Cuando México consumó su independencia se forjó una orgullosa identidad nacional, la cual se robusteció con las duras pruebas que enfrentó la joven nación al refrendar su independencia y soberanía frente a las agresiones extranjeras. El momento estelar de este obligado nacionalismo mexicano, llegó con el triunfo sobre la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano. El periodo de la República Restaurada que surgió tras la victoria en Querétaro supuso un auge en todos los campos, se revaloró nuestro pasado precortesiano y su influencia fue entonces muy marcada en las letras, las artes, la arquitectura, la música y la educación.

El fraguar un espíritu mexicano supuso la construcción de un discurso oficial, que, si bien es cierto, exaltó valores y héroes nacionales también desapareció de la historia a notables personajes que no encajan en el guion de los gobernantes en turno. Los ejemplos son incontables, algunos muy evidentes, como lo es, que, sin restar mérito a las conquistas sociales de la Revolución, se borró de un plumazo los logros de la pax porfiriana. En este mismo tenor se encuentra el periodo virreinal, el cual inexplicablemente no es estudiado por los niños en las escuelas. Absurdo es ignorar tres centurias en las cuales se conformó la nación de hoy y una raza a la que pertenecemos la inmensa mayoría de los mexicanos. El virreinato vio pasar a magníficos personajes nacidos en ambos lados del Atlántico, donde destacaron virreyes que fueron hombres y gobernantes justos, queridos por el pueblo. En esta categoría sobresalen los Gálvez de Macharaviaya en Málaga. Matías el virrey 48, fue un hombre recto y condescendiente con sus gobernados, a pesar de una avanzada edad no cesó en su energía al ser un avezado y honesto administrador, entre su legado queda la fundación en 1781 de la Academia de San Carlos, la primera de tierra firme americana. Lo sucedió su hijo Bernardo, hombre extraordinario, soldado valiente quien fue a su vez, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, tras participar en la emancipación de las Trece Colonias, vino a México como virrey, murió prematuramente a los 40 años, pero antes se dio tiempo para ordenar la construcción del Castillo de Chapultepec y evitó una hambruna al echar mano de su herencia familiar comprando granos para los habitantes del Valle de México. En un gesto inusual en la época, Don Bernardo, platicaba con la gente en la calle, e incluso en más de una ocasión, saltó al ruedo en la plaza de toros, ganándose el aplauso de un jubiloso pueblo asistente. En suma, los Gálvez quisieron a México y conforme a sus deseos, ambos descansan junto al altar principal del histórico templo franciscano de San Fernando en la Ciudad de México.

En una iniciativa estrictamente académica, histórica y cultural, el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México (CCCM), que preside el Dr. Román Sánchez Fernández ha promovido junto con el General Brigadier Retirado David Moreno Cruz y quien esto escribe, una visita a México, del Académico Manuel Olmedo Checa, Vicepresidente de la Asociación Cultural Bernardo de Gálvez con sede en Málaga, España. La finalidad es recordar a estos dos personajes que forman parte importante de la memoria histórica de México. La agenda de la visita contempla un homenaje y tres conferencias magistrales.

El pasado lunes, se realizó el homenaje en el atrio del templo de San Fernando, el cual inició con honores a la bandera previos a los mensajes del Dr. Román Sánchez Fernández y del Académico Manuel Olmedo Checa, al concluir se depositaron ofrendas florales en las lápidas de los Gálvez. Es notable lo realizado por el CCCM en un acto que contó con la presencia de invitados especiales, pero también de vecinos de la Colonia Guerrero. El día de hoy, Manuel Olmedo dictará a las 12:00 pm una conferencia en el auditorio del Museo Nacional de Historia/Castillo de Chapultepec y mañana jueves lo hará en el mismo horario en la Sala Capitular del templo de Santa Prisca en Taxco, Guerrero.

Las actividades de Manuel Olmedo Checa en México concluyen en Cuernavaca el próximo viernes 2 de mayo, con su conferencia a las 12:00 pm en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca (MUCIC) ubicado en Avenida Morelos 265 en el Centro Histórico. Este acto al igual que los antes mencionados están abiertos al público en general y son de acceso gratuito.

Recordar a los Gálvez, no solo es un acto de justicia y de oportuna revisión histórica, sino también nos acerca a nuestro pasado uniéndonos a la raíz hispana que junto con la precortesiana han conformado la extraordinaria raza mexicana.

*Escritor y cronista morelense.

Aspecto del homenaje a los Gálvez en San Fernando. Fotografía del Autor

Roberto Abe Camil