipcios de Abu Simbel en la región de Nubia. Luego visitó la formidable tumba de Tutankamón y ya. El presidente seguiría a Israel y yo a Delhi. La visita a Alejandría tendría sus rarezas. El presidente se alojaría en el Palacio de Ras-El-Tin, morada antes de salir al exilio en 1952 de Faruq I, último rey de Egipto. La comitiva en un hotel visitaría la zona donde se cree que estuvo la gran y mística biblioteca.

“Para el presidente extrañamente el programa marcaba ´mañana abierta´. Ya muy de noche recibí una visita en mi habitación que me reveló que, a las diez horas del día siguiente, Echeverría recibiría al presidente de la autoridad palestina Yaser Arafat. De inmediato me dirigí a informarle… Al siguiente día, Echeverría salió de su habitación. Me invitó a desayunar y pidió detalles de mi viaje y si se había mantenido el secreto de los arreglos para la visita. En el último momento, objetó el salón dispuesto para el encuentro, lo cambió a una terraza frente al mar. El servicio de Arafat se alarmó, pero terminó cediendo.

“El líder palestino llegó a la hora dicha. Saludos de rigor, servicio de té y café. Quedamos en la terraza Arafat, Echeverría, nuestro intérprete y yo. De lo que ahí se dijo nada se dio a conocer. Arafat que había volado desde Palestina solo para el encuentro, regresó tan pronto se despidió. Cosas raras sí emergieron: se ordenó al secretario de Relaciones Exteriores, Emilio O. Rabasa volar de inmediato a Tel Aviv a anticipar los temas de la entrevista al Primer Ministro Rabín, llevándole una ramita de olivo, (símbolo de paz y reconciliación). Las cosas desde el aeropuerto de esa ciudad no marcharon bien. Al presidente lo insultó una turba de estudiantes al bajar el avión, él lo atribuyó a una señal de gobierno. El diálogo con el Primer Ministro fue amargo.

“Mas detalles. Sin hacerlo público, tal vez como reacción, Echeverría ideó visitar formalmente Jordania, país árabe con el que no teníamos relaciones. Era otro movimiento en el tablero presidencial sobre el Medio Oriente, antes visitaría en Irán al Sha Pahlevi. Pero antes, terminada la visita de Egipto, el embajador me invitó a comer pescado blanco del Nilo a las brasas en una palapa sobre el hermoso y famoso río. Diplomáticamente quiso ´sopearme´, fracasó. Esa tarde partí para la India.

“Aunque en su momento, nada se supo de las resoluciones que tomaron Arafat y Echeverría en Alejandría en 1975, la cancillería informó que ese día, llegaron al acuerdo de la apertura en nuestro país de una oficina de información de la OLP, fue un pacto que se tomó aquella mañana en la terraza del palacio”. Fin de la crónica.

Veinte años después del encuentro en Alejandría en 1975, México elevó unilateralmente el rango de dicha oficina a delegación especial de Palestina y en febrero de 2013 por primera vez, el representante palestino presentó oficialmente sus cartas credenciales al Jefe del ejecutivo de México. En respuesta, nuestro país estableció una oficina de representación ante la Autoridad Nacional Palestina en Ramala, Cisjordania en julio de 2005. En 2012 México votó a favor de que Palestina fuera reconocida como estado observador en la ONU como aceptación del Estado de Palestina. En consecuencia, en diciembre de 2018, por primera vez el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki asistió a la toma de posesión de AMLO como presidente de México. En 2023, el gobierno palestino estableció una embajada en México. Y nos leemos el próximo miércoles.

Una Embajada Palestina en México fue el colofón de aquel encuentro entre Yasser Arafat y Luis Echeverría el 5 de agosto de 1975 en Alejandría, Egipto. Hoy, la crónica del tercer asistente a esa reunión, Jorge Carrillo Olea, relata lo sucedido.

Foto: news.culturalcolectiva.com. / cortesía de la autora

Lya Gutiérrez Quintanilla