
Clara Viviana Meza
En el poblado indígena de Tetelpa, en el municipio de Zacatepec, “el tecuán es algo que ya lo traemos en la sangre”. Por ello, ante un mundo devorado cada vez más por la tecnología, desde hace nueve años, por iniciativa de Florentino Sorela Severiano, patrimonio vivo de la humanidad por la UNESCO, se ha fortalecido el rescate de esta tradición ancestral con el Encuentro Nacional de Tecuanes, lo que ha permitido que las infancias conozcan su herencia cultural y no la dejen morir.
Actualmente, Roberto Sorela Cortina, heredero pitero, compartió en entrevista para La Jornada Morelos que tiene a su cargo cuatro grupos de jóvenes: hombres, señoritas, adolescentes y niños de kínder, con la intención de preservar esta tradición ancestral para que no se pierda; “queremos que no nos gane la modernidad”.
“A mí me gusta mucho. Como piteros nos emociona todo esto porque vemos la aceptación de la gente que sí le gusta y como vemos la actualidad que ya está mucha modernidad queremos que no nos rebase o si nos podemos ir de la mano las dos, la modernidad y la cultura, de la tradición, porque muchas veces les gusta más lo que no es cultura y se va perdiendo”, destacó.
En este sentido, Luis Alberto Sorela Cortina, hijo también de Florentino Sorela, compartió que “a lo largo de mi existencia me he percatado que el sentir del tecuán se lleva ya en la sangre”, por lo que hablar de las infancias y de las juventudes “en estos momentos críticos para la población” resulta imprescindible para la “preservación de la herencia”.
“Me he percatado que en las pláticas que sostengo con mi papá, hace referencia mucho al rescate de la cultura y que sean las infancias y las juventudes las que se encarguen de conservar esta tradición, a través de la participación constante. Desde finales de septiembre y principios de octubre mi papá empieza a organizar la danza con los niños. Ellos vienen a tocar la puerta de la casa para preguntarle si ya va a empezar a armar el grupo porque están deseosos de querer participar.

“Buscamos que la cultura no se transfigure y que persista. Desde el kínder representan la casa del tigre, eso es lo que me ha permitido a mí poder decir cuán importante es esa participación de los niños, de las niñas, de las juventudes, en donde puedan hacer propio ese sentimiento de lo que significa y que se transmite de generaciones y participar en las danzas es una manera de agradecimiento de una deidad”, destacó.
La intención también es que se puedan rescatar en medio de la era tecnológica los valores, a través de la danza mediante una colaboración y trabajo en equipo. Actualmente, el grupo de infantes tecuanes suma alrededor de 20 niños y niñas.
Desde los 90s, participación de mujeres en la Danza de los Tecuanes
Anteriormente, se pensaba que solamente era el personal masculino el que participaba dentro de la danza del tencuán; sin embargo, poco a poco se han ido integrando mujeres, “con esta apertura que particularmente tuvo mi papá y todos abonamos a que se diera”.
Otra vez Roberto Sorela recordó que desde el año 1992 su papá recibió el primer grupo de mujeres en el pueblo, luego de que lo fueron a buscar para que les enseñara a danzar.
“Las mujeres lo fueron a ver. Dijeron, don Florentino, ya es hora de las mujeres y desde entonces prevalece la tradición de las mujeres. A mí me gusta porque ahorita ya hay igualdad de género, ya no hay nada de que tú sí, tú no. La mayoría de las mujeres ahorita ya quieren ser tecuanas”, abundó.

Foto: Patricia Morales

Ya hay Tecuanas. Foto Patricia Morales

