

Candidato a Magistrado Electoral de la Sala Regional Ciudad de México del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)
Mi nombre es Eduardo Quezada. Soy originario de un pequeño poblado de la sierra de Chihuahua, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua y maestro en Derecho Constitucional y Gobernabilidad por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hoy, me presento como candidato a Magistrado Electoral de la Sala Regional Ciudad de México del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
¿Y qué tiene que ver esto con Morelos, o con Guerrero, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala o CDMX, estados de la IV circunscripción? Mucho. La Sala Regional CDMX es la instancia que revisa y resuelve impugnaciones sobre elecciones en estos estados. Por eso, quienes aspiramos a ocupar este cargo debemos entender tu realidad y defender tu voz en los procesos electorales.
Mi camino no ha sido de privilegios. Inicié como “meritorio” en un Juzgado de Distrito, con contratos irregulares que alternaban con compromisos de la Juez. También colaboré en un centro integral de atención a mujeres y familias en situación de violencia. Pese a las dificultades, gané mis plazas por concurso, primero como actuario y luego como secretario. Así llegué al Tribunal Electoral colaborando casi 6 años en la Sala Regional Monterrey ocupando casi todos los cargos. Continué formándome: cursé diversos diplomados, una especialidad, una maestría con mención honorífica, y más adelante fui seleccionado, sin recomendaciones, para una pasantía en la OEA (Washington) y un voluntariado del PNUD en Bolivia.
Me desempeñé como Coordinador de Asesores en el Consejo General del INE por tres años; secretario técnico de la Visitaduría Judicial del TEPJF y recientemente, trabajé en misiones internacionales de observación y asistencia técnica electoral con ONU, OEA y la Unión Europea. Esta trayectoria de casi dos décadas me ha enseñado que los derechos humanos y la justicia electoral no puede ser ajena a la realidad social ni atrapada en el formalismo.
Quiero ser Magistrado Electoral para demostrar que el compromiso con la justicia también nace desde entornos no privilegiados, desde una universidad pública, desde la comunidad LGBTIQ+, desde una visión más cercana a quienes buscan justicia.

Un magistrado debe garantizar el texto constitucional, proteger la democracia y mantener la paz social. Pero también debe tener empatía, apertura y creatividad para interpretar leyes que no siempre prevén las complejidades humanas. Juzgar es un arte que exige cercanía con la gente.
Hoy, el cambio es posible. Esta es una oportunidad para abrir el Tribunal a quienes hemos sido históricamente excluidos de la élite del poder por no tener “los contactos”, “el apellido”, o no pertenecer a mafias académicas. Se ha dicho que no éramos “parte del círculo”, pero la justicia no puede encerrarse en burbujas de privilegio.
Creo en una justicia con tres pilares fundamentales:
• Humana, que promueva el acceso efectivo y la progresividad de los derechos.
• Cercana, con enfoque territorial y rendición de cuentas a la ciudadanía.
• Digital, que aproveche la innovación para fortalecer la democracia.
Desde esa visión, propongo:
1. Observatorio de Derecho Electoral Digital e Inteligencia Artificial: Impulsar una agenda conjunta con autoridades, universidades y sociedad civil para modernizar el sistema electoral. También, crear una plataforma interoperable entre tribunales para detectar y sancionar con mayor eficacia a quienes vulneran los derechos político-electorales.
2. Carrera electoral integral: Formar profesionales especializados en justicia electoral, administración de elecciones, análisis político y mejores prácticas internacionales.
3. Foro internacional permanente sobre calidad y confianza en elecciones, análisis de riesgos, estado de derecho y avance de la justicia electoral en las megalópolis de América Latina.
Es hora de transformar desde adentro. Que la justicia ya no sea privilegio de unos pocos, sino reflejo del país que somos y aspiramos a ser: plural, incluyente, equitativo y profundamente democrático.


