El 13 de junio de 1939 llegó a Veracruz el trasatlántico Sinaia, en él había mil 600 españoles que venían huyendo del fascismo implantado en España por la dictadura de Franco.

Entre ellos se encontraba mi tía Sofía Garro, hermana de mi abuelo, mi tío Joakin Belasko, su esposo y sus hijos Ananda, Aurora Juako y Damodar Belasko Garro.

Esos mil 600 refugiados eran la flor de España, intelectuales, médicos, ingenieros, matemáticos, arquitectos, actores y actrices, militares, abogados. De ellos y de los que llegaron antes, como mi madre Debaki, salimos nosotros, una nueva estirpe, con gran cariño a España, pero orgullosos y mucho, de ser mexicanos, orgullosos de haber nacido aquí, en este hermoso y generoso país, agradecidos siempre y de todo corazón, al general Lázaro Cárdenas y al pueblo mexicano que recibió con generosidad infinita a nuestros padres y abuelos.

El mejor regalo que tuvimos fue nacer aquí, en esta nuestra tierra, nuestra amado México. Y aquí estamos, aquí están ya enterrados nuestros padres y abuelos. Se dice que uno es de donde están enterrados sus familiares, pues los nuestros aquí están y por eso nosotros somos de aquí, de nuestro amado México.

Nota de La Jornada Morelos

En junio de 1939 arribó al puerto de Veracruz el buque Sinaía con los primerosd mil 600 españoles republicanos refugiados por el gobierno de Lázaro Cardenas, en total, México recibió a más de 25 mil españoles cuyos sueños florecieron de este lado del Atlántico con una profunda influencia en la economía, las ciencias sociales, la educación y el arte.

Además de México, el Exilio Republicano también tuvo como destino Francia, Argentina y la Unión Soviética, entre otras naciones. Aunque muchos exiliados lograron regresar a su patria en la década de 1940, arededor de 250 mil españoles son considerados exiliados permanentes, muchos de ellos y ellas fueron excombatientes, políticos o funcionarios con nexos directos con la Republica.

De acuerdo a la historiadora Clara Lida, “fue a Daniel Cosío Villegas —encargado de negocios en Portugal— a quien antes que a nadie, se le ocurrió la idea de que México debía acoger a científicos e intelectuales españoles, para que continuaran sus actividades, mientras la República Española luchaba contra el fascismo y se decidía el futuro de España y en previsión de que la República fuese derrotada”.

Los refugiados republñicanos impulsaron la ceación de la Casa de España en México, hoy El Colegio de México, y el Fondo de Cultura Económica, así como a reforzar el profesorado de la UNAM y el IPN. Entre otras muchas aportaciones de los científicos españoles

Según Antonio Alatorre, académico de El Colegio de México, al que ingresó en 1948 y convivió con aquella generación de intelectuales españoles: “la tarea que hicieron es de un valor absolutamente inapreciable, había que ver renglón por renglón qué ha sido México antes y después de estos grandes hombres”.

Entre muchos otros campos, “la filosofía era una antes y fue otra después con José Gaos, por mencionar un solo nombre, aunque no era el único filósofo; lo que había de vida musical antes, aunque tuviéramos a Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, fue otra con la llegada de los españoles. Aumentaron los conciertos, se organizaron por primera vez conciertos de música de cámara, se hicieron publicaciones de música; el sicoanálisis era desconocido aquí, prácticamente empezó con los españoles”. Los elementos en común entre aquel grupo eran: rigor intelectual, mística de trabajo, disciplina y compromiso con el país.

Foto en blanco y negro de un barco

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

El Buque Sinaia en Veracruz, 1939. Foto: El País

Francisco Guerrero Garro