Nuestras raíces

La organización de la sociedad tenochca

(In tecpantlahtolli nechicoliztli tenochcame)

Tatiana Valdez Bubnova*

Aunque varios teóricos en su narrativa historiográfica conceden un espacio importante a las sociedades igualitarias, principalmente en lo que refiere a los estadios tempranos de las organizaciones sociales, las sociedades mesoamericanas, al momento del contacto con los conquistadores europeos, no eran ni sociedades tempranas, ni igualitarias. Un ejemplo muy destacado es el de la sociedad tenochca.

Según criterios tipológicos, esa sociedad mesoamericana tardía suele definirse como un Estado teocrático militarista, con un Huei tlahtoani como comandante supremo, a la cabeza del gobierno, que era apoyado en sus tareas por un consejo de nobles, al cual se podía acceder solo por nacimiento. En etapas específicas del desarrollo de esta sociedad estatal, se podía también acceder a ciertos cargos jerárquicos por medio de las hazañas militares y posiblemente algunos funcionarios de los calpullis participarían en ciertas decisiones estatales.

Este Estado centralizado que se asentó en la Gran Tenochtitlan, era la cabecera que se encargaba del control territorial que organizaba en torno de sí y en su provecho, a un creciente sistema de tributación. Los macehualtin tenochcas también tributaban al Estado.

Dicho lo anterior, es necesario destacar que el mundo se encuentra en perpetuo cambio y movimiento, y la organización de la sociedad antes descrita no siempre tuvo las características con las cuales lo conocieron los europeos en el siglo XVI.

Las sociedades hablantes de náhuatl y presuntamente también de otros idiomas originarios, que la memoria mito-histórica recuerda, en su origen migraron de un lugar llamado Chicomoztoc, hacia diversos destinos. El destino de los nahuas que se volverían tenochcas fue señalado por su dios Huitzilopochtli. Esto indica que quienes lo seguían, migraron unidos por lazos tribales, que estarían basados en relaciones familiares, así como en tradiciones y costumbres compartidas. Una sociedad tribal establece relaciones de poder en una escala menor que las sociedades de tipo estatal y su cohesión social está fuertemente basada en lazos de parentesco y de autogestión. Pero, aun así, la sociedad tribal es jerárquica, y se considera que una de sus unidades políticas fundamentales se basaba también en lazos familiares y una marcada capacidad de autogestión y de independencia política. Se trata del calpulli, una unidad social que llegaba a contar con características territoriales, cuyas funciones determinaban el acceso a la vivienda, la organización comunitaria, la educación y la producción económica agrícola y artesanal. El calpulli estaba regido por un calpullec y en los tiempos del Estado imperial tenochca, la autoridad de este jefe tribal del calpulli, debía ser confirmada por el jefe del Estado, el tlahtoani, y se encontraba relativamente supeditado a él. En su nivel más básico, la sociedad tenochca era de tipo patriarcal y el jefe de familia era el padre de familia, y así se establecieron relaciones jerárquicas hologramáticas en los distintos niveles de la organización social.

La sociedad tenochca, en su etapa imperial, funcionaba como un estado centralizado, jerárquico y teocrático, con instituciones complejas, mecanismos de dominación y control, y un claro proyecto de expansión imperial. Todo esto la señala a la Tenochtitlan del período tardío, como una de las civilizaciones mesoamericanas más representativas de una sociedad estatal prehispánica centralizada y altamente jerarquizada.

*Profesora Investigadora de Tiempo Completo de El Colegio de Morelos

Tatiana Vanessa González Rivera