
Angélica Estrada
Un panorama complicado se cierne sobre la infraestructura de saneamiento en Morelos, donde la gran mayoría de las plantas tratadoras de aguas residuales se encuentran en estado crítico. De las 132 instalaciones existentes en la entidad, un alarmante 60% están completamente inoperantes, aunado a que el resto opera de manera inadecuada, sin cumplir con los estándares necesarios para garantizar un tratamiento efectivo.
Así lo reveló Javier Bolaños, titular de la Comisión Estatal del Agua (CEAGUA), quien hizo un llamado para que se le dé mantenimiento a la brevedad. Esta situación, que se ha prolongado por años, representa un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente en el estado, impactando directamente la calidad de los cuerpos de agua y la disponibilidad del vital líquido.
La inoperatividad o el funcionamiento deficiente de estas plantas significa que millones de litros de aguas residuales, provenientes de hogares, industrias y comercios, son vertidos directamente en ríos, barrancas y acuíferos sin el tratamiento adecuado. Esto provoca una severa contaminación, afectando ecosistemas acuáticos, la flora y fauna local, y poniendo en peligro el abastecimiento de agua potable para las comunidades.
Bolaños Aguilar ha expresado en diversas ocasiones la preocupación de la CEA por la crisis hídrica que enfrenta Morelos, la cual no solo se limita a la disponibilidad del agua, sino también a su saneamiento. La falta de inversión y el mantenimiento deficiente a lo largo de los años han contribuido a este deterioro masivo de la infraestructura.
Según el titular de la CEAGUA, la rehabilitación de estas plantas tratadoras es una prioridad impostergable. Se buscarán mecanismos y recursos para iniciar un programa intensivo de mantenimiento y reactivación, lo que implicaría una inversión significativa y la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y las autoridades municipales, quienes son responsables de la operación de muchas de estas instalaciones.

La urgencia de esta medida radica en que el incumplimiento de las normativas de tratamiento de aguas residuales no solo tiene consecuencias ambientales, sino que también puede acarrear sanciones económicas y jurídicas por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Más allá de las multas, la principal afectación recae en la calidad de vida de los morelenses, quienes dependen de un acceso seguro y saludable al agua.
La situación actual en Morelos refleja un desafío complejo en la gestión del agua, donde la falta de saneamiento se suma a otros problemas como la sobreexplotación de acuíferos y la contaminación de cauces superficiales.
La CEA, bajo la dirección de Javier Bolaños, busca impulsar un cambio de paradigma en la administración del recurso hídrico, priorizando la recuperación de la infraestructura existente y la implementación de acciones ejecutivas que permitan atender de manera efectiva esta crisis.

