Los mexicanos no estamos condenados a los antiácidos y antidiarreicos

 

En la historia reciente, los mexicanos nos hemos acostumbrado a tener en la alacena, además de deliciosos condimentos, algún tipo de remedio contra los padecimientos gástricos. Desde los tés de manzanilla y anís, los diversos tipos de sales, hasta los mucho más modernos jarabes alcalinos, tienen presencia común en una cocina cuyo contenido irritante y graso son parte de la tradición.

Los padecimientos gastrointestinales han aumentado drásticamente en el país hasta convertirlos, según datos oficiales en la tercera causa de consulta médica ambulatoria en el país, después de las enfermedades respiratorias agudas y la diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad; sin embargo, por grupo de enfermedades, las gastrointestinales son el tercer lugar de consulta y las úlceras, gastritis y duodenitis el quinto; ambos grupos significaron en el 2022 más de dos millones de consultas médicas registradas.

Pero la mayoría de quienes padecen problemas digestivos no van al médico, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, calcula en 80 por ciento la proporción de mexicanos que sufre de trastornos gastrointestinales. El estreñimiento afecta a uno de cada cuatro mexicanos; dos de cada tres padecen cotidianamente de reflujo y el 15 por ciento tiene problemas de irritabilidad intestinal.

Por eso es tan común escuchar que alguien cerca de nosotros padece colitis, gastritis, intolerancia a la lactosa o al gluten, intestino perezoso y otros problemas que hace décadas parecían reservados para las personas mayores o quienes de verdad se excedían con algunas delicias de la cocina mexicana, como el chile, las grasas y los aguardientes.

¿Qué es la macrobiota intestinal y por qué no nos quiere?

Los especialistas atribuyen estos problemas a los cambios en la macrobiota intestinal. Si al leer esta parte entendiste poco, no te preocupes, acá te lo explicamos.

Hasta hace unos años, solo los médicos, nutriólogos y algunos iniciados habían escuchado el término macrobiota intestinal, en cambio, la mayoría de los mexicanos conocía el término de “flora intestinal”. Aquí no se trata de hacer un tratado, pero debes saber que macrobiota es un témino genérico que se ubica a diferentes conjuntos de levaduras, bacterias, virus y hongos, que se acumulan en zonas del cuerpo como la piel; los pulmones; las vías urinarias; orejas nariz y garganta; la vagina (en el caso de las mujeres), y los intestinos. El equilibrio de esa macrobiota permite al cuerpo defenderse de infecciones y otros padecimientos.

La macrobiota intestinal se compone de trillones de microorganismos que forman conjuntos únicos para cada ser humano (como huella digital) y trabajan en conjunto con los intestinos para permitir un funcionamiento normal. Las alteraciones en la macrobiota pueden producir padecimientos como diarrea, gastroenteritis, cólicos, enfermedades inflamatorias del intestino, entre otros.

La macrobiota comienza a diversificarse en la infancia, entre los cero y tres años; en los adultos se estabiliza y con el paso del tiempo va emprobeciéndose, lo que explica que los adultos mayores tradicionalmente sean el grupo más afectado por los padecimientos asociados con la escasez de flora intestinal. Pero no son los únicos.

También conocida como flora intestinal, la macrobiota se altera por lo que comemos y bebemos, pero también por lo que omitimos en nuestra dieta diaria. Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por ejemplo, demostró que la macrobiota de los pueblos prehispánicos cambió por el cambio en la alimentación, compuesta por maíz, frijol, calabaza, chía e insectos comestibles, a los alimentos que trajeron los españoles, y la fusión de ingredientes que creó la música mexicana.

Los hábitos alimenticios de los mexicanos han cambiado mucho también en las últimas décadas, las largas sobremesas del pasado prácticamente han desaparecido; ha aumentado el consumo de café, refrescos, grasas; una gran parte de la población padece obesidad; la vida cotidiana se volvió sedentaria y llena de estrés, y los desequilibrios en los nutrientes son comunes; además, el consumo de medicamentos ha aumentado drásticamente. Todo ello tiene efectos en el equilibrio de la macrobiota.

La importancia de la salud digestiva

Desde el 2005 en el mundo se celebra el Día de la Salud Digestiva como una forma de hacer conciencia en la población sobre la prevención y el tratamiento de las enfermedades digestivas.

En México, los principales trastornos digestivos son el estreñimiento, reflujo gastroesofágico, síndrome de intestino irritable y la dispepsia; pero otros padecimientos comunes en los mexicanos son la úlcera gástrica, cálculos biliares, intolerancia a la lactosa, hemorroides, afecciones hepáticas (cirrosis y hepatitis), pancreatitis, intolerancia al gluten y las infecciones intestinales.

La Secretaría de Salud del gobierno de México asegura que la alimentación inadecuada, sedentarismo y estrés, contribuyen a que haya más casos de enfermedades del aparato digestivo que puede derivar en cáncer de colon, y afectan en mayor medida a la población con obesidad. También advierte que más del 80% de los padecimientos gastrointestinales se originan en el consumo inadecuado de alimentos y bebidas,

“La recurrencia de síntomas como dolor o ardor de estómago, agruras, inflamación abdominal extrema, acumulación de gases, estreñimiento, baja o aumento del apetito, son signos de deterioro en la salud digestiva que las personas no deben normalizar y ameritan acudir a sus clínicas para recibir atención médica”, advierten los especialistas mexicanos.

Los mexicanos no estamos destinados a padecer enfermedades digestivas

Y aunque pareciera que la dieta rica en taquitos y toda clase de fritanga de los mexicanos nos predestina a una vida llena de omeprazol, bicarbonato, magnesio y sal de bismuto; lo cierto es que es posible cambiar los hábitos alimenticios y los patrones de actividad para poder mejorar la salud digestiva.

Por ejemplo, los especialistas sugieren practicar actividades físicas regulares como caminar y hacer ejercicios. No es necesario ir al gym con un tapete de yoga y una buena rutina de ejercicios puedes activarte en casa.

También es importante consumir alimentos ricos en fibra como fritas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, lo que ayuda a la regularidad del tracto digestivo y a la salud de la macrobiota. También es recomendable reducir el consumo de harinas, azúcares refinados, grasas y en cambio comer pescados, huevo y carnita asada.

Una recomendación menos alegre pero necesaria es evitar el consumo de bebidas alcohólicas, y reducir el de bebidas gaseosas. En cambio, debe beberse entre uno y medio y dos litros de agua al día.

Es vital masticar bien los alimentos. Nadie de los va a robar, toma tu tiempo, cada bocado debe masticarse hasta 40 veces, cuando el alimento se haya convertido en puré. Prefiere los bocados pequeños, mastica con la boca cerrada y come en un ambiente tranquilo.

Aunque es difícil por el ritmo de vida cotidiano, los expertos recomiendan evitar las comidas abundantes y en cambio distribuir la alimentación en varias tomas, cinco al día para evitar la sobrecarga del sistema digestivo.

Cuida tu microbiota: consume probióticos, yogures, quesos y leches fermentadas ayudan a enriquecer tu flora intestinal.

También se recomienda no fumar. Quienes lo hacemos estamos conscientes de que eso puede ser tan difícil como volverse astronauta, así que por lo menos reduce lo más posible el consumo de cigarros; también el de café.

Controla el estrés, hay decenas de formas que pueden ayudarte a hacerlo, rutinas de ejercicio en la oficina, juguetes para el manejo de la tensión, ejercicios de respiración, música y sonidos relajantes.

Reduce el consumo de medicamentos. Si bien la vida actual nos ha enseñado a andar como farmacias por todos lados, los medicamentos afectan la estabilidad de la microbiota, considera ejercicios de respiración o corporales para evitar o aplazar (por ejemplo) lo más posible el uso de analgésicos para dolores leves.

Cada año el 29 de mayo se celebra el Dia de la Salud Digestiva, pero no es necesario esperar que pasen los meses para cuidarte y protegerte, es una misión diaria. Tu cuerpo, familia y amigos te agradecerán lo que hagas por evitar enfermarte. Los antiácidos, antidiarreicos y otras sustancias no son una condena para toda tu vida.

Cambiar de alimentación o vivir con medicamentos, molestias y riesgos de cáncer parece una alternativa bastante sencilla para tomar una decisión. Imagen IA

La salud del tracto digestivo es vital para mantener una vida sana y feliz. Imagen: IA

Varios alimentos sobre una mesa

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La deliciosa comida mexicana es rica en irritantes, la vida moderna y la ingesta de medicamentos la han convertido en un riesgo enorme para la salud digestiva. Imagen IA

Perro sentado en una mesa

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El consumo de medicamentos genera un círculo en que, para paliar los efectos nocivos de esas sustancias con otras, que igual pueden afectar la salud. Imagen IA

Daniel Martínez Castellanos